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Imperdibles en Pinamar: 7 lugares para visitar y recorrer sí o sí este verano

Playa y bosques, centros comerciales y bares, lugares históricos y emblemas arquitectónicos, la variopinta oferta del balneario que no te podes perder

Miércoles 13 de enero de 2016 • 00:20
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PINAMAR.- Nunca faltan quienes buscan opciones nuevas o diferentes para disfrutar del verano más allá de la playa. En Pinamar la oferta de lugares y recorridos es tan variada, y para todas las edades, que ameritó una lista de imperdibles para aventureros, curiosos, jóvenes y no tan jóvenes.

La frontera

En el extremo norte de Pinamar están las playas más inhóspitas. Entre enormes médanos y el mar, el paisaje natural de la llamada "Frontera" sólo está interrumpido por cuatro paradores distantes entre varios kilómetros (entre ellos, El Más Allá y El Límite).

Tiempo atrás el lugar era exclusivo para aquellos que tenían camionetas o cuatriciclos, pero ahora se puede ir en auto hasta el final de la avenida Del Libertador, donde hay estacionamiento libre. Desde allí, sólo queda cruzar los médanos a pie -son sólo algunos metros- hasta bajar a la playa.

El lugar es especial para los que quieran vivir una experiencia única y para los amantes de deportes extremos: se pueden hacer travesías en 4x4 por las dunas o kitesurf sobre el mar.

La frontera
La frontera. Foto: LA NACION / Matías Aimar

De pesca en el mar

Los pescados y mariscos son clásicos en el menú de los turistas que veranean en la costa argentina. Aunque la mayoría elige degustarlos en la mesa de un restaurant, en Pinamar también está la opción de pescarlo uno mismo, mar adentro.

La propuesta la ofrecen en la Cooperativa de Pesca, situada a la altura del muelle de Pinamar, en el cruce de la calle Eolo y la avenida Del Mar, a pocas cuadras de Bunge.

Para los pescadores aficionados o los aventureros que se animen a embarcarse varias horas, la Cooperativa organiza salidas con un guía todos los días a las 8.30 -siempre que el clima acompañe-, con regreso al mediodía. Lo que el turista pesca en el mar, luego tiene la opción de almorzarlo en el parador frente a la playa.

Club de pescadores en Pinamar
Club de pescadores en Pinamar. Foto: LA NACION / Matías Aimar

Reserva de Cariló

La mano del hombre y la visión de Héctor Manuel Guerrero crearon un verdadero ecosistema en las zonas sin lotear ni urbanizar de Cariló, que en vocablo mapuche significa "médano verde". La reserva natural, situada entre la ruta interbalnearia y la calle Zorzal, está conformada por unas 3 millones de plantas y árboles entre los que se encuentran pinos, acacias, cipreses, cedros, eucaliptos y paraísos.

La fauna también es abundante y hay diferentes especies de pájaros como el zorzal, la calandria, la paloma, la torcaza, la torcacita, el colibrí y el benteveo, así como también hay y murciélagos, liebres y comadrejas.

La reserva es ideal para caminar por sus innumerables senderos y callecitas y tener contacto directo con el bosque, que convive armoniosamente junto al mar.

Reserva ecológica en Cariló
Reserva ecológica en Cariló. Foto: LA NACION / Matías Aimar

Las casas de Clorindo Testa

La arquitectura de Clorindo Testa dejó su huella en Pinamar. Se encargó durante la década del 80 del planeamiento urbano iniciado por el ingeniero Bunge y fue uno de los artífices de las calles circulares que caracterizan a la ciudad.

Una de las emblemáticas construcciones de Testa es la Tumbona, una casa frente al mar, en las playas de Ostende. No pasa desapercibida por sus paredes coloradas y su particularidad: cuando sube la marea, el agua pasa por debajo de la construcción.

Testa también diseñó la casa Capotesta, al norte de Pinamar. El aclamado arquitecto veraneó varios años en esa construcción celeste de dos niveles y con ventanas con marcos blancos gruesos y muy llamativos. A sólo dos cuadras de la playa, desde el primer piso se contempla el mar en una imagen inigualable.

Casa de Clorindo Testa, en Pinamar
Casa de Clorindo Testa, en Pinamar. Foto: LA NACION / Matías Aimar

La pieza de Saint Exupery

Para todos los que leyeron alguna vez "El Principito", visitar el Viejo Hotel Ostende puede convertirse en un mágico viaje hacia el tiempo de Antoine de Saint-Exupéry.

Es que el autor y aviador francés pasó dos veranos allí, más precisamente en la habitación 51 a principios del siglo XX. Hoy se puede visitar la pieza donde se alojó Saint-Exupéry y quien quiera puede creer en la leyenda que dice que allí mismo el autor escribió parte de su emblemático libro.

En el hotel también estuvieron en la década del 40 los escritores Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, que se inspiraron en el entorno para escribir el policial "Los que aman, odian"

Habitación en la que se alojó el escritor francés Antoine de Saint Exupery, autor de El Principito
Habitación en la que se alojó el escritor francés Antoine de Saint Exupery, autor de El Principito. Foto: LA NACION / Matías Aimar

El centro comercial de Pinamar Norte

Enclavado en la intersección de Ilíada y avenida del Olimpo, el centro comercial de Pinamar Norte ofrece un aire distinto para los que quieran realizar compras y salir a comer algo durante este verano.

Locales gastronómicos y algunas marcas premium se mezclan en este espacio rodeado de árboles y grandes construcciones y chalets, pero a la vez alejado de la avenida Bunge que por estos días no da respiro.

Centro comercial de Pinamar Norte
Centro comercial de Pinamar Norte. Foto: LA NACION / Matías Aimar

El paseo nocturno

Pinamar no es sólo sol y arena, también invita a disfrutar la noche en una variopinta cantidad de bares y boliches, sobre todo para los más jóvenes.

Y para concentrar dicha oferta, los dueños de los lugares crearon el llamado "paseo nocturno", que une la avenida Bunge, con la avenida Libertador y la calle Simbad El Marino.

En esos metros se concentran los bares y discos La Luna, Pinta, Morena, Nelson, Antares, Sabbia y Mamakocha, sitios imperdibles para disfrutar de tragos y buena música durante este verano.

Mama Kocha Bar, en Pinamar
Mama Kocha Bar, en Pinamar. Foto: LA NACION / Matías Aimar
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