Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Emociones de nuestro tamaño

Julián Gallo

SEGUIR
PARA LA NACION@gallo1
Domingo 10 de enero de 2016
0

Hace unos meses leí en Priceonomics.com un detallado análisis de los contenidos del diario The New York Times (NYT) publicados en Facebook entre 2009 y 2015. El estudio analiza distintas aspectos de la popularidad de ese medio en Facebook, desde el nivel de participación de los lectores hasta cuáles son los columnistas y las secciones que tienen posts con más likes o que fueron compartidos más veces. El estudio es significativo porque se basa en uno de los diarios más indiscutidos del mundo y porque la actividad de la audiencia en Facebook es un indicador estadístico neutral del interés en un contenido.

Las conclusiones son sorprendentes. Por un lado, el NYT no ha dejado de crecer en Facebook desde 2009 y el incremento de fans fue acompañado por el aumento de participación de los usuarios. Sin embargo, el estudio deja ver que las personas se inclinan marcadamente hacia temas que podrían no ser los considerados importantes por el diario: ninguno de los posts con más likes y "compartidos" que publicó NYT en cinco años pertenece a la sección política o a economía.

¿Qué elige la gente? El informe presenta un ranking de secciones organizado de mayor a menor según la suma de "Me gusta" y las veces que un contenido fue compartido. Las tres primeras posiciones con altísima preferencia están ocupadas por cocina, crianza de niños y estilo, seguidas por posts del blog de salud y del de arte. La política ocupa el puesto 24 y el deporte está en el puesto 26. En el penúltimo puesto están los posts de tecnología y el último es el blog de noticias. Desde un enfoque tradicional los resultados parecen inexplicables, pero un estudio realizado por Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein para su libro The News Gap prueba que esto se repite en muchos diarios del mundo.

Podemos estar seguros de que la audiencia de NYT está buscando cosas distintas de las que los medios les ofrecen como importantes. Si tuviera que interpretarlo, tengo la impresión de que prefieren respuestas a preguntas que se relacionan directamente con sus vidas y no aquellas que sienten que no les pertenecen. Por eso la cocina está en el centro de su interés, porque en nuestra época la comida se transformó en un interrogante personal que abarca las destrezas para cocinar, la salud, la obsesión con el sobrepeso y la preocupación por la industrialización de los alimentos o el maltrato animal. La crianza está en la misma categoría, llena de preguntas que cruzan a millones de personas que deben aprender a criar a sus hijos con un nuevo manual del usuario porque el anterior no sirve más, porque las preguntas cambian mes a mes, o porque es interesante ver que a los demás les pasan las mismas cosas. Y así, si se descendiera mirando qué lee la audiencia, se vería que elige aquellas cosas que tienen su tamaño, donde resuena una parte de sus vidas, donde hay una emoción nítida de un arco que abarca la alegría, el miedo, el enojo, el fervor, la vergüenza o la culpa.

Todo lo que no resuene en sus corazones, sin importar la jerarquía que el periodismo quiera atribuirle, se hundirá en el desinterés. Los números de Priceonomics traen muchas lecciones sobre periodismo, pero muchas más sobre cómo se mueve el interés humano.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas