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Juan Hernández Daels: "Hay marcas que copian sin diseñar"

El diseñador de trayectoria internacional cumplió un año desde el lanzamiento de su firma; asegura que si vienen marcas de afuera en la moda local regirá un darwinismo puro

Jueves 14 de enero de 2016
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PARA LA NACION
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Nadie lo conocía. Hoy se habla de él. Juan Hernández Daels regresó a la Argentina hace poco más de dos años, tras haber estudiado diseño con los mejores; primero en la Academia Real de Bellas Artes de Amberes, luego un posgrado en Central Saint Martins, y para coronar su formación realizó prácticas con los diseñadores Dries Van Noten y Raf Simons. Acaba de hacer una colección cápsula en tándem con Martín Churba y surge de boca en boca de las celebrities locales que empiezan a mirarlo para la alfombra roja. Sus oficinas están en Buenos Aires y también en Bélgica y París.

-¿Cómo fue el regreso a la Argentina? ¿Estuvo a la altura de tus expectativas?

-Siempre venís con una idea y proyecciones... Después te encontrás con otra realidad y tomás otros caminos. Todo fue para bien. Cuando llegué estaba mirando muy para afuera. Armé proyectos agrupándome con otros diseñadores; ese fue el comienzo de tienda Panorama, y surgió de la necesidad de generar ventas. Pero la consignación no le sirve a un diseñador para su crecimiento. Necesita estar al día porque tiene poco capital de inversión y le sirven las ventas. Y también me di cuenta de la necesidad por la falta de producto que hay en la Argentina.

-¿Qué es lo que falta?

-Productos de alta gama, bien construidos. En los años que muchas marcas internacionales se fueron del país quedó libre todo un segmento, y yo estaba focalizado en vender afuera y nada más que afuera, no quería saber nada con el mercado local.

-¿Por qué no acá?

-No tenía la forma de construir. Los talleres eran imposibles y de hecho siguen siéndolo. Fabricaba en Bélgica y no iba a importar a la Argentina.

-¿No daban los costos?

-No se podía importar. Al darme cuenta de que este producto no estaba decidí lanzar mi marca acá, con mi socia Patricia Domínguez y mi tercer socio, Carlos Méndez, hace un año. La idea fue tomar las raíces de mi proyecto que tenía sembradas afuera, hacer base en Buenos Aires y fabricar producto acá para acá, y afuera para afuera. Fue un año de cambios. Al principio delegamos en talleres, pero nos encontramos con una pared. Eran medio desastrosos. Hacían volúmenes, pero no prestaban atención a la calidad, y si quería pagar más por un producto mejor terminado no querían saber nada. Decidimos formar nuestro taller acá, en el edificio, con gente nuestra, con algunos que sabían trabajar y otros que querían aprender.

-¿En qué radica esta falencia de los talleres?

-Hay todo un problema en el mercado. El cliente no nota la diferencia entre un producto bien terminado y otro que no. El cliente masivo argentino es muy marquero. Quiere la etiqueta de lo que sea y no le presta atención al producto terminado. Si el cliente no está entrenado, y no existe la necesidad, los talleres no hacen el esfuerzo. Y después está todo el tema del plagio. Hay muchas marcas que están inyectando el mercado con copias sin desarrollar diseño alguno.

-¿Por qué creés que las marcas repiten y no arriesgan?

-Están más en los números que en pensar una marca a largo plazo. Si copiás un producto que ya funciona no hay riesgo.

-¿Qué valoran tus clientas?

-La originalidad, la calidad de los géneros, materiales nobles como sedas o cashmeres, y también la exclusividad. Es una clienta que tiene entre 34 y 60 años. Es sofisticada, con ciertas inquietudes, y se anima a más.

-¿Proyectos?

-Tenemos ganas de abrir otro local, pero no sé cuándo ni cómo. Nunca iría a Palermo, que llegó a su pico y está en decadencia. Está sobresaturado, es caro, ruidoso, no es sofisticado. Voy a seguir con esto acá y afuera. Segmentar un poco la marca y tener cosas más accesibles, sin caer en lo masivo. También tengo un proyecto de línea de hombre, Wear. Quiero hacer ropa fácil de usar y cómoda. Hay poca oferta de ropa para hombres. Faltan desde básicos hasta cosas sofisticadas. Lo mejor que hay es sastrería china de marcas que no te voy a decir quiénes son, que es un desastre, con materiales sintéticos, muy pocas telas italianas. En cuanto a modernidad hay muy poco también.

-¿Pero no creés que es por la falta de variedad en la oferta?

-Puede ser. Pero ahora estamos en un momento de quiebre. Van a aparecer muchas marcas internacionales -Forever 21, por ahí H&M- que van a arrasar con todo este mercado nacional de copias, lo van a aniquilar en cuestión de cinco meses.

-¿Quiénes van a sobrevivir?

-Los que se puedan adaptar al mercado. Eso va a generar un mercado o más exclusivo o más original. Tiene que ofrecer algo distinto. Si es igual a Forever 21 no van a subsistir nunca, porque Forever 21 es mejor en todo sentido, en precio, calidad y variedad.

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