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Dronería, una idea pensada para usos múltiples

La empresa de drones cuenta con cuatro unidades de negocios: venta de productos y accesorios; dictado de cursos; desarrollo de software a medida, y cobertura de eventos

Lunes 14 de diciembre de 2015
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LA NACION

Pocas cosas asoman tan redituables en el mundo emprendedor como arrancar un negocio con aires de reminiscencia, una propuesta que toca la fibra del niño que todos llevamos adentro, aún cuando el uso que se le dé sea mucho más que recreativo.

Parte de este contexto dio origen a Dronería, una comunidad de actividades vinculadas a los drones, en julio de este año. El proyecto fue impulsado por Santiago Boatella -un ex Epson y Samsung- con otros dos socios techies, con más de 15 años en Microsoft: Ignacio d'Empaire y Guadalupe Casuso, que comanda el estado del arte de los drones desde Seattle, Estados Unidos.

¿Qué motivó Dronería? Según Boatella fue la vocación de complementar un "negocio innovador" con la necesidad de aclarar un poco de qué hablamos cuando vemos volar estos pequeños artefactos que tienen pilotos pero no están tripulados. ¿Son juguetes? ¿Cámaras de alta definición? ¿Qué usos comerciales tienen? ¿Y limitaciones?

Lo que Boatella, d'Empaire y Casuso vieron fue la posibilidad de formalizar lo que hasta ahora era materia de aficionados, sobre todo por las posibilidades comerciales que asomaban incipientes: aplicaciones agrícolas; cobertura en tiempo real de eventos políticos y artísticos; alquiler de equipos (y sus pilotos); cursos de manejo y para rendir exámenes (porque, claro, para pilotearlos hay que tener registro), hasta llegar a cuestiones vinculadas con la seguridad (complemento de las cámaras fijas de 360°), y el tentador mercado de los repuestos, entre otros.

"Arrancamos con una inversión de 500.000 pesos para darle el puntapié inicial a la sociedad y armar un stock inicial", indicó Boatella. Ese stock alimentará una de las cuatro grandes unidades de negocios ya lanzadas: Dronería Store (venta online de drones y accesorios). "Trabajamos con varias marcas, entre ellas Parrot y DJI", señaló.

El radio de acción de los drones es amplio: los que quieran "jugar" con ellos pueden hacerlo pagando entre 1500 y 15.000 pesos; luego viene la línea semiprofesional, que oscila entre los 20.000 y los 50.000 pesos. Y la línea profesional va desde allí hasta los 300.000 pesos: "En este caso hablamos del equipo más el software agregado, que también desarrollamos nosotros, según lo que demande el cliente", destacó Boatella, al introducir otra línea de negocios: Dronería Insights..

De hecho, este uso profesional de drones permite complementar el relevamiento, lectura y sincronización de datos en tiempo real, con imágenes en alta definición, potenciadas con lectores adicionales infrarrojos. "Tenemos alianzas estratégicas con empresas para dotar a los drones de una programación a medida, según su uso sea en el campo, en infraestructura, seguridad o salud", amplió Boatella. Un ejemplo curioso es el "dron desfribilador", que lleva adosado un botiquín para efectuar una resucitación cardíaca: la compañía de emergencias médicas responde un llamado, envía el dron (que viaja guiado por GPS), y luego guía paso a paso cómo colocar las paletas en el pecho del paciente; luego, la descarga se realiza desde el mismo dron.

¿Qué tan avanzados estamos en el país respecto de estos adelantos? Boatella dijo que "hay más de 30 modelos" que ya se comercializan, y que "no tenemos nada que envidiarle a los Estados Unidos, al contrario: estamos mejor ellos porque allá está todo prohibido".

En efecto, la Argentina es pionera en regulaciones para el uso de drones y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) reglamentó su uso con una norma que entró en vigor el 15 de noviembre último.

"Si se le va a dar un uso comercial o profesional, la ANAC exige rendir un examen y entrega un registro (de pilotaje) por modelo, es como una mini patente", explicó el empresario. Por supuesto, es preciso además contar con un seguro que, por ahora, sólo proveen empresas de nicho vinculadas a la aviación recreativa: "Estamos al tanto de que las grandes compañías (de seguros) tienen planes y en 2016 va a ser el año del seguro para drones", graficó.

A propósito, un valor agregado que promueven desde Dronería es la alianza con Martín Martin, CEO de Informática VIP, quien tiene la licencia n° 1 de la ANAC para pilotear drones. Un curso introductorio cuesta $ 1500 y uno para rendir examen, asciende $ 3000. Esta unidad de negocio se llama Dronería Academia.

Ahora bien, si lo que se quiere es usarlo como herramienta promocional (y no convertirse en un fanático de fin de semana, que participa sólo en estos particulares clubes de afinidad) este es el dato: media jornada de alquiler de dron y piloto ronda los $ 5000.

Destacaron además la función periodística de los drones: "Cubrimos eventos políticos, como la manifestación en Tucumán por las elecciones, y la final del Torneo Argentino de Rugby. Afuera, es muy común su uso en recitales. Incluso, el Cirque du Soleil hizo un espectáculo donde los drones eran los protagonistas", amplió Boatella. De esto se encarga el departamento Dronería Arte.

¿Por dónde empezar? Dronería creó la comunidad "Desde el Aire", en Facebook, con más de 15.000 "droneros": "Fomentamos el intercambio de información y los cursos en línea y hangouts", apuntó Ignacio d'Empaire.

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