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Las casas de Victoria Ocampo

Los tres movimientos principales en la evolución de la cultura del último siglo se encuentran retratados en los sitios que habitó la célebre escritora y directora de Sur

Domingo 10 de marzo de 2002

Dentro del patrimonio cultural tangible de la Argentina existen diversos "lugares de memoria" donde convergen valores correspondientes a hechos, personajes y sitios de la historia y la cultura nacional. Varios de ellos ya han sido consagrados como monumentos históricos y transformados en museos, especialmente las residencias de importantes protagonistas de la política como Pueyrredón, Urquiza o Mitre, o de figuras de la literatura como Ricardo Rojas, Horacio Quiroga o Leopoldo Lugones. Dentro de esta categoría monumental ha sido incluida también una de las casas de Victoria Ocampo, cuyo destino pretende aún escapar del quietismo, de la sobreexigencia o de la museificación. La subsistencia de malentendidos e incomprensiones impide afrontar el desafío, pero también el sortilegio, que plantea aún Villa Ocampo.

La figura, la trayectoria y el legado de Victoria Ocampo vienen siendo recopilados, estudiados y analizados por distintos autores argentinos y extranjeros desde hace muchos años. Homenajeado o criticado, pero generalmente entrevisto, el caso Ocampo aparece casi siempre cerrado, como parte de una tradición cultural argentina de aspiración universalista, potente pero casi extinguida. Personaje y sitio siguen aún en la búsqueda de sus interpretaciónes pasadas y de sus proyecciones futuras.

Entre las primeras, resulta interesante el reciente sofisticado revisionismo que ensaya Beatriz Sarlo (1) cuando sostiene que Victoria Ocampo "...Buscó formas literarias que tienen como condición el desplazamiento en el espacio y el deslizamiento entre lenguas..." y agrega "...Transcribió textos en idiomas extranjeros, contó conversaciones con extranjeros, describió lugares extranjeros, usó palabras extranjeras, eso es su propia escritura..." Respecto de su otra fuerte afición, la arquitectura, dice : "Lo que en el modernismo es una obra singular, en las casas de Victoria Ocampo son un esquema (la abstracción de la casa moderna) y una imitación (la contradicción del espíritu moderno). Como si estas infidelidades fueran insuficientes, las dos casas de Ocampo traducen a un lenguaje moderado la arquitectura modernista radical. Quiere mentar a Le Corbusier y en realidad siguen el movimiento del modernismo argentino..."

Los interiores de Villa Ocampo ambientados con muebles de la casa de Palermo Chico
Los interiores de Villa Ocampo ambientados con muebles de la casa de Palermo Chico.

Pero, sin embargo, es en el campo de la cultura arquitectónica donde Victoria Ocampo se luce como mejor intérprete del esprit nouveau . No suscita malentendidos con sus interlocutores extranjeros, es más, consigue la mayor aprobación. Logra ser observada por otra mirada cosmopolita como la suya y supera provincialismos europeos o norteamericanos.

Tesis arquitectónica

La primera casa moderna de la Argentina, que Victoria Ocampo construyó en Mar del Plata, en 1927, fue un primer ensayo realizado con la ayuda de un constructor e inspirado por la Villa que Robert Mallet-Stevens hiciera poco antes para los Vizcondes de Noailles, en el sur de Francia. Su verdadera tesis fue la residencia de Barrio Parque, en la calle Rufino de Elizalde, ejecutada por Alejandro Bustillo, hoy propiedad del Fondo Nacional de las Artes.

Más afín a la parisina Villa Hein, realizada por Gabriel Guevrekian en 1928, de ella escribió Le Corbusier luego de su visita en 1929: "...Es un fenómeno integral. Hay aquí una unidad formidable: un bloque único, homogéneo, compacto. Ninguna falla en la masiva fundición. Salvo el interior de la casa de la señora Ocampo... hasta ahora ella solamente ha hecho el gesto decisivo en arquitectura, construyendo una casa que hace escándalo...Se encuentran en ella Picassos y Légers en el marco de una pureza que raramente he encontrado..." (2).

Resulta importante comparar esta apreciación con las que el maestro suizo-francés hacía respecto de la cultura arquitectónica de su clientela parisina. En el caso de la famosa Villa Stein, Le Corbusier nunca dejó fotografiar la casa en el interior porque los Stein (hermano y cuñada de Gertrude Stein) habían puesto muebles tan horribles que corrompían totalmente los espacios..."(3) Y hay otro ejemplo muy difundido, y casi humorístico, en este sentido.

En Villa Savoie, célebre ejemplo del estilo de Le Corbusier, el gran recinto que se abre sobre el jardín interno con vidrieras corredizas comprende sala y comedor. En la pequeña puerta frente a la rampa, el visitante tropieza de pronto y sin previo aviso con una visión inesperada: en la esquina opuesta del recinto se ubica una mesa de comedor. El plano superior de la mesa tiene diez centímetros de espesor, los ángulos cortados a 45 por ciento, las patas son gruesas como patas de elefante, todo hecho en ébano lustrado.

Cuenta el anecdotario que, cuando los visitantes llegan a esta altura de la recorrida, la amable guía, a la sazón esposa del jardinero, suele desilzar con seriedad el siguiente comentario : "ÔEl señor Le Corbusier escupió fuego cuando vio eso´". Queda claro que la señora Savoie se ocupaba un poco del interior design. .."

Demostración patrimonial

Hoy se presenta una gran oportunidad para investigar y analizar el legado de Victoria Ocampo mediante una operación cultural innovadora. La propuesta, diseñada por la Asociación Por Villa Ocampo y por la Fundación Victoria Ocampo, consiste en ambientar la vacía casa de Palermo Chico con los muebles y objetos que tenía originalmente y que actualmente se encuentran en San Isidro en su casi totalidad y en disponibilidad a causa de las obras de restauración en curso.

El proyecto incluye desencadenar diversas manifestaciones y actividades que, alrededor de la recorporización de un sitio mítico, contribuyan a conocer y difundir mejor al personaje y sus diversas circunstancias: literaria, musical, arquitectónica o artística.

Resultaría, además, una gran oportunidad para revisar preconceptos y aceleradas conclusiones estimulando diversas experiencias y debates.

De manera complementaria, este proyecto puede ayudar a reconocer el valor patrimonial de Villa Ocampo. Hoy parece no haber dudas del privilegiado protagonismo del personaje y su trayectoria.

Pero casi no se ha percibido que también encarnó y tradujo en el entorno físico que la rodeaba , la vital evolución en la cultura del siglo XX. En la primera etapa de su vida estuvo inmersa dentro de un ambiente y pautas culturales victorianas, características del siglo XIX. Esto se encuentra bien traducido en la arquitectura, la decoración y el paisaje original de Villa Ocampo en San Isidro y Villa Victoria en Mar del Plata. En una segunda etapa, y en sintonía con su generación y su posición social, fue actriz privilegiada de la renovación y la depuración que se desencadenaron durante el período de entreguerras.

Así lo atestiguan sus casas modernas en Mar del Plata y Barrio Parque.

Finalmente, y dentro de una tercera etapa, surge el reciclaje de la villa de San Isidro que, a principios de los años cuarenta combina tradición y modernidad precozmente y se erige en paradigma de una actitud que regiría durante la segunda mitad del siglo.

Los tres movimientos principales en la evolución de la cultura del siglo XX se encuentran retratados en los sitios que habitó Victoria Ocampo, y se resumen en un conjunto de inigualada autenticidad e integridad en el caso de Villa Ocampo. Resulta así un testimonio único en la Argentina, pero además sin equivalentes internacionalmente ya que no existen conjuntos subsistentes que reflejen esta evolución.

Un caso asimilable resultaba la desaparecida residencia de los vizcondes de Noailles, el reciclado "hôtel" clasicista de la Place des États Unis en Paris, obra del mismo arquitecto que realizara el Palacio Ferreyra, en Córdoba, y que fuera reciclado por sus dueños con la colaboración de Jean Michel Frank.

Los conflictuados interiores originales de las célebres Villas Stein y Savoie, fruto del "malentendido" entre unos americanos o unos franceses "provinciales" y un arquitecto suizo "cosmopolita" se han desvanecido y no pueden regresar.

Corolario cultural

Villa Ocampo tiene múltiples significados y valores. Intangibles y tangibles. Varios de carácter excepcional, que asegurarían su ingreso dentro de la Lista de Patrimonio Mundial. Mientras tanto la revitalización de este legado no puede esperar demasiado tiempo más. Se debe comenzar a enfrentar el desafío de combinar protección e innovación en Villa Ocampo. Y ejecutar proyectos que, como el arriba señalado, lleven a ver para creer, recrear para revalorizar, patrimonializar y tutelar, utilizando las casas de Victoria con el sentido vivo y creador que les insufló y que pretendía persistiera luego de su muerte.

Es sólo cuestión de traducir en hechos sus deseos, de releer sus testimonios, en definitiva, de reinterpretar sus partituras culturales. Y la batuta de esta primera pieza deberían compartirla la Unesco y el Fondo Nacional de las Artes.

(1) Beatriz Sarlo. La Máquina cultural. Maestras, traductores y vanguardistas Ariel, Buenos Aires, 1998.

(2) Le Corbusier. Précisions sur un état présent de l´architecture et de l´urbanisme . Les Éditions G. Crés et Cie. Paris, 1930.

(3) Julius Posener E i mobili? Me lo chiede ? en Rassegna 3 (I clienti di le Corbusier). Julio 1980.

Por Fabio Grementieri Para LA NACION

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