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Juliana Awada: "Una no imagina estas cosas pero suceden. Es el destino"

En una entrevista exclusiva, la flamante primera dama se define como "optimista por naturaleza" y dice que "con mucha humildad" dará una mano en el nuevo gobierno. La intimidad con Macri, su amistad con Karina Rabolini y las emociones de una mujer que quiere "ser normal"

Foto: Fernando Gutierrez
Domingo 13 de diciembre de 2015
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PARA LA NACION

Sobre prejuicios y frases hechas que no piensa registrar. Sobre el menos que es más, lo no pretencioso, el poder del destino, el amor, la amistad y la sensatez. La primera dama suplica no posar. "Como modelo me moriría de hambre", dice convencida. El tema es que todo le queda pintado y que, aunque no estudie una pose, siempre da perfecta.

Juliana Awada (41) llega a la entrevista con La Nación revista, la primera que da como flamante primera dama de la Argentina, en jeans, chatas y camiseta blanca de algodón. La mujer de Mauricio Macri (56) se sonroja ante el ramo de flores, bebe unos sorbos de té dejando en claro que extraña el mate. E insiste con aquello de mujer normal. Alguien de su entorno intenta resguardarla, pero ella no pone distancia. Con peinador, maquilladora, productora y asistentes intercambia anécdotas. Se nota que es del palo. Sabe de moda, está acostumbrada a trabajar en equipo y marca la cancha.

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Primera dama. ¿Era posible imaginar algo así?

Si me remonto al pasado, no. Uno no imagina estas cosas, pero suceden. Creo mucho en el destino. Estoy convencida de que con Mauricio debíamos cruzarnos en esta vida, y en el momento exacto en que sucedió.

¿Alguna vez sentiste que estabas destinada para algo especial?

No, nunca imaginé nada y ahora no analizo. Hay mucho para hacer, no importa el porqué. Yo estoy feliz porque Mauricio está en el mejor momento de su vida. Con fuerzas, con entusiasmo, inteligencia y la mejor de las intenciones. Siempre digo que no hay casualidades sino destinos. Nosotros venimos de familias parecidas. Hijos de inmigrantes, trabajadores incansables. No concebimos otra cosa que no sea el esfuerzo.

Con Antonia y Mauricio Macri. Juliana quiere convertir Olivos en "una casa de familia"
Con Antonia y Mauricio Macri. Juliana quiere convertir Olivos en "una casa de familia".

La tuya es una familia de mujeres fuertes, trabajadoras.

Por eso amo tanto el universo femenino. Admiro a la mujer que se le levanta temprano para trabajar, a la que es sostén de familia desde lo económico y también a la que se queda en casa haciéndose cargo de hijos y tareas domésticas. Me emocionan las mujeres fuertes. Mi madre [Pomi Awada, alma de la empresa familiar] tiene 80 años y sigue en su oficina todo el día. Ella se casó a los 18 y tuvo que salir a trabajar. Fue madre de cinco hijos y hace 15 años le ganó la batalla a un cáncer de mama. Es imparable. Salía de la quimioterapia e iba a trabajar. Estas actitudes me emocionan e inspiran. Por eso no soy nada quejosa. Por el contrario, siempre agradezco.

¿Sos creyente?

Mi padre era musulmán no practicante; llegó muy chiquito desde el Líbano. Pero nos crió de una manera muy especial, con mucho diálogo y libertad. De hecho tengo a mi hermana mayor casada por Iglesia, muy devota del catolicismo; otros dos hermanos casados con mujeres de religión judía, un hermano mayor que cree en Dios, pero no es practicante.

¿Y vos?

Me bauticé hace dos años.

¿Cómo lo decidiste?

Simple: lo sentí profundamente. Mis dos hijas son católicas bautizadas. Valentina, la mayor [12 años, fruto de su relación con el conde belga Bruno Barbier] ya tomó la comunión. Yo hacía años que tenía la necesidad pero no me decidía. La realidad es que siempre llevo conmigo una imagen de la Virgen de Luján que me regaló mi padre. Le encantaba ir a la basílica y agradecer. Nos llevaba en familia. Recuerdo que decía hay un Dios para todos. Agradezcan y dialoguen a su manera con él. Y yo siempre lo tomé al pie de la letra.

¿Y qué pedís?

Salud y fortaleza. Pero ante todo doy las gracias. Nunca pienso que puede pasar algo malo, la verdad es que soy optimista por naturaleza.

A alguna gente le molesta que el Pro hable tanto de alegría y optimismo. Lo presumen light. Debe ser difícil remar ante el prejuicio.

Que cada uno diga lo que quiera. No creo que el optimismo sea algo para tomar como ligero. Y con respecto a los prejuicios no se puede hacer nada, excepto demostrar lo contrario. A mí no me molesta la crítica sensata. Lo otro, en cambio, la verdad es que duele. Y me permito decirlo. La calumnia duele mucho. Aunque yo sé bien quiénes somos, desde ya molesta. Pero estoy segura que mi marido podrá demostrar un montón de cosas. Es un hombre de diálogo, está acostumbrado a trabajar en equipo, tiene el ego sano.

¿Qué le dirías a quienes lo imaginan de acero, un hombre de empresa?

Que esperen. Que le den la oportunidad de mostrarse. Es un hombre que quiere unir, que ama al país, que va a trabajar por el bien de los más necesitados y por los derechos humanos. Lo que más valoro es verlo tan obsesionado con pacificar, tan comprometido con la idea de sembrar la paz. Eso es lo que necesitamos, ¿no?

¿Pensaste en acompañarlo asumiendo un rol social?

En este momento la prioridad es adaptarme a esta nueva vida. Tengo dos hijas chicas y debo apoyar a mi marido. Pero en un futuro seguramente sí. Soy muy inquieta y nada indiferente al dolor y la injusticia. Con muy bajo perfil intentaré colaborar y dar, con mucha humildad, una mano. Me conmueven especialmente los chicos, la primera infancia. Y desde ya las mujeres. Me enorgullece la movida de mujeres fuertes que hay en este país. El histórico #NiUnaMenos. Lo que está pasando que, desde ya no es nuevo, me resulta horroroso. Como a todos. Lo bueno es que ahora hay decisión, actitud, leyes, conciencia. Todo lo que esté a mi alcance lo haré feliz.

Foto: Fernando Gutierrez

De pronto Juliana llora. Se quiebra cuando habla de mujeres, de sus amigas del alma. Pide disculpas; explica que está hipersensible.

¿Qué pasó?

En estos días de tanta exposición y sentimientos encontrados, mi cable a tierra son los afectos. Tengo la bendición de tener grandes amigas. Adoradas. Son las mismas del colegio. Marina Tozzi, por ejemplo, es mi hermana de la vida. Juntas desde los diez años. Me acompañó siempre, en las buenas y en las malas. Nunca en la vida nos peleamos, nos conocemos de memoria. Hoy me abraza y me dice: Che, ahora no me vas a abandonar, ¿no? Y yo me muero de emoción. Porque ahora estoy bárbara, pero en la vida hubo de todo. Me siento querida y eso ayuda. Lo que venga lo haré contenta, con fuerza, con contención.

¿A quiénes admirás con el alma?

A todas las mujeres valientes, que trabajan, que se levantan temprano y la pelean día a día para que sus hijos estén mejor. Y mucho más a aquellas que se desviven por los demás no viviendo justamente en un lecho de rosas. Admiro a Margarita Barrientos; es un ser humano único. Ayudar desde la humildad tiene mérito doble. Su misión es un ejemplo. Creo que el verdadero poder está en estas mujeres que dan un testimonio cotidiano de la grandeza.

Volvamos al comienzo del cuento. ¿Es cierto que tu madre lo miraba de reojo a Mauricio?

¡No! Bueno. La realidad es que no quería que yo sufra. Simple y común en todas las madres. Me veía entusiasmada y de pronto, muy al principio, se filtró que estábamos saliendo. Antes de que la cosa se afiance se había enterado todo el mundo, y eso a ella la preocupaba. Pero Mauricio se encargó de tranquilizarla: a los dos meses me propuso casamiento. [risas]

¿Cómo fue eso?

Los dos estábamos buscando departamento nuevo. Una noche, mientras comíamos en su casa, me dijo. ¿Y si nos mudamos juntos? Y me advirtió que me iba a pedir la mano tres veces. La primera fue cuando nos mudamos.

El ya célebre beso tras el debate con Scioli
El ya célebre beso tras el debate con Scioli.

¿Tímidamente? ¿Cómo pide la mano el Presidente?

Con mucha decisión.

Y luego Antonia.

Todo pasó en un año. Recuerdo que me dijo, como al pasar, que estaba feliz, pero que él se iba poniendo mejor padre cuando los chicos crecen y ya entienden. Pero estaba pendiente de cada ecografía, me tenía entre algodones. Cuando nació Antonia su teoría no sé a dónde fue a parar, porque la verdad es que nunca vi algo tan tierno y colaborador. Mauricio es un papá espectacular. Con sus hijos mayores, a quienes quiero muchísimo, con Antonia y con Valentina que, si bien tiene su papá, él me está acompañando en su crianza.

¿Se conoce con tu ex?

Sí, claro. Y comen asado juntos, se respetan mucho. ¡Antonia lo llama tío!

En tiempos de campaña se habló bastante de Alejandro, tu hermano actor, quien votó a Scioli.

Y bueno, es un tema colorido. Pero la realidad es que con Alejandro nos queremos muchísimo. Que piense distinto o que simpatice con otra cosa no altera para nada mis sentimientos hacia él. De hecho estamos trabajando para lograr un país así, con diferencias, tolerancia y respeto. Ese es el país en el que los dos soñamos vivir. Mi hermano me llamó al otro día del ballotage para felicitarme y desearme lo mejor.

Otro tema fue Karina Rabolini. Eran amigas o algo así. ¿Están peleadas?

Jamás tuve un problema con Karina. Es una buena persona y la conozco desde hace mucho tiempo. Existe una buena relación, siempre nos tiramos buena onda. Además, jamás lo tomé como algo personal. Adversario no significa enemigo.

Vayamos un rato a la moda. Muchos se preguntan si aprovecharás tu nuevo rol para ser embajadora en el mundo de nuestro diseño.

Es la idea. Considero que hubo un crecimiento importante en cuanto a talentos. Hay gente que trabaja impecable, grandes creadores. Algunos muy conocidos y otros no, así que me encantará poder mostrar lo más lindo de nuestro diseño.

Es tu tema, te gusta y está a la vista que tenés un lindísimo guardarropas. ¿Pensaste que ahora a lo mejor deberás cuidarte a la hora de agarrar tal o cual cartera?

¿Por qué?

Por miedo a las críticas. Le pasó a Cristina.

Yo me visto muy tranquila, la verdad es que no creo que le moleste a la gente que use una cartera o un zapato especial. Tengo buenos accesorios desde siempre, no soy compulsiva ni caigo en excesos. Estoy muy tranquila con eso. No me imagino haciendo algo para o por tal motivo simplemente porque trato de mantenerme lo más real posible.

Foto: Fernando Gutierrez

¿Qué es el estilo?

La manera de expresar lo que uno es. Yo siempre fui muy fiel a mi estilo. No soy tendenciosa sino bastante clásica. Me defino como simple, natural. Priorizo estar cómoda.

¿Con qué nunca te vamos a ver?

Con ropa apretada o colores estridentes.

¿Cómo imaginás tu vida en Olivos?

Voy a intentar reproducir mi vida de ahora. Será Olivos, pero también una casa de familia, con chicos, con aroma rico a la hora del té, con muchas flores blancas. No quiero que se alteren las cosas básicas. Si fuera por mí, seguiría yendo al banco y al supermercado, sobre todo esto último. Me encanta hacer las compras porque cocino. Más allá de la ayuda que podamos tener voy a seguir haciéndolo porque me encanta.

¿Cuál es tu hit en la cocina?

Hago de todo, pero me ponderan las milanesas con papas fritas.

¿Qué tienen de especial?

Y, tengo mis trucos. Las hago con pan rallado que me prepara el panadero y al huevo batido le agrego un chorrito de crema de leche.

¿Peceto, cuadrada o bola de lomo?

Peceto cortado bien finito.

¿Alguna otra debilidad del Presidente?

Los alcauciles. Le gustan tanto que se los preparo en ensalada, con pasta, de mil formas. Pero es simple. Con un bife de lomo o la pizza casera que tan bien hace su madre él está contento.

¿Mirás tele? ¿Qué te entretiene y divierte?

La verdad es que veo poco. Soy más de series o películas. Lo comparto con Mauricio y los chicos, generalmente los fines de semana. También vamos bastante al cine.

Bueno, ¡iban!

Y sí. Es natural que ahora las cosas cambien. Ahora hay otras obligaciones y prioridades.

¿Con Franco Macri tenés relación?

Sí, claro, muy buena onda. Siempre fue muy cariñoso conmigo. Tuvo y tiene una historia de vida apasionante. Admirable.

Foto: Fernando Gutierrez

¿Qué fue lo que más te emocionó en los últimos tiempos?

Participé de las caravanas en todo el país, así que tengo una serie de recuerdos, encuentros y conversaciones inolvidables. Gente sencilla que me llenó de energía y buenos deseos. Al final ya era una cosa impresionante, nos quebrábamos y llorábamos. Era una emoción imposible de explicar.

¿Mauricio llora?

Sí. Cuando algo lo conmueve, llora. Es muy sensible. Hace unas semanas lloramos viendo Mi nombre es Khan, una película indio-estadounidense, dirigida por Karan Johar. Narra la historia de un hombre musulmán con síndrome de Asperger y su mujer, después de los atentados del 11 de Septiembre.

¿Qué te enoja?

Últimamente muy pocas cosas. Tengo tanto que agradecer que no me permito enojarme por tonterías. Y, si pasa, trato de sacarlo rápido. No me dura demasiado. Reconozco que la mentira me saca, pero no soy rencorosa para nada.

Estampita de la Virgen en la billetera por protección. ¿Alguna cábala?

No. Con la estampita de mi padre es suficiente. No me detengo en el tema de las malas energías y todo eso. Confío en la mía, que es muy positiva. Y trato de rodearme de gente que es igual.

¿Cuál es tu ritual favorito?

El ratito de la mañana que tengo para mí. Mate, que es lo que más adoro en el mundo, un poco de actividad física y, de vuelta en casa, una súper taza de café con leche que me preparo yo.

¿Un libro?

El Manantial, el primer libro que me regaló Mauricio, que es su favorito.

¿Te compra flores?

Sí. Pero yo también. Todos los miércoles armo mi ramo de flores blancas. Jazmines, rosas, peonías.

¿Cómo te imaginás esta Navidad?

Como todas las navidades, como las hemos pasado los últimos años desde que estamos juntos: con mi familia y con la de Mauricio. Lo importante es estar unidos.

Alguien me dijo el otro día: ¿Juliana es siempre correcta? ¿Cómo será la versión incorrecta de la primera dama?

Es que no sé por qué hablan de corrección. Soy una mujer normal, y espero poder seguir siéndolo. Continuaré con mi vida, mis mates, viendo crecer a mis hijas, preparando a la noche la ropa de mi marido. Se agregarán millones de cosas, por supuesto. Y estaré a la altura de eso, pero siempre sin perder el eje.

El futuro

En las próximas semanas Juliana organizará la mudanza familiar a la quinta presidencial de Olivos. Planea colaborar con el Gobierno ocupándose de la primera infancia y dando difusión al diseño argentino

Producción: Lucía Uriburu. Asistentes de producción: Camila Pepa y Delfina Correas Asistente de fotografía y video: Lucas Pérez Alonso y Diego Belaunzaran Colombo Make up: Estefania Novillo para Estudio Novillo con productos Yves Saint Laurent Pelo: Lucas Barbolla para Estudio H AgradecimientoS: Giacobbe, Menage A Trois, Prune, Nikka, Four Seasons Hotel Buenos Aires. 4321-1200. Posadas 1086

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