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Claves para cortar vidrios sin trizarlos

La tarea puede ser sencilla aunque tiene sus secretos. Quien desee realizarla de manera artesanal debe adquirir un buen útil de trabajo

Sábado 27 de febrero de 1999

Como se ofrecen muchos cortavidrios a precios muy baratos, no hay que caer en esta tentación. Nunca como aquí lo barato resulta caro. En todo caso, siempre conviene efectuar algunas prácticas (a veces en el mismo momento de comprar la herramienta y sobre un trozo de vidrio que uno haya llevado para este propósito).

En realidad, el secreto de esta tarea consiste en hacer una marca o raya sobre el vidrio y luego proceder a su fractura mediante un simple golpecito seco dado en el lugar exacto. Otra clave es el líquido que se aplica sobre el vidrio para hacer que agarre bien el filo del cortador. Algunos profesionales tienen su propia receta, lograda tras años de trabajo. En realidad, el efecto de este líquido es el de desengrasar la superficie para que el filo cortante pueda actuar sobre ella.

Para cortar un vidrio se debe colocar sobre una mesa bien plana, apoyándolo sobre un acolchado hecho con un papel grande o una frazada vieja. Seguidamente, se limpia el vidrio para eliminar manchas de grasa (con agua y detergente, enjuagando y secando con trapos limpios). Se apoya debajo del vidrio (si es transparente) un papel con el dibujo o rayas que se desean cortar y, sobre ellas, se ponen reglas o plantillas de las formas por cortar. A continuación se preparan el cuerpo y los brazos, de modo que la acción de pasar el cortante pueda realizarse de una sola pasada y con la misma presión.

Arriba, un modelo N°100 con mango de madera aplanado en al parte inferior, $12. Abajo, una opción del mismo material que puede encontrarse en distintos colores, 4 pesos
Arriba, un modelo N°100 con mango de madera aplanado en al parte inferior, $12. Abajo, una opción del mismo material que puede encontrarse en distintos colores, 4 pesos.

Luego se moja la herramienta cortante en una taza o vaso con aguarrás o agua con vinagre, y se lo inclina a unos 45 grados sobre el vidrio. Se ejerce una presión mediana y continua, y se desliza el cortante, sintiendo un leve siseo a medida que hace su marca.

Una vez rayado el vidrio (se debe constatar que la marca sea continuada y sin interrupciones) se dispone la parte marcada sobre un borde recto de la misma mesa y se lo quiebra con un movimiento breve y firme, procurando que el quiebre quede sobre la raya.

A veces conviene preceder este quiebre con un golpecito seco dado sobre la parte a desechar.

Si quedaran restos no separados o si la porción por cortar no permitiera ejercer presión con toda la mano, se podrán utilizar las muescas del dentado que tiene la misma herramienta para estos fines.

Para eliminar rebordes o aristas filosas se las puede repasar con una piedra especial de carborundum. Para esto es recomendable utilizar guantes de cuero.

Producción: Brenda Furch.

Fuentes consultadas

Ferretería La Máquina: Avda. Córdoba 1360; 4371-7643.

La vidriería de Eduardo Vanoni: Juncal 1267; 4812-4142.

Ferretería Córdoba casi Callao: Avda. Córdoba 1770; 4812-6052.

Diamantes y cenizas

Se asocia al diamante como al cortavidrios ideal y su extrema dureza así lo recomienda. Desde luego, además de esta piedra preciosa (que es el carbono en estado puro y por eso puede quemarse sin dejar cenizas) también se fabrican diamantes industriales y hay cortavidrios de acero extraduro que pueden cumplir la misma función.

Algunas de estas herramientas, en lugar de un filo fijo, tienen una pequeña ruedita de borde templado que posee aptitud para marcar el vidrio y así señalar su corte.

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