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Arranca en España el juicio por corrupción que salpica a la corona

La hermana del rey Felipe VI y su cuñado se sientan en el banquillo por el caso Nóos

Lunes 11 de enero de 2016
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MADRID. Lo primero que verá la ciudadana Cristina de Borbón al sentarse en el banquillo de los acusados será un retrato gigante de su hermano, el rey Felipe VI, encima de las tres juezas que decidirán su destino. Le tocó un asiento en el fondo de la sala. Cuatro sillas a la izquierda se ubicará su marido y compañero de infortunio, Iñaki Urdangarin.

Esa escena de pesadilla para la corona española se convertirá en realidad el lunes cuando en los juzgados de Palma de Mallorca empiece el megajuicio por el caso Nóos, el fraude con dinero público descubierto hace cinco años que tiró por los suelos el prestigio de la monarquía.

Jamás una casa real europea pasó por una humillación semejante en la justicia. La infanta Cristina aislada por su hermano, repudiada por la sociedad se enfrenta a una acusación como partícipe necesaria de dos de los delitos fiscales que presuntamente cometió su esposo. Podría caberle un máximo de cuatro años de prisión y 2,6 millones de euros de multa.

Para Urdangarin el panorama resulta desolador. Es el principal acusado de haber montado una falsa entidad sin fines de lucro, el Instituto Nóos, mediante la cual desvió a sus arcas hasta 6,4 millones de euros surgidos de contratos con administraciones públicas que consiguió a dedo, amparado en el aura protectora de la corona. La fiscalía pide para él 19 años de cárcel.

El desgaste que causó el escándalo desencadenó en junio de 2014 la abdicación del rey Juan Carlos I. Su hijo Felipe se esmeró apenas en prometer "ejemplaridad" y despegarse de manera ostensible de su hermana, a quien le quitó el título de duquesa de Palma y la excluyó de la familia real. Nunca logró, sin embargo, que ella renunciara a sus derechos dinásticos (es la sexta en la línea de sucesión al trono) ni que se separara de su esposo, con quien vive desde hace dos años en Suiza.

La operación de limpieza difícilmente pueda contener la incomodidad que se avecina en los próximos meses de audiencias, con revelaciones incendiarias sobre la implicación de la casa real en los negocios oscuros de Urdangarin.

En el directorio del Instituto Nóos figuraban, además de él, la infanta Cristina y un alto funcionario del palacio, Carlos García Ravenga, finalmente exculpado. Durante la instrucción, algunos de los 363 testigos citados a declarar en el juicio describieron el uso que Urdangarin ex campeón de handball hacía de su condición de yerno del rey.

"Nos pareció serio por las personas que lo proponían", dijo Víctor Campos, ex funcionario de Valencia que aprobó pagarle a Nóos casi 3,5 millones de euros por la organización de seminarios de promoción del deporte entre 2006 y 2009. Entre los 18 acusados hay ex altos cargos valencianos, de las islas Baleares y del Ayuntamiento de Madrid. También Diego Torres, ex socio y ahora enemigo de Urdangarin.

Ese hombre es un peligro caminante para la corona: fue él quien reveló para defenderse una catarata de mails con los que intentó probar que el rey Juan Carlos I estaba al tanto de los negociados y que muchos de los acuerdos se cerraron en reuniones en el Palacio de la Zarzuela. Sus abogados prometen más sorpresas.

La instrucción dio por probado que Urdangarin y Torres negociaban convenios con las administraciones públicas para organizar eventos en teoría sin fines de lucro. Inflaban los costos de manera desorbitada, sin que nadie los auditara, y el dinero percibido terminaba en sus cuentas personales después de transitar por empresas fantasma.

Gran parte de los fondos desviados terminó en una sociedad llamada Aizoon, propiedad en partes iguales de Cristina y su esposo. Con la tarjeta VISA de esa empresa abonaron obras del palacete que tenían en Barcelona, viajes, fiestas y hasta clases particulares de baile. Además, hicieron maniobras fraudulentas para no pagar impuestos.

La hermana del rey, de 50 años, alegó ante el juez instructor José Castro que ella confiaba en su marido y desconocía todo sobre sus negocios. El fiscal del caso avaló la teoría de la "esposa fiel e ingenua", pese a que Cristina es una profesional de las finanzas que trabaja para el banco La Caixa. Lo mismo hizo la Abogacía del Estado, como querellante. Pero el juez decidió mantenerla entre los acusados por el saqueo.

Lo primero que debe decidir el tribunal es si corresponde o no aplicarle a ella la denominada "doctrina Botín" (llamada así porque se aplicó por primera vez a Emilio Botín, fallecido dueño del Banco Santander). Sostiene que no se puede juzgar a alguien cuando ni el fiscal ni la querella lo acusan. El abogado de la infanta, Miquel Roca, presentará hoy el alegato. Las juezas se tomarán hasta febrero para resolver esa y otras cuestiones antes de empezar con los interrogatorios. Si aceptan el pedido, Cristina de Borbón quedará absuelta de inmediato.

En caso contrario, la espera medio año de sentarse casi a diario en el banquillo, de frente a la foto de su hermano. Y al final, acaso, la peor humillación: la cárcel. Para ella y, casi sin remedio, su adorado esposo.

La hermana incómoda del rey

Cristina de Borbón

Infanta de España

Línea de sucesión

Nacida en 1965, Cristina de Borbón es la segunda hija de los reyes Juan Carlos y Sofía, y hermana del rey Felipe VI. Ocupa el sexto lugar en la línea de sucesión de la Corona

Escándalo

El caso Nóos, un escándalo de corrupcion en el que está imputado su esposo, Iñaki Urdangarin, ha dañado la imagen de la monarquía y la ha alejado del rey

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