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Con apenas 28 años, ya tiene etiqueta propia y fue elegida dos veces mejor sommelier del país

Agustina de Alba es una joven referente del mundo del vino

Foto: LA NACION / Martín Sarrabayrouse
Domingo 27 de diciembre de 2015
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LA NACION
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Un año después de terminar el secundario se recibió de sommelier con Medalla de Honor. A los 20 fue la mejor sommelier argentina, título que recibió por segunda vez a cuatro años más tarde. En 2012 representó al país en el concurso Mejor Sommelier de las Américas, donde obtuvo el quinto puesto. Recorrió las principales zonas de producción de vino del mundo y trabajó como head sommelier en importantes restaurantes de Londres y África. Además del vino, le gusta disfrutar de un trago sola en una barra, escuchar a Ella Fitzgerald y admirar las obras de Gustav Klimt. A los 28 años embotella su primer vino, el Blanc de Alba, al que el influyente crítico de vinos estadounidense Robert Parker calificó con 92 puntos.

Agustina tenía 15 años cuando su padre le preguntó donde quería ir de vacaciones. Como había escuchado que el chico que le gustaba viajaba a Mendoza, ese fue el destino elegido. "Mi papá nunca tomó alcohol, así que el plan a Mendoza era más aventurero que vínico. El día que llegamos nos cancelaron un city tour y nos ofrecieron a cambio visitar una bodega (La Rural). Mi papá no quería, pero le insistí para ir. Estaba feliz, hubo algo en esa primer visita que me hizo sentir que volvería siempre a ese lugar. Y hoy, después de haber recorrido bastantes países, sigo sintiendo esa misma sensación cada vez que viajo a Mendoza; fue como encontrar mi lugar en el mundo."

A la vuelta del viaje las cosas no fueron tan simples, la mamá la apoyaba y el padre dudaba, pero el problema eran las clases de orientación vocacional. Todos respondían que querían ser arquitectos, abogados, economistas y ella, que aún no sabía que existía la carrera de sommelier, decía: "Yo quiero viajar por el mundo contando el vino".

Fue su profe de inglés el que le mostró el plan de estudios de la Escuela Argentina de Sommeliers: "Escribí para anotarme y cuando vieron mis datos me dijeron que me esperaban en tres años porque era menor de edad. Cuando cumplí 18 me anoté y empecé."

La música y el arte siempre fueron parte de su vida, así como el teatro, que retomó luego de muchos años. Fue justamente gracias a un tema de Illya Kuryaki and the Valderramas que nació su vino con el apoyo de Juampi Michelini, una persona a la que ella admira por su forma de ver y entender el vino. Blanc de Alba surgió de una anécdota muy divertida: "Juampi estaba dando una charla en Buenos Aires y me acerqué para invitarlo a cenar a Aramburu. Me encanta que vengan enólogos a conocer el restaurante donde trabajaba. Esa noche le reservé una mesa pero nunca apareció, y a mí se me cayo un ídolo, digamos. Al año siguiente, Juampi vuelve a Buenos Aires y me llama para que le guarde una mesa para él y David Bonomi (enólogo de Norton) y cuando los llevo en el auto de vuelta a su hotel empieza a sonar Abismo, de IKV, que resultó ser el tema preferido de Juampi y el mío. Mientras cantábamos dijimos "tenemos que hacer un vino, que se llame Abismo".

Así nació el Blanc de Alba, "blanco porque a Argentina se la asocia principalmente con vinos tintos pero tenemos gran potencial de blancos y Juampi también es fan de los blancos, y ahí pensamos en que sea un vino de corte". El blend tiene sauvignon blanc, riesling –porque el sueño de Agustina era visitar la ruta del riesling alemán–, y semillón, que es una variedad olvidada. Está fermentado y añejado en huevos de hormigón y se elaboraron 2400 botellas en 2014, que es la cosecha que esta en el mercado actualmente. No se pudo llamar Abismo porque estaba registrado, y fue así que eligieron Blanc de Alba.

Aunque se encontró con el vino por una casualidad de la vida, su profesión fue siempre su mayor certeza. "Es lo que me hace latir el corazón, también por la infinidad de historias que esconde una botella. El vino se parece a nosotros, los humanos. Tiene un periodo de nacimiento, juventud, madurez y vejez. No existe un vino igual a otro, no existe el mejor, sino que existen vinos que representan personas, un pedacito de un lugar especifico, ideologías. Una vez, Sebastián Zuccardi dijo que no cree en vinos perfectos sino en vinos auténticos, que reflejan su identidad, su origen. Y esa frase me quedo marcada."

Agustina cree que para entender el vino es necesario beber con conciencia y con frecuencia, y lo compara con el gimnasio: "Suena raro, pero si no lo hacés es como ir al gimnasio dos veces al año y querer tener el cuerpo marcado. Los sentidos se entrenan". Lo que recomienda para alguien que se esta acercando al mundo del vino es empezar por descubrir las variedades de uva y las características de cada una. "Comprar tres vinos: pinot noir, malbec, cabernet sauvignon. Ponerlos en la heladera 30 minutos antes de ser bebidos –las temperaturas mas bajas hacen que los vinos se perciban mas refrescantes–. Servirlos en tres copas iguales (es fundamental). Primero, ver el color de cada uno; luego, sentir los aromas en nariz, cuél es más intenso, cuál menos, y finalmente probar cada vino. Sentir en boca cuánto pesa, cuánto dura su sabor una vez que lo bebimos. Muchas veces cuando probamos más de un vino a la vez y lo encuadramos en un contexto con otros dos vinos es mas fácil entenderlo."

Para Agustina otro de los puntos fundamentales de su vida fue haberse lanzado a trabajar de manera independiente este año, ya que en marzo dejó su labor diaria de sommelier en el restaurante Aramburu. "Mi vida profesional siempre estuvo basada en el trabajo full en restaurantes, pero hoy estamos en un momento hermoso del vino argentino." La sommellerie crece a diario frente al mundo, tanto es así, que el por pri-mera vez la Argentina será sede del próximo mundial de sommeliers en abril de 2016 en Mendoza. Hoy su sueño es acercar el vino a la gente de mi edad a la que tanto escucho decir que el vino es algo de gente grande solamente, o algo muy serio".

Asesora a importantes restaurantes para que sus cartas de vinos reflejen personalidad y filosofía. "Gardiner, Happening, La Mar y Harturo, cada uno tiene su estilo busco reflejarlo con cada carta de vinos"

Con 28 años asegura que de grande….quiere ser sin duda, sommelier.

1987

Nace el 18 de diciembre. A los 15 años viaja a Mendoza e inicia su amor por el vino

2008

Gana el Concurso Mejor Sommelier de la Argentina. Repetirá en 2012

2012

Resulta 5a. en el Concurso Mejor Sommelier de las Américas

2015

Embotella su primer vino, Blanc de Alba, que obtiene 92 puntos Parker

El futuro

Comenzaron sus micros dedicados al vino en Radio Blue, es embajadora de la marca Aperol y –lo que viene– está escribiendo su primer libro.

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