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Crónicas del país

Historias de fe en la Gruta de los Pañuelos

Información general

A 20 kilómetros de Mar del Plata, miles de peregrinos le rezan a la Virgen

SIERRA DE LOS PADRES.- En el macizo rocoso de estas sierras, una gruta escondida en medio de pinos y de eucaliptos se convirtió en los últimos años en un lugar al que llegan cada vez más peregrinos.

Como evidencia de su paso, miles de personas dejan allí una ofrenda poco habitual: un pañuelo que anudan a otros pañuelos. Así, forman una cadena interminable de telas que se entrelazan unas con otras, tanto, como los pedidos que todos formulan ante a una imagen de la Virgen de Luján.

Se trata de la Gruta de los Pañuelos, donde se mezclaron historias de antiguos pobladores indígenas y cuentos mágicos. Pero también de fe.

El lugar está situado en lo alto de Sierra de los Padres, una villa de 2000 habitantes que queda a sólo 20 kilómetros de Mar del Plata y a unos 150 metros sobre el nivel del mar.

A la altura del kilómetro 16 de la ruta 226, que conduce a Balcarce, se toma un camino que lleva a Sierra de los Padres. Una vez que se atraviesa un arco de madera, se sube hacia la cima de la colina hasta que aparece un cartel pequeño que indica la llegada a la gruta. Allí, en un par de minutos, se atraviesa un sendero entre las rocas.

Se trata de un lugar silencioso, donde se levanta una suerte de santuario en medio de la naturaleza que surgió en forma casi espontánea. "Es un rinconcito espiritual que da oxígeno de esperanza y de fe a mucha gente", sintetiza Alfredo Romero, el cura párroco.

Pero, ¿cómo empezó esta costumbre de visitar la gruta, que se transmitió de boca en boca?

La historia que cuentan los lugareños se remonta a 1948, cuando una pareja de inmigrantes italianos que no podía concebir colocó una virgencita en el hueco de una piedra gigante, ató los primeros pañuelos y rogó por su intención.

A los cuatro meses, la mujer quedó embarazada y el matrimonio regresó para agradecer lo que consideraba un milagro. Luego, nació el bebe y contaron su experiencia a otros. Con el tiempo, gran cantidad de visitantes se acercó a anudar sus pañuelos. Esas telas, que representan miles de deseos y que con el pasar de los días pierden el color, se multiplicaron hasta tapar gran parte de las rocas.

Aunque hoy nadie sabe bien quiénes eran esos italianos y qué fue de ellos o de la primera imagen, los lugareños confían en que la historia es cierta. Así lo sostiene el historiador Abel Segura en su libro "Historia de Sierra y Laguna de los Padres", teoría a la que adhiere también el padre Romero.

El lugar de devoción trascendió más allá de la región. Y en julio de 1982, un grupo de peregrinos a caballo trajo desde Luján la imagen que se venera en la actualidad.

Es durante el verano cuando este lugar convoca a más gente. Según el padre Romero, entre enero y febrero llegan aquí de 5000 a 7000 turistas por semana. También se hacen celebraciones especiales con contingentes que vienen en ómnibus desde Paraguay, Uruguay o del interior del país.

Según el relato de habitantes de la zona, algunos vendedores ambulantes solían transmitir fábulas y leyendas vinculadas con el lugar y su singular magnetismo. Sin embargo -dicen- incluían una gran dosis de imaginación.

La parroquia local decidió, entonces, poner allí un puestito con algunos objetos religiosos.

Miles de pedidos

"Virgencita, te pido que vendamos la casa y salud para la familia."

"Yo quiero que estemos los cuatro juntos y que mi mamá y mi papá no se peleen más. Te quiero, Anita."

"Gracias por la promesa cumplida. Te pido la otra promesa. Gracias."

Estos son sólo tres ejemplos de las oraciones que peregrinos de todas las edades dejaron asentadas en un libro de actas que la parroquia pone -en ciertas ocasiones- a disposición de los que llegan. La mayoría ruega por su familia. También, claro, hay quienes piden para poder tener hijos.

En junio último, desconocidos robaron todos los pañuelos, que estiman eran más de 15.000. No fue la primera vez que atacaron la gruta. En otra oportunidad, quemaron las telas y hasta rompieron la imagen de la Virgen y el vidrio que la protege.

Por eso, ahora la parroquia Nuestra Señora del Pilar tiene un proyecto y la autorización municipal para mejorar la iluminación, contratar a un sereno, construir una rampa para dispacacitados, mejorar el acceso e instalar baños, entre otras cosas.

El otro plan es construir, en las inmediaciones del macizo rocoso, un Vía Crucis. "Queremos dignificar todo este sitio -dijo el padre Romero- para que sea un lugar de oración y devoción."

Este lugar no sólo atrapa a mucha gente por su vinculación con la fe. En los últimos dos años se convirtió en un polo de atracción para muchos marplatenses que, por la cercanía con la ciudad balnearia, optan por vivir en la tranquilidad del bosque y en un paisaje ondulado de gran belleza.

De los 4000 lotes amplios y llenos de vegetación que están disponibles, cerca de 1000 ya están ocupados. En este momento, hay decenas de casas en construcción. Un movimiento que preocupa a no pocos lugareños y que traerá, sin duda, caras nuevas a esta zona.

Inauguran obras para el público

LAGUNA DE LOS PADRES (De una enviada especial).- La réplica de una reducción jesuítica será abierta al público esta semana, según afirmó el sacerdote Alfredo Romero, a cargo de la reparación del lugar.

Se trata de la Reducción Nuestra Señora del Pilar, compuesta por una capilla, un rancho grande y dos edificaciones situadas frente a la laguna que da nombre a este lugar, a 15 kilómetros de Mar del Plata.

Las construcciones fueron levantadas en 1968, en el sitio donde se presume que vivieron los primeros padres jesuitas en esta región, entre 1746 y 1751.

En octubre último, el obispado local recibió el lugar en comodato y comenzó a reparar los edificios.

En breve, esta réplica podrá ser visitada por turistas y habitantes de la zona. .

Por Amalia Eizayaga Enviada especial
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