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Lillo: "Los que juegan todos atrás y con Dios adelante, no necesitan jugadores, sino un milagro"

El DT español, mentor de Guardiola, dijo que la audacia de los técnicos no debe estar ligada con la jerarquía de los planteles que conducen; destacó la idea de Martino y el legado de Bielsa

Domingo 22 de noviembre de 2015 • 22:07
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LA NACION
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Foto: Gentileza El Tiempo, de Bogotá

A Juan Manuel Lillo le duele la cabeza. El mate con el que desayunó le está jugando una mala pasada. Pide un calmante para atacar el malestar y sigue hablando de fútbol como si nada. Desde que llegó a la Universidad Católica para exponer en Conexión Fútbol, se muestra como un apasionado del balón, de los estilos ofensivos, del entrenamiento y el análisis. A los 50 años fue convocado por Jorge Sampaoli para colaborar con él en Chile. Es un DT con trayectoria, y con el valor agregado de haber sido el mentor de Guardiola en su carrera como técnico. Hasta el propio Pep señala que Lillo fue quien más le enseñó. "Voy a intentar ayudar a Jorge [Sampaoli] asesorando a la selección mayor y las inferiores", le cuenta a la nacion en una entrevista realizada cuatro horas antes de su disertación. En todo momento, hace esfuerzos para marcar la diferencia entre "posibilidad" y "probabilidad". Y esto, claro, ligado con el juego, con el fútbol. Ya se entenderá el por qué.

-¿Chile es la mejor selección de Sudamérica?

-Es quien más intenta aumentar la probabilidad para ganar. La que más utiliza el reglamento para intentar ganar. No sólo de Sudamérica. La ubico, a nivel mundial, junto con Alemania y España.

-¿Cómo ve al fútbol argentino?

-He conocido tiempos mejores del fútbol argentino, casi todos los tiempos que he conocido me resultaron mejores en cuanto a la creatividad, al sentido que tiene la gente del juego sobre el juego y, lógicamente, al nivel. En todo el mundo, no sólo en la Argentina, ha bajado mucho el nivel. El fútbol que vimos no sé si lo volveremos a ver.

-¿Qué equipo argentino le gusta?

Veo que hay una corriente de técnicos que, desde las intenciones, se acercan más a lo que fue vuestra cultura y niñez. A la Argentina le ha pasado lo mismo que a Brasil. Cada vez que se ha intentando ir en contra de la cultura se han obtenido resultados muy esporádicos. Por el nivel de Brasil y de Argentina siempre estarán cerca de ser campeones, siempre, pero el tema es cómo. Y el "cómo" ayuda a los pueblos a quererse más o a quererse menos. Y creo que ni Brasil ni ustedes se han querido mucho cuando fueron en contra de la cultura futbolística, de sus arraigos. Argentina no debería darle la espalda a lo que ha sido su identidad. Porque cuando uno habla del fútbol argentino tiene que hablar del Loco Houseman. A Maradona lo dejamos porque está fuera de concurso; Diego jugó a otro deporte. Como él no hubo ni habrá. Todos sabemos de lo que estamos hablando y nos hacemos los distraídos, miramos para otro lado, ¿no?

-¿Se refiere al regreso del valor de la técnica individual, a la posesión, al juego ofensivo?

Al fútbol que ustedes siempre sintieron. Antes, cuando nosotros fichábamos a un argentino, estábamos incorporando un jugador que nos ayudaba a ordenar el equipo; ahora es al revés: hay que ordenarlos a ellos. Antes, cuando sumabas a un argentino, pasabas a tener a un jugador que era capaz, con gambetas, de eliminar a dos o tres rivales en la misma jugada; ahora no encuentras eso. Entiendo que sociológicamente, como nos pasa en España, ya no hay potreros, espacios para jugar, para desarrollarse. Pero ese sería otro debate que -curiosamente- se alentaría si reivindicáramos ese tipo de jugador. Pero no, estamos muy contentos con este jugador tan mecanizado.

-¿La selección, con Martino, tiende a recuperar esa filosofía?

-El Tata siempre respetó los tiempos y los espacios del juego para llegar al arco rival. Y en la elección de los jugadores también dice qué pretende.

-¿Cómo juegan sus equipos?

-Uno de los amigos que me jacto de tener es César Luis Menotti. Pero? ya no se trata de establecer banderas, se trata de no llevarle la contra al reglamento. Mis equipos tienen ganas de ganar y buscan aumentar las probabilidades para ganar. Yo quise ser jugador de fútbol, que quede muy claro. Y no lo conseguí. O sea que? No soy más que un jugador en sueños. Lo que pasa es que, de cuando en cuando, entreno.

-¿Cómo es eso?

-Yo quería ser Martín Palermo, aunque sea un minuto. Y no pude. Me tocó ser DT. Es que el fútbol es de los futbolistas. A mí no me molesta que entrenen los que jugaron, pero haber sido jugador profesional no es ningún aval. El fútbol se vive y se siente. Las cosas no son antiguas o modernas, son buenas o malas.

-¿Se enoja entonces cuando escucha la división entre el jugador antiguo y el moderno?

-Muchas veces veo que se critica a un delantero porque no baja para marcar. Se le dice: "No está comprometido" o "No es solidario". Cuando no estés en condiciones de intervenir hacia atrás para ser oposición, colócate en ataque para subir la probabilidad del avance cuando volvamos a tener la pelota. Cuando un jugador hace algo bien, que lo haga muy bien. No trato que el diestro ejercite la zurda, prefiero invertir ese tiempo en potenciar su virtud. Porque si hace algo muy bien, el defecto pasará inadvertido.

-Varias veces se lo nombró para dirigir en Argentina. Rafaela, San Lorenzo , ¿por qué no se le dio?

-Hay que preguntarle a todos aquellos que me llenaban la cabeza diciendo: "Parece que? parece que?" Y uyyyy. Siempre estuve rozando el palo.

-¿Le gustaría que se concrete?

-¡Pues fíjate! De la forma que hablo del fútbol argentino, lo que miro y veo, lo que analizo. Imagínate cómo sería para mí dirigir acá. Sería maravilloso. Pero tampoco quiero que esto ahora se asocie con que uno se está vendiendo, no.

-Dice que el mejor libro escrito sobre táctica es el reglamento. ¿Por qué?

-Porque todo lo que el juego necesita está ahí. Y confundimos "posibilidad" con "probabilidad". Si pones un esquema con todos atrás y Dios sólo adelante, la posibilidad dice que puedes ganar, claro que puedes. Pero se supone que uno extrema medidas para aumentar la probabilidad. Pero se trabaja en la posibilidad. El reglamento dice que los campos son más anchos que largos. Por eso el reglamento dice que tengo que jugar con wines. El reglamento -dice sin decir- que para aumentar el índice de probabilidades de ganar hay que dejar a un jugador con la posesión, el tiempo y el espacio, de frente al arco contrario. Y lograr que un jugador patee lo más cerca y lo más libre posible. Ahora: ¿hago algo para que eso se dé? ¿O al final vamos a rezar?

-Muchos dicen que es fácil que Barcelona se anime a jugar así en función de los cracks que cuenta. ¿Eso tiene que ver con la calidad o es una excusa para no atreverse?

-En Barcelona tienes los medios para jugar de todas las maneras que quieras. Pero para un equipo que es defensivo necesita de mejores jugadores todavía. A los que juegan todos atrás y con Dios adelante, no les hacen faltan jugadores, sino un milagro, porque muchas veces pretenden ganar sin patear al arco.

-¿Qué significó el Ajax de Van Gaal en su concepción del juego?

-Le di mucho valor. El Ajax fue una escuela que emergió para la gente y le dio mucho valor a la formación de jugadores. Construyó un método para jugar así. Varias veces charlé con Pep y en Barcelona se siguen haciendo muchas cosas que estaban construidas para ese Ajax de 1995/96. Anchos, estrechos, anchos, fue un 3-4-3 con una construcción para darle sentido a una idea que ya venía hace tiempo en Holanda.

-¿Cómo se lleva con la tecnología y las estadísticas?

-No hemos hecho el amor nunca? (risas) Las tengo en cuenta, sí, sobre todo para corregir y analizar cosas en mi equipo. En esto es valorable lo de Bielsa en Chile. Por donde pasa Bielsa deja un club ordenado, todo es bueno. Jorge [Sampaoli] lo potenció. Depende de los contextos y las infraestructuras. En Millonarios (el último club donde dirigió) no teníamos ni duchas. Ahí me manejaba con DVD y poniéndole play y pausa.

-¿Le da importancia al análisis del rival y las pelotas paradas?

-A mí me gusta ver hasta los últimos siete partidos del contrario. Pero, de ahí a que los comparta con mis jugadores, por ahí cero. Doy orientaciones con respecto al próximo rival. Les digo: "Aquí está todo? menos lo que va a pasar". Por eso es importante que el jugador comprenda el juego. Miro videos, sí. También le dedico mucho tiempo de calidad a las pelotas paradas porque es un recurso que aumenta las probabilidades para ganar un partido. Hasta puedo ser un poquito pesado.

Lillo aclara en el final de la entrevista: "Yo tengo ideas, pero siempre aclaro que no son la verdad, son puntos de vista. Y, en los últimos años, sobre todo, aprendí a no discutir para convencer. Siempre cuento este chiste: dos amigos se encuentran después de 20 años y uno le dice al otro: "¡Pero hombre!, para ti no ha pasado el tiempo. ¿Cómo haces? Dame la receta por favor. Y el otro le contesta: "No discutir". Entonces, el amigo se ríe y le dice: "Naaaaa, no jodas". A lo que el otro agrega: "Sí, tienes razón. No es eso".

"Guardiola nació técnico, pero en el medio jugó y lo hizo muy bien"

Joseph Guardiola es uno de los entrenadores más respetados y codiciados del mundo. Pep tuvo mucho rodaje y técnicos de los cuales aprendió cosas, pero al que más destaca es a Juan Manuel Lillo.

-¿Qué le dijo a Pep para cautivarlo de esa manera?

-Uy, hace 19 años que lo conozco. Algo de fútbol hemos hablado (risas). No, en serio. No me pidas que sea revolucionario porque yo estoy en contra de las revoluciones.

-¿Lo sorprendió como DT?

-Guardiola ha sido el mejor medio centro de la historia. Una vez tuve que hacer una selección de los mejores jugadores de la historia y lo puse a él. Y luego Cryuff hizo lo mismo; sólo diferíamos en dos futbolistas, uno de ellos el propio Johan, que yo lo había puesto. Pero los dos pusimos al mismo N° 5, como lo llaman ustedes: Guardiola. Dentro del juego de posición también ha sido el mejor. Y, a partir de ahí, todo lo demás. Mi primera gran admiración a Pep viene como jugador. He tenido la suerte de dirigirlo y, sobre todo, la suerte... Es como un hijo para mí. Lo dirigí porque él se dejó dirigir. Platón decía: "Somos lo que hacemos y no lo que decimos". Tampoco sé si lo dijo Platón, pero a mí me gustó la frase. Yo tengo esta hipótesis. Él jugó entre medio, mientras iba a ser entrenador. El nació entrenador, lo que pasa es que tuvo que jugar entre medio porque lo hacía muy bien.

-¿Cuál fue para usted la última innovación táctica?

-No creo que todo esté inventado porque los que inventan son los futbolistas. Sucede que adjudicarles a los DT innovación... cuando yo me he tomado el trabajo de ver tanto fútbol digo que no, que no, que no. Pedernera ya decía que "todo lo que veo ahora ya lo he visto antes" pero también que "cosas que vio antes ya no las ve ahora". O sea que, curiosamente, todo va más en involución que en evolución.

-¿Hoy es más difícil jugar que hace 20 o 30 años?

-No, yo no lo creo. Antes había una permisividad arbitral que hacía mucho más difícil jugar. Hoy la ventaja es que, por los ojos de la TV, se arbitra como lo pide el reglamento en las decisiones disciplinarias. Eso les ha hecho arbitrar en beneficio del juego. Las barbaridades que le hicieron a Maradona fueron terribles. Si Diego jugara ahora, creo que agarraría la pelota en su área y la dejaría en el arco contrario sin saludar. Y si quisieran impedir eso, los rivales terminarían sólo con seis jugadores. Así que ni lo intentarían. Y, sin embargo, el hombre tuvo que convivir con marcas personales hasta en los partidos benéficos.

jt

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