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Concordia pasó un Año Nuevo triste, sin turistas ni festejos

Diez mil personas permanecen evacuadas por las inundaciones

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LA NACION
Viernes 01 de enero de 2016 • 15:18
Desastre en Concordia
Desastre en Concordia. Foto: AFP
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CONCORDIA.- Con el inicio del nuevo año comenzó también aquí la programación de la "vuelta a casa". Si bien los pronósticos prevén algunas lluvias, todos prefieren imaginar lo mejor: que las nuevas crecidas no superen las marcas ya registradas y que el agua comience a retirarse. Un proceso que, se sabe, llevaría entre tres y cinco meses, por lo que hasta entonces muchos de los 10.000 evacuados no podrían volver a sus hogares y se habría perdido una temporada de verano completa para la actividad comercial de la zona del puerto.

"Es una situación muy compleja porque es mucha agua, durante mucho tiempo y en una época inédita", sintetizó a LA NACION Walter Kleiman, presidente del Centro de Comercio e Industria de Concordia. "Los propietarios de comercios que están cerca del río ya están habituados a las crecientes y se preparan colocando a uno o dos metros de altura mesas, sillas, heladeras, freezers o las maquinarias que puedan tener según sus rubros. De esa forma el agua invade los locales, pero no llega a los muebles y equipos. Esta vez el agua llegó al techo y perdieron todo", dijo.

La cantidad de comercios afectados y el impacto económico de este fenómeno aún no fueron estimados por ese Centro de comercio. Tampoco por la municipalidad. "No podemos saber el grado de destrucción provocado por el agua porque nunca tuvimos una crecida como esta. Recorrí la zona en bote y vi los deck de un restaurant flotando a la altura de la copa de una palmera. Realmente da temor ver la fuerza de la correntada sobre los techos de los locales y casas. Y mucha tristeza, da mucha tristeza", admitió Armando Gay quien en diciembre pasado, después de siete años, dejó la conducción de un ente mixto de gestión de la costanera de Concordia, para asumir la vice intendencia que ganó el Frente para la Victoria. "Hasta ahora no hay certeza sobre como seguirá el rio. Se esperan varias crecidas más hasta marzo. Es decir que los negocios estarán bajo agua todo el verano", agregó.

A las pérdidas de los muros, muebles y equipamientos se suma el lucro cesante por la falta de actividad durante en estos meses de temporada alta. "No tenemos un censo de los comercios instalados en esa zona, pero estimamos en unos doscientos los que fueron afectados y que incluyen restauranes, autoservicios, kioskos y fotocopiadoras. En esta época se organizan despedidas y festejos por el fin de año en esos locales", se lamentó Kleiman.

De hecho en estos días no se vivió en las calles concordienses el clima festivo típico de fin de año. A la falta de turistas se agregaron celebraciones familiares discretas y sin tantos fuegos de artificio ni bullicio.

"La cena de fin de año fue pollo a la parrilla que hicimos con los alimentos que nos dieron. En total éramos 55, las nueve familias que estamos viviendo desde antes de Navidad en este galpón", contó a La Nación Alejandro Sánchez, de 42 años, esta mañana mientras tomaba mate con su esposa Rosana y mientras sus hijos de 8 y 5 años jugaban con Evangelina Maidana, suboficial de la policía entrerriana destinada por estos días a uno de 38 que, según Alejandro Ferrando, subsecretario de salud, están funcionando en escuelas, espacios del Ejército y otras instituciones.

Para los Sánchez esta es la cuarta vez que se inunda su casa prefabricada que ahora, están seguros, perderán. "Por suerte pudimos sacar los muebles y todas nuestras cosas", dijo Rosana. La de ellos fue una salida "a pie seco", como le llaman los sanitaristas. Esto significa que al no haber entrado en contacto con el agua del río mezclada con la de basurales o cloacas, no corren riesgo de contraer enfermedades. Los que sí se mojaron, sea porque tuvieron que evacuarse o porque ayudaron a otros a hacerlo, fueron vacunados para prevenir brotes de hepatitis A o leptospirosis.

"Tenemos 25 médicos que visitan los centros de evacuados para asistirlos y acompañarlos en los tratamientos que puedan tener por otras enfermedades y también hay otro equipo que está visitando a los autoevacuados para proponerles las vacunas", informó Ferrando que también coordina un comité de salud creado a raíz de la emergencia hídrica y desde donde se está también planificando la repetición de esas vacunas para el momento del regreso a los hogares. "Además estamos desarrollando actividades de contención sicológica que ayude a los damnificados en este momento, cuando tienen que convivir con otras personas que no conocen y, cuando vuelvan a sus casas también los acompañaremos", anticipó.

Sin playas ni posibilidades de pesca -uno de los atractivos de Concordia para el turismo deportivo internacional- hasta que no baje el río, comerciantes y funcionarios ven con preocupación la retracción de los turistas. "Tenemos cinco mil plazas hoteleras intactas. No hay hoteles en Concordia debajo del agua. Los complejos termales y los parques acuáticos siguen funcionando. No se suspenderá el Maratón de Reyes ni los carnavales", dijo Kleiman. Y agregó: "Les pedimos a los que turistas que vengan porque ellos pueden ayudar con sus visitas a la reactivación de la zona".

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