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¿Cómo impactan los cambios sociales en nuestras viviendas?

Las parejas tienen hijos tarde, las casas se comparten y la población mayor a 60 creció: factores para repensar la construcción de hogares

Sábado 12 de diciembre de 2015
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PARA LA NACION
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El baño del tamaño de un living, un comedor acotado con pequeñísima cocina incorporada, un vestidor con las medidas de un dormitorio y un cuarto con espacio suficiente para ubicar un escritorio al lado de la cama. Este departamento extraño, pero ideal para un cronista que nunca come en su casa, ama darse baños de inmersión eternos, eventualmente trabaja en su casa y tiene tanta ropa que no sabe dónde guardarla, sería imposible de encontrar hoy en Buenos Aires. Lo mismo sucede en el caso inverso. ¿Qué puede hacer un matrimonio con un hijo en un loft sin cocina y con un enorme jacuzzi, por ejemplo? Desbarajustes arquitectónicos de este tipo que muestran un desbalance entre la oferta de mercado y nuestro actual estilo de vida son cada vez más comunes en la urbe porteña. Y las soluciones, por ahora, no parecen estar al alcance de la mano.

Sucede que los modos de habitar nuestras viviendas mutaron al ritmo de los cambios que se van dando en la sociedad: el problema es que los constructores y arquitectos siguen pensando edificios con parámetros anticuados. No sólo desde lo estético (es cierto, últimamente se diseñan miles de monoambientes con vestidor), sino también desde los parámetros de producción.

"Nuestras casas se fisuran, a nuestras casas les entra humedad, los vidrios se empañan, hay problemas de calefacción? Por lo tanto son ineficientes. Apuntamos a crear una casa que tenga la capacidad, la eficiencia y la precisión de un automóvil." Quien habla es el arquitecto Daniel Silberfaden, decano de la Facultad de Arquitectura de la UP y creador de Unacasa, emprendimiento que busca reflejar co?mo los nuevos modos de habitar y las nuevas familias o nu?cleos de la sociedad impactan en la vivienda.

"El diseño y la construcción de la vivienda contemporánea requieren de una nueva mirada debido a los cambios sociales, económicos, tecnológicos y ambientales. Hoy la vivienda debe de considerar diversos factores que antes no eran contemplados, como el trabajar desde casa, los cambios demográficos que han repercutido en las dimensiones de las viviendas y sus diferentes maneras de utilizar el espacio", puntualiza el arquitecto.

Más de un modelo

En la actualidad, los matrimonios esperan más tiempo para tener hijos, la gente comparte la vivienda con amigos y la población mayor de 60 años se ha incrementado. Todo esto ha contribuido a repensar la manera en que se diseñan y construyen las viviendas. El abanico de soluciones se está modificado ampliamente. Antes, las viviendas eran pensadas principalmente para las familias nucleares. Hoy, en cambio, no se puede pensar en un solo modelo para habitar.

En este contexto, Unacasa lanzó una convocatoria entre 60 estudios de arquitectura para seleccionar a cinco ganadores encargados de construir las viviendas del futuro. Estos espacios, de no más de 60 metros cuadrados, deberán responder a los nuevos grupos demográficos: 27 modelos familiares posibles, según un estudio realizado por el arquitecto Jorge Sarquis, que condicionan los actuales modos de habitar.

Julián Aróstegui, un empresario de 36 años con amplia experiencia en nuevos negocios, será la pata comercial de este proyecto en sociedad con Silberfaden. "Ofreceremos el núcleo inicial de una casa que ante todo asegure su durabilidad. La gente tiene que percibir que lo que compra será para toda la vida", explica.

Estas casas terminadas y adaptadas por módulos a las necesidades de cada habitante costarán entre 8 y 10 mil pesos el metro cuadrado, y podrán financiarse con una cuota similar a la de un alquiler y plazos de entrega de entre 90 a 120 días.

Con una ingeniería de producción similar a la de los automóviles, sus creadores prometen que estas viviendas no tendrán problemas de humedad o filtraciones, y que el termostato interior será siempre el adecuado, como si se estuviera adentro de un automóvil.

Desde el punto de vista del mercado, especialistas en Real State concuerdan en que la oferta es innovadora para un mercado que estandariza las viviendas de pocos metros. "Estas casas inteligentes brindan la posibilidad de ser adaptadas a las necesidades de cada cliente, dado que hoy sólo pueden personalizarse las unidades más grandes y costosas de un emprendimiento (el penthouse de un edificio de lujo, por citar un ejemplo), y esto no sucede con las propiedades corrientes de 60 metros cuadrados", explica Darío Rizzo, CEO de Alternativa Propiedades (alternativaprop.com).

Adaptarse a las necesidades

La competencia planteada por Unacasa apunta a generar viviendas que representen las necesidades de nuestro tiempo, pero a la vez tengan la eficiencia de un automóvil y se adapten a las nuevas necesidades de espacio de cada habitante. Como lo explica Silberfaden: "Antes existía una absoluta jerarquización de los espacios, diferenciando las dimensiones de las habitaciones de los padres comparadas con las de los hijos, por ejemplo, de una manera un poco arbitraria. Hoy se sugiere que los espacios tengan tamaños similares para que éstos puedan ser transformados o utilizados de distintas maneras con el paso del tiempo.

Otro componente a considerar son las condiciones económicas: las familias se inclinan por nuevas estructuras laborales para generar mayores ingresos. Por esto, la vivienda hoy no es sólo un espacio de descanso y ocio, sino que cobra cada vez más fuerza como un espacio laboral y productivo. Las familias subsisten de ganancias mixtas, propiciando una posible democratización del espacio", resume.

Baños enormes, cocinas funcionales, livings pequeños y escritorios en lugar de comedores. Las variables serán infinitas y se adaptarán paulatinamente a las necesidades de cada usuario que, como si estuviera eligiendo las prestaciones y los modelos de un auto, podrá diseñar la vivienda que mejor le quede.

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