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Precursores, identidad y globalización

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Cuando promediaba la temporada de subastas en Buenos Aires, la dispersión de dos importantes colecciones colocó en el centro de la escena obras antológicas de los maestros precursores, que se convirtieron en las más caras vendidas en la Argentina.

La revalorización de esta pintura, de gran valor iconográfico, despuntó a comienzos de los noventa, impulsada por un puñado de coleccionistas de arte argentino que buscaba integrar a sus pinacotecas trabajos de los llamados precursores, necesarios a la hora de definir el inicio de la producción artística en el Río de la Plata.

Los precios logrados en las subastas de la primera mitad del año por obras de Prilidiano Pueyrredón y de Carlos Morel, anotados oportunamente como récords para el mercado local, indican que el interés ha crecido al ritmo de la meneada globalización que, como contrapartida, encumbra los razgos distintivos de nuestra identidad pictórica.

La mejor respuesta a este entusiasmo es el despliegue de una oferta inusual. De hecho, ya están en las gateras de Saráchaga y de Roldán obras de colección firmadas por Raymond Quinsac Monvoisin y Juan León Palliére, figuras excluyentes del compacto grupo de los maestros precursores.

Las razones de Prilidiano

Si se habla de precursores, son referencia obligada los cuadros de Prililidiano Pueyrredón, que en una recordada subasta de Naón le costaron a su nuevo dueño un millón de dólares. Entre las razones que levantaron la temperatura de la sala y los precios de los cuadros se barajaron, por pura lógica, la calidad y la procedencia.

Los cuadros estaban bien catalogados y venían "por línea directa" de la colección del inglés William Thompson, un importador de textiles de Liverpool, socio del Jockey Club y criador de caballos pura sangre, que se casó con Ann Barton, hija de Diego Barton, banquero, comerciante, industrial y creador del primer equipo de fútbol formado en el país, que integraron, entre otros, Thomas y Diego Hoggt, Duguid, James Brittain y Daniel Gowland.

Thompson, que conoció personalmente a Pueyrredón -probablemente lo frecuentó en la casa de Manuelita Rosas, cuando el artista pintaba el famoso retrato del vestido rojo-, se entusiasmó con los cuadros del primer paisajista de la pampa y le compró dos pinturas para colgarlas en su casa de Flores. Desde entonces, y hasta su venta, las obras quedaron en manos de los descendientes de la familia Thompson Barton.

Arquitecto, urbanista e ingeniero, Pueyrredón desarrolló su obra entre 1854 y 1870, luego de vivir en Europa y de graduarse de ingeniero en la exigente Ecole Polithecnique de París. Si bien el fuerte de su producción son los retratos, como el citado de Manuelita Rosas o los de Miguel de Azcuénaga y Santiago Calzadilla, es en los paisajes camperos donde el artista deja en libertad su veta romántica y su notable capacidad de observación, puesta en evidencia en Apartando en el corral y Los capataces , que lo convirtieron un mes atrás en el pintor más cotizado del país.

Apartando en el corral es seguramente la versión definitiva de un estudio a la acuarela que con el mismo tema integra la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. Se trata de una clásica escena previa a la faena en el corral de palo a pique, donde a la acción propiamente dicha se contrapone la serenidad del cielo de madrugada y el manejo de la luz, que muestra las condiciones pictóricas de Pueyrredón. Los capataces es un cuadro con dos temas. En el fondo, el rodeo a campo abierto y, en primer plano, los capataces. Están vestidos con chiripá, calzoncillo cribado y espuelas nazarenas, atuendo al que Pueyrredón dedica especial atención, lo mismo que a los caballos. Son criollos y eso distingue la obra de Prilidiano de la de precursores como Rugendas, que pintaron caballos idealizados "a la europea". Hay una intención deliberada en el registro documental que de los temas camperos hace el artista, cuando en el Río de la Plata gana espacio el gusto europeizante alentado por las corrientes inmigratorias.

Para comprender la dimensión del Pueyrredón pintor en la coordenadas de su tiempo, nada mejor que consultar el espléndido libro editado por el Banco Velox como parte de su colección consagrada a grandes maestros. Félix Luna analiza allí el contexto en el que el pintor y arquitecto de Buenos Aires, "casi cuarentón, soltero y corpulento, estimado por la sociedad y mimado por sus amigos", desarrolla una obra pictórica que afianza la identidad estética de la joven nación.

Unico hijo de Juan Martín de Pueyrredón y María Calixta Telechea, Prilidiano nació en 1823. Creció al margen de la vida política en la quinta familiar de Cinco Esquinas, en Libertad y Juncal, y a los 13 años viajó a Europa con los padres para completar su formación. Como arquitecto, uno de sus proyectos más conocidos fue la quinta de Azcuénaga, en Olivos, hoy Quinta Presidencial.

La mirada exterior

Los maestros precursores pintaron la pampa, el gaucho, el horizonte y las primeras vistas de la ciudad. Es el caso de La calle larga de Barracas , de Carlos Morel, donde se ve el desarrollo de la metrópolis que se levanta junto al puerto y crece al ritmo del modelo agroexportador, cuyo paradigma definitivo llegará con la generación del ochenta.

Curiosamente, el perfil cultural se modela a la inversa, desde afuera hacia adentro. Son los artistas viajeros los primeros en colocar bajo la lupa del exotismo el paisaje y las costumbres del campo. En sus obras importa más el tema que la técnica. La narración visual le confiere valor iconográfico a las acuarelas y óleos firmados por Essex Vidal, Palliére, Monvoisin y Rugendas, entre otros.

El correlato literario de estas pinturas son los textos de los viajeros, muchos de ellos ingleses, algunos de los cuales han sido reunidos en la imperdible colección Planeta-Nómade, de reciente aparición. En el prólogo de La ruta argentina , Christian Kupchik insiste en la formulación de la identidad, que en nuestro caso "se define por la mirada que llega de afuera". Importa el cómo nos ven y qué ven los que nos ven. Kupchik completa el concepto al afirmar que "el ser nacional estaría definido -a la manera del ser heideggeriano-, por la mirada del otro".

Los escritores y los pintores viajeros registraron lo distinto. Para Francis Bond Head, nacido en Rochester, director de la Compañía Minera del Río de la Plata entre 1825 y 1826, lo distinto es el gaucho. "Es cierto que el gaucho no tiene lujos, pero el rasgo distintivo de su carácter es su falta de necesidades. Acostumbrado a vivir al aire libre y a dormir en el suelo, no considera que un agujero más en su rancho lo prive de comodidad. No se puede menos que sentir que hay, acaso, tanta filosofía como ignorancia en la determinación del gaucho de vivir sin necesidades" ( Rought notes taken during some rapid Journeys across the pampas and Among the Andes , publicado a su regreso a Londres).

"Pintores transeúntes" llama Adolfo Luis Ribera, en la Historia general del Arte en la Argentina (Academia Nacional de Bellas Artes), a los franceses Adolphe d´Hastrel, Henri Durand y Raymond Quinsac Monvoisin, que llegaron al Río de la Plata entre 1839 y 1842. De todos ellos Monvoisin era el "más pintor", como lo demuestra la espléndida tela Esposos paraguayos (1859), colección particular, que ilustra la portada del libro El Gaucho , de Bonifacio del Carril.

Monvoisin, viajero

Formado en Europa, compañero de estudios de Delacroix, Monvoisin ya era famoso en los círculos artísticos cuando llegó a América. Había retratado al duque de Orléans y a varios chilenos radicados en París. De hecho, fue en Chile donde el pintor hizo escuela, aunque para muchos sus mejores obras quedaron en Buenos Aires. Son ellas el Gaucho federal y Soldado de Rosas , pertenecientes a la Colección Cárcano, y La porteña en el templo , fechada en 1842, con procedencia impecable, que será rematada el mes próximo por Saráchaga en su hotel de ventas de la calle Juncal. La obra ha sido reproducida en la Historia general del Arte Argentino (Tomo III) y en la Documenta Iconographica (1964).

Dos obras del francés Palliére serán ofrecidas también en próximas subastas. Roldán rematará Lanceros de Urquiza , obra del mismo formato que el interior de rancho rematado el año último en Sotheby´s de Nueva York (ver infografía). El cuadro, según informa la rematadora, integró la colección de don Antonio Santamarina y fue rematado, con parte de la colección Santamarina, en octubre de 1955 por la firma Adolfo Bullrich. Carretas descansando se titula la acuarela, ex Colección Alejo González garaño, ex Colección Gerardo Fernández Blanco, que subastará Saráchaga.

Juan León Palliére, hijo de franceses, nació en Río de Janeiro y se educó en Europa. A Buenos Aires llegó en 1856, y dos años más tarde fue nombrado profesor de dibujo en la Casa de Huérfanos por sugerencia de Mariquita Sánchez. Su obra más difundida es el Album Palliére de Escena americana , en el que relata con imágenes los usos y costumbres del campo argentino.

Datos al margen

  • Las iniciales que identifican las obras de Prilidiano han tenido a través del tiempo diversas lecturas: para Eduardo Schiaffino significan Prilidiano Paz Pueyrredón, para Lozano Mouján, Pedro Prilidiano Pueyrredón, y para Jorge Romero Brest, Prilidiano Pueyrredón Pintix.
  • Entre los grandes coleccionistas de temas de precursores se destacan Antonio Santamarina, Alejo González Garaño, Bonifacio del Carril, Miguel Angel Cárcano, Amalia Lacroze de Fortabat y Carlos Pedro Blaquier. Hay un número importante de obras de Prilidiano Pueyrredón que pertenecen al patrimonio nacional, cuyo paradero se desconoce.
  • Manucho Mujica Láinez aseguró en más de una oportunidad -cita Félix Luna en el libro de Velox- que si en un incendio le tocara salvar un cuadro de las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, ese sería el retrato de Manuelita Rosas, de Pueyrredón.
  • La exposición de las obras que rematará Saráchaga se extiende del 20 al 24 de este mes; la subasta está prevista para los días 25, 26, 27 y 30, en Juncal 1248.
  • Roldán anunció fechas casi coincidentes con las de Saráchaga, lo cual permite armar un circuito de visitas. La muestra será del 26 al 30 del actual, y el remate, el 31 de este mes y del 1º al 3 de septiembre, en Rodríguez Peña 1673.
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