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La Leona vs Los ricos no piden permiso: los sí y los no de las nuevas ficciones

Las dos tiras, recientemente estrenadas, compiten en el prime time; te contamos sus fortalezas y debilidades

Miércoles 20 de enero de 2016 • 00:16
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LA NACION
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Araceli y Nancy, dos heroínas bien diferentes
Araceli y Nancy, dos heroínas bien diferentes. Foto: Archivo

Enero fue el mes elegido por los gerentes de programación de El Trece y de Telefe para presentar a sus dos grandes apuestas de 2016. Se trata de ficciones que tienen varios elementos para convertirse en éxitos pero que deberán batirse a duelo para conseguir liderar el prime time. A poco del debut de La Leona, la propuesta de El Árbol -protagonizada por Nancy Dupláa y Pablo Echarri -y a una semana del estreno de Los ricos no piden permiso, encabezada por Araceli González y Luciano Castro , un punteo de las fortalezas y debilidades. ¿Con cuál te quedás?

Personajes principales

En Los ricos no piden permiso hay una pareja protagónica central pero el elenco es coral. Además de Araceli González y Luciano Castro (Rafael y Julia) están Juan Darthés, Gonzalo Heredia, Sabrina Garciarena y Agustina Cherri, quienes completan la historia de la familia adinerada y de sus empleados. Esta cantidad de cruces puede ser un riesgo a la hora de captar televidentes, sobre todo porque en general la gente siente empatía por un galán y una heroína. En este sentido, La Leona cumple con ese requisito. Si bien hay muchos personajes que completan la trama, los centrales son Dupláa y Echarri (María y Franco) quienes lograron conmover y emocionar a la audiencia con su química en pantalla. Los redes sociales dieron muestra de eso: una pareja fuerte puede hacer triunfar a una telenovela.

Personajes periféricos

En este punto, hay varios actores que cumplen importantes roles. En toda telenovela están las subtramas que acompañan al dúo central . Tanto en la propuesta de Telefe como en la de El Trece, los elencos son sólidos y la elección de actores fue -hasta ahora- acertada. Para acompañar a los protagonistas, La Leona cuenta con Mónica Antonópulos, Miguel Ángel Solá, Hugo Arana, Andrea Pietra, Juan Gil Navarro, Dolores Fonzi y Peter Lanzani. Todos nombres fuertes y cada uno parece tener en claro cuál es su lugar. Mientras que Solá es el malo más malo, Arana es el bueno más bueno y Fonzi, la rebelde sin causa. Estas historias secundarias conviven en equilibrio en el hilo argumental. En Los ricos no piden permiso, los actores periféricos cobran importancia como parte de un engranaje macabro. Están Julieta Cardinali y Luciano Cáceres, una pareja hilarante y ambiciosa, y Raúl Taibo que interpreta a un villano que tiene que terminar de mostrar su maldad. En las dos producciones cabe destacar la calidad de los actores que están dentro del elenco. A los antes nombrados, la tira de El Trece suma a Leonor Benedetto, Leonor Manso, Alberto Ajaka y Norma Aleandro, quien sólo participa de los primeros capítulos.

La historia

Las ficciones son muy diferentes. Los ricos no piden permiso se sitúa en una estancia en un campo en el medio de la nada, donde conviven ricos y pobres y muestra la relación entre las clases. La historia podría suceder en la Argentina o en un mundo inventado que poco cambiaría. Es atemporal y no tiene ningún registro de realidad. Incluso suma dentro de su argumento una laguna encantada capaz de curar enfermedades, que si bien aún no termina de entenderse qué lugar va a jugar, se perciben ciertos indicios de fantasía. En cambio, La Leona muestra el funcionamiento de una fábrica por dentro, los orígenes del carnaval y da pistas de un contexto absolutamente local y actual. Algunos podrán tildarla de costumbrista, pero esta ficción cuenta con elementos cercanos a la realidad. Quizá sus personajes sean un poco estereotipados pero sigue mostrando una faceta de la realidad sociopolítica del país. En ese sentido, es más fácil que los televidentes se sientan identificados con la historia de La Leona que con la de la familia Villalba. Aunque la trama principal tiene coincidencias porque en ambas novelas se siente en algún punto el enfrentamiento de ricos y pobres -sea entre los dueños de la estancia y sus empleados o de los dueños de la fábrica y los trabajadores-. También, y como es clásico en el género, hay un amor prohibido que de a poco va pudiendo esquivar obstáculos para hacerse realidad. La diferencia más evidente es la existencia de un componente mágico. Y que en la propuesta de El Trece, la alta sociedad es retratada desde adentro, los buenos y los malos comparten hogar. En cambio, en La Leona, los malos son un factor externo al clan de María Leone. Mientras que en la propuesta de Telefe se intenta retratar lo popular, en Los ricos no piden permiso, el foco está puesto en personas con mucho dinero, algo que de alguna manera la alinea con clásicos del género como Ricos y famosos, Celeste siempre celeste y Muñeca brava.

La mujer fuerte

Parte del elenco de Los ricos no piden permiso
Parte del elenco de Los ricos no piden permiso. Foto: Gentileza El Trece

La mujer como personaje central de la trama aparece en las dos propuestas. Nancy Dupláa lleva la responsabilidad del protagónico desde el mismo nombre de la ficción. Ella es la que enfrenta, la que defiende, la que sin ningún tipo de prurito le roba un beso al galán en la primera fiesta que los reúne. Sus garras se imponen en la pantalla. En contraposición, en Los ricos no piden permiso hay otra mujer que pisa fuerte, pero no es la figura principal (Araceli González) sino Norma Aleandro, Angélica, la madre de los Villalba. En una actuación estelar, la actriz hizo su arte y en un casamiento de lo más accidentado dejó claro cómo eran las cosas. Ella es quien maneja el clan. No sólo eso, sino que tardó poco en crear el primer foco de conflicto. Fue con un incendio intencional que sacó a todos de su letargo. Pero este personaje tiene fecha de caducidad, ya que aparece muerta poco después. Este lugar lo tendría que asumir Aracelí González (Julia Monterrey) quien en vez de ser una súper mujer hasta ahora encarna a una maestra que escapa de su pasado. Si bien Araceli tiene una trayectoria larga hace tiempo que no asume los costos de llevar el mote de protagonista, cosa con la que Dupláa viene mucho más entrenada. Habrá que ver si González logra reencontrarse con su Carola Casini de tiempo atrás.

Los villanos

En los pocos minutos de aire que tienen las dos novelas hay algo que quedó claro: sus villanos. En el caso de La Leona, Miguel Ángel Solá interpreta Klaus Miller, el dueño de la fábrica Liberman. Con algo de Lito Cruz en El Elegido, este villano dejó claro quién es y a dónde va. No tiene escrúpulos, su familia lo odia y ya ni siquiera guarda las forma con los empleados de la fábrica. Miller tiene una enfermedad terminal y parece que eso acabó por despertar su crueldad. Por eso contrató a un especialista en hacer quebrar empresas, Franco Uribe (Pablo Echarri), quien es el personaje más ambiguo del elenco. En cambio, la encarnación del mal en Los ricos no piden permiso está dividida. Hay más de un villano. Están Julieta Cardinali y Luciano Cáceres, (Victoria y Marcial), una científica y el intendente del pueblo. La pareja trabaja duro para adueñarse de la laguna con propiedades curativas que está en la estancia de los Villalba y no tiene filtros para alcanzar su meta. Y también Raúl Taibo, quien interpreta a Lisandro, el tío de los Villalba. Un tipo ambicioso que luchará por quedarse con la herencia. Habrá que ver cómo termina de desarrollar su personaje...

La estética

Ambas ficciones apuestan a una calidad y creatividad a la hora del montaje. Sin embargo, la propuesta El Arbol tiene una mirada particular y, como en todas sus producciones, busca contar desde su propia estética y musicalización. Basta pensar en El Elegido para entender cuál es su identidad.

Los secretos

Para crear una intriga en el público y también para lograr darle cierta profundidad a los personajes tanto Marcos Carnevale (Los ricos no piden permiso) como Pablo Lago y Susana Cardozo (La Leona) encontraron un misterio como eje argumental. En el caso de la tira del Pol-ka, la historia oculta la tiene Julia (Araceli), quien recibe mensajes acusándola de una muerte. Y en la de El Árbol, es Franco (Echarri) quien, detrás de la idea de ayudar a hundir la fábrica, esconde su esperanza de recuperar algo que fue suyo. Estos das historias no reveladas parecen obrar como puntos de conflicto que a lo largo de los capítulos se irán dando a conocer.

Primer capítulo; lo inocente/lo explícito

La novela de Telefé puso todas sus fichas en el debut
La novela de Telefé puso todas sus fichas en el debut.

Una de las diferencias más visibles de las dos producciones tiene que ver con su capítulo presentación. En la tira de Pol-ka se fueron mostrando los personajes de a poco y si bien hubo un casamiento, un incendio y una muerte, la trama no dio ninguna muestra explícita de lo que se verá sino que abrió varias ventanas. En cambio, lo de El Árbol fue mucho más efectista y directo. En su primer capítulo se supo casi todo de La Leona, de Miller -incluso su enfermedad-, de Franco y su plan. No sólo eso sino que no evitaron el primer encuentro entre la pareja protagónica y lejos de hacer que la historia se vaya dando, no hubo que esperar para el beso apasionado -que generó increíbles memes-. Como en Las mil y una noches, Onur y Sherazade tienen sexo en el inicio, María y Franco se parten la boca en el episodio 1 de 120. Esa decisión es la que la deja del otro lado de Los ricos no piden permiso. Si bien se pudieron sentir vibraciones entre Araceli González y Luciano Castro, habrá que esperar varios capítulos para verlos representar semejante pasión. Además, en La Leona parece estar bien definido al público al que apunta, en los primeros 60 minutos hubo escenas de sexo y desnudos Eso y que en la propuesta de Telefe no hay manera de modificar el guión -ya terminaron de grabar- hacen que la expectativa sea grande.

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