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La Leona se consolida

Te contamos lo mejor del segundo episodio de esta novela que ayer lideró el primetime

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PARA LA NACION
Miércoles 20 de enero de 2016 • 07:49
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1. Los secundarios

El primer episodio de La Leona ya pasó, y sirvió básicamente para establecer dos cuestiones: 1_ cuál es el contexto en el que se mueven los protagonistas, cuáles son sus valores y cuáles sus principios; y 2_ establecer cuál será la naturaleza del vínculo entre ambos, si será desde el amor puro, desde la indiferencia o desde la batalla (claro, la respuesta acertada es desde una batalla con fuertes dosis de revuelo hormonal, porque el beso final del primer capítulo no solo fue una escena que habló de cómo a estos personajes los domina el deseo ante todo, sino que también fue una declaración de principios con respecto a que La Leona no es una novelita de amor que va a esperar mil capítulos para mostrar el primer beso). Con la segunda emisión, el universo de esta tira comenzó a expandirse y a explorar los mundos del resto de los personajes, empezando a hacer foco en las historias secundarias que, como regla general, son el armazón de hierro que le da oxígeno a la historia principal.

En este nuevo episodio, ganaron espacio Rodrigo ( Marco Antonio Caponi ), y Eugenia ( Dolores Fonzi ), la hermana menor de María Leone ( Nancy Dupláa ). Rodrigo es un obrero de la fábrica perdidamente enamorado de Eugenia, y si bien en el pasado tuvieron una historia muy fuerte, ahora ella prefiere dejar eso atrás. Eugenia tiene un objetivo claro: "ascender" socialmente y alejarse de la fábrica y su mundo; Rodrigo, por su parte, entiende que el amor es algo tan concreto como un monoambiente para compartir con ella. Y hay en ambos un deseo tan visceral, tan descarnado, que los convierte en dos personajes pasionales que seguramente protagonicen varias escenas memorables dentro de esta ficción. Otros secundarios, que si bien tuvieron menos tiempo en pantalla, cuando aparecieron pisaron con la fuerza de un mamut, fueron Fabián (Diego Alonso) y Charly (Nico García). El primero es el marido de María, un vago que le escapa al laburo constantemente, y que en la ronca voz de Alonso, puede ser tan intimidante como cálido (la escena de la selfie es buena prueba de eso). Charly, el hermano adoptivo de la protagonista, es otro personaje enorme que tiene destino de grandeza, y que bien tratado, puede convertirse en un secundario histórico. Ellos son apenas algunos personajes que empiezan a asomar la cabeza dentro de una historia ambiciosa, que cuenta con otros monstruos consagrados como Hugo Arana o Miguel Ángel Solá, y vale decir que destacarse en medio de esos nombres, no es poca cosa.

2. Contar desde la imagen

Desde lo formal, La Leona es una novela que explora todo el tiempo cuál es la mejor manera de contar las cosas. No hay una intención de poner la cámara y que los actores hagan todo el trabajo, sino que hay un cuidado por narrar con canciones, con imágenes y con secuencias tipo video clip quiénes son esos personajes y cuáles son sus motivaciones (en este sentido, la utilización en el primer episodio de Nazareno Cruz y el Lobo, fue magistral). A veces estas escenas tipo clip cumplen una función narrativa, y a veces simplemente sirven para "vestir" la escena, para darle dinamismo y hasta quizá buscar darle onda a los personajes. En el primer capítulo, la entrada de Uribe en la fábrica fue un momento de puro divertimento visual, y en este segundo episodio, la llegada de Diana Liberman ( Esther Goris ) junto a los hijos Miller ( Juan Gil Navarro y Peter Lanzani ) fue otro momento de entender cómo presentar a unos personajes a través de la música y la puesta en escena. Es más: la música sirve para entender cómo los obreros de la fábrica ven a esas nuevas caras que, de golpe y porrazo, parecen amenazar el status quo de la textil Liberman.

3. Sigue la tensión sexual

Se reparó mucho en el contenido hot de la novela, donde los desnudos y las escenas de sexo se convierten en el centro de una historia de personajes dominados por la pasión (hacia el dinero, hacia el placer de la carne, hacia el poder, pero bueno. pasión al fin). En el segundo episodio, las tensiones sexuales se fueron hacia un lado un poco más incómodo. Todo comenzó cuando Brian se daba un baño de espuma, y aparece Diana, su madre. Brian reclama privacidad y sale de la bañera, mientras que fuera de foco la madre le mira la cola mientras comenta cómo creció su hijo. El nivel de incomodidad de esa escena, y la afición de Diana por las lombrices y los gusanos, hacen que al lado de ella, la Leticia Brédice de El Elegido resulte un ejemplo de cordura (por si alguien no la vio, ella le hablaba a sus muñecas, por ejemplo). Se dice que hay personajes a los que les toca hacerse cargo de la locura que los rodea. Eso le sucede a Ana Villalba (Sabrina Garciarena) en Los Ricos no piden permiso, y también le pasa a Diana Liberman, que pone en su cuerpo toda la violencia emocional que la rodea y la consume. Sin embargo, en su agobiada psique todavía sobrevive una lógica que añora el pasado. Eso explica la escena del himno Liberman, un momento que representa por completo la mente de Diana y el añorar el esplendor de una época que ya quedó muy atrás en el tiempo.

4. La Leona, una vez más

No hay con qué darle: Nancy Dupláa está haciendo el gran papel de su carrera. La actriz le dio a su personaje un estilo de barrio preciso, que sin ser caricaturesco, es convincente y hasta conmovedor, demostrando que es capaz de cargarse al hombro una tira con actores de gran peso.Muchos entendieron que la presencia de Nancy en una novela con Echarri, era un oportunismo clase B, un disfrute que tenía que ver más con que la pareja comparta una ficción, que con entender a Nancy como la actriz idónea para ese papel. Y los que pensaron eso, se equivocaron. No cuesta mucho confundir a la actriz con el personaje, segura y decidida, sin miedo a darse la cabeza contra la pared en tanto y en cuanto esté segura de sus convicciones. Y en esa frontalidad es donde reside el secreto de su encanto. En épocas de mujeres de novelas turcas ancladas en la sumisión, María Leone se convierte en una heroína que pone los puntos sobre las íes en la ficción argentina.

5. Consolidarse

Apenas pasaron dos episodios, pero todo indica que La Leona podría sacar una ligera ventaja en la lucha por el primetime nocturno . En su segundo día, esta ficción se mantuvo por delante de Los Ricos, aunque por una diferencia muy mínima. Por momentos La Leona lograba 15.6, y su rival 15.1, y llegaron incluso a estar en una diferencia de 15.2. contra 15.1. Hay que decir que si bien esos números muestran casi un empate técnico, no por eso deja de ser cierto que La Leona ganó la pulseada. Claro que Los Ricos tiene una ventaja, y es que a diferencia de su rival, no está toda grabada, y eso les puede llegar a permitir dar algún tipo de timonazo en la historia con el fin de aumentar su caudal de público. El tiempo dirá finalmente cuál de esas dos ficciones se impondrá como la ganadora del 2015. Mientras tanto, la buena noticia es que hay público para ambas, y que los espectadores demuestran a través del rating que siguen apoyando el estreno de nuevas ficciones locales.

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