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Cuando el calor y la humedad atentan contra el almacenamiento

Para asegurar la inocuidad de los granos trillados, recomiendan aplicar las Buenas Prácticas en Poscosecha

Sábado 09 de enero de 2016
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Es crucial el tiempo de permanencia de los granos en el silobolsa
Es crucial el tiempo de permanencia de los granos en el silobolsa. Foto: Archivo

Frente al avance de la cosecha fina, la Federación de Acopiadores alertó sobre los cuidados que se deben considerar en la etapa de poscosecha. Las altas temperaturas son la principal fuente del deterioro de los granos y esto se potencia si se combina con niveles de humedad por encima de los estándares recomendados para un adecuado almacenamiento.

Al respecto, Armando Casalins, asesor de la Federación de Acopiadores, remarcó la importancia de utilizar las Buenas Prácticas en Poscosecha, que tienen por objetivo "buscar la inocuidad de los granos, ya que terminan siendo alimentos para los seres humanos o para los animales", .

El especialista explicó que para lograr mantener la inocuidad hasta el momento de transformarlos en alimentos es necesario tener granos sanos, secos, limpios y fríos . "Si cumplimos con esos cuatro requisitos entonces el mantenimiento en el tiempo es posible, pero si no se da alguna de esas condiciones comienza un deterioro de la calidad ya que insectos y microorganismos comenzarán a metabolizar los contenidos de esos granos", dijo.

Esas condiciones son las que pueden garantizar las plantas de acopio, ya que cuentan con instalaciones que le permiten monitorear en forma permanente las cuatro características mencionadas.

Para cumplir con las Buenas Prácticas en Poscosecha, Casalins recordó que "en primer lugar se debe contar con un buen recibo de granos, que permita determinar las condiciones iniciales y a partir de allí, si fuese necesario, decidir el tratamiento que se debe realizar para lograr la condiciones deseadas. Por lo tanto, puede ser que esa partida de granos se derive a la secadora, a la zaranda o simplemente que se someta a una aireación".

"Estas prácticas se encuentran estandarizadas y por lo tanto las debe realizar personal especializado respetando las indicaciones de los manuales de procedimientos con los que cuentan las plantas de acopio. Por ejemplo, una secada mal realizada puede llevar a que un grano pierda valor nutritivo por desnaturalización de sus proteínas", sostuvo.

En los últimos años, el crecimiento acelerado de la producción de cereales y oleaginosas en la Argentina no alcanzó a ser acompañado por el aumento de la capacidad de transporte y almacenaje. Esto derivó en la amplia difusión que tuvo la utilización de los silobolsa, que constituye una herramienta valiosa para "descomprimir" las épocas en las que se concentra la cosecha de cada grano.

Aunque no existen datos oficiales, en base a la cantidad de bolsas vendidas en cada campaña agrícola se estima que alrededor de 30 millones de toneladas de granos son almacenadas con esta modalidad. En ese total, el trigo participa aproximadamente con 4 millones de toneladas, el maíz con 6 millones y los 20 millones de toneladas restantes son de soja.

"El tiempo de permanencia de los granos en la bolsa es crucial", enfatizó. "Dependiendo de las condiciones climáticas y siempre que la bolsa no se rompa, lo que vemos es que los granos no deberían permanecer más de dos o tres meses almacenados en silobolsa", advirtió.

Casalins dijo que "a través del tiempo la bolsa se va convirtiendo en permeable, permitiendo el ingreso de oxígeno, esto activa el desarrollo de insectos, que se acelera en los granos de cosecha estival, como el trigo y la cebada, al combinarse con altas temperaturas".

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