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Mónica Antonópulos, sobre Mike Amigorena: "Tenemos una relación muy particular"

La actriz habló sobre su situación sentimental, su experiencia teatral junto a Susana Giménez en Piel de Judas y el boicot a La Leona

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PARA LA NACION
Domingo 24 de enero de 2016 • 00:14
Antonópulos se cuestiona la fama y apuesta por hacer otras cosas por fuera de la actuación
Antonópulos se cuestiona la fama y apuesta por hacer otras cosas por fuera de la actuación. Foto: Gerardo Viercovich
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El 2015 fue un año que Mónica Antonópulos no olvidará fácilmente. En lo personal, su relación con Mike Amigorena tuvo varias idas y vueltas que ella misma no puede -ni quiere- explicar; en lo laboral, se dio el gusto de que su nombre aparezca en la marquesina de Piel de Judas, la obra que trajo a Susana Giménez de regreso a la calle Corrientes. Y también estuvieron las largas jornadas de grabación de La Leona , la telenovela de Telefé que, desde el lunes pasado, sale a dar batalla por el reinado del prime time.

En la ficción que protagonizan Pablo Echarri y Nancy Dupláa, Mónica interpreta a Julia Yrigoyen, una "chica bien" de esas que crecen pensando que van a llevarse el mundo por delante pero terminan vencidas por su propia arrogancia. "Ya de entrada, mi personaje discrimina a las mujeres de la fábrica, las percibe como inferiores y busca diferenciarse. Les tiene asco. Y encima su hombre se termina enamorando de una de ellas, algo que la saca completamente de eje", resume Antonópulos.

-¿Te gusta ser "la mala" en este triángulo?

-No se si definiría a Julia como mala... Es una chica de una gran vulnerabilidad, que creyó que por ser rubia, tener ojos claros y venir de una familia bien la vida le iba a resultar fácil. Y encima se encuentra de pronto compitiendo con María [el personaje de Dupláa], esta mujer que es todo lo contrario de ella pero que tiene todo lo que quisiera tener: una familia, hijos, un 'para qué'.

"Al contrario de lo que le pasa a mi personaje, trabajo mucho para no esperar nada. Estar todo el tiempo esperando algo lleva inequívocamente a la insatisfacción."
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-En tu vida, ¿sentís que te falta algo?

-Al contrario de lo que le pasa a mi personaje, trabajo mucho para no esperar nada. Estar todo el tiempo esperando algo lleva inequívocamente a la insatisfacción. Obviamente, eso es una enseñanza que me trajo mi hijo, y es como un crecimiento personal. Lo único que espero es estar bien, sentirme en un estado de plenitud, tener salud y que la gente que me rodea esté bien también. Eso aplica a lo profesional también. No pasa nada si algo sale mal; si no trabajo de esto, de ser actriz, haré cualquier otra cosa.

-¿Cómo te cambió la maternidad?

-A cada persona le debe pegar de un modo distinto, pero a mi me atravesó por todos lados, me corrió por completo de mi eje. No me esperaba que pasara eso, porque uno piensa que ser madre es tener un hijo, formar la familia... Pero es mucho más que eso; básicamente, aparece otra persona en tu vida y no hay manera de que eso no te modifique.

-¿Fue muy duro para vos separarte de Coraje Ávalos poco tiempo después de convertirse en padres?

-Yo vengo de una familia disfuncional, de padres separados que rehicieron sus vidas. Las Navidades, por ejemplo, las pasamos todos juntos, como un gran ensamble. Tengo una muy buena relación con el padre de mi hijo y hacemos programas de familia. Ahí te das cuenta que todo se fue modificando con el paso del tiempo, que uno viene esperando a ese príncipe que es como el ideal más viejo que puede haber, de otro siglo. Y esperando eso, uno se puede perder de disfrutar de otras cosas que están buenísimas. Hoy no me veo conviviendo con una persona, ¡no se cómo hacía antes! Pero eso me pasa ahora, quizás mañana cambie completamente.

La actriz no se anima a ponerle rótulos a la relación que la une a Mike Amigorena
La actriz no se anima a ponerle rótulos a la relación que la une a Mike Amigorena. Foto: Gerardo Viercovich

-¿Cómo están con las cosas con Mike Amigorena?

-Tenemos una relación muy particular. No sé, no tengo palabras para definirla. Cuando una viene de una separación y tiene un hijo, hay como una maduración, todo es distinto. Con Mike hay mucho cariño y compartimos una manera de ver las cosas. Eso no es poco.

-July, tu personaje en La Leona recuerda un poco a Greta, la mujer dura y calculadora que interpretaste en El Elegido.

-Sí, tiene un armado parecido pero Julia se desarma muy rápidamente. A diferencia de Greta, ella es una insegura, está enamorada perdidamente, es muy vulnerable, egocéntrica, débil, narcisista. No la podemos defender demasiado, pero le pasa exactamente lo contrario a lo que muestra.

-¿Qué fue lo que te convenció de participar en La Leona?

-Esta ficción tiene una mixtura de cosas: el condimento de la novela, los ingredientes del culebrón desde un lugar adulto, la heroína que tenemos es una mujer de armas tomar, que lucha por su fábrica, que habla de lealtad y de traición. La Leona enfoca en el poder y en las miserias de los seres humanos, en los cuestionamientos que nos rondan todo el tiempo, como ocurre con el personaje que hace Dolores Fonzi, una chica que busca salir de ese lugar en el que se siente atascada sin pensar demasiado en los medios. Es una producción madura; siempre las ficciones de El Árbol terminan dándole una vuelta de rosca a sus historias.

-¿Qué te generó el llamado a boicotear la novela que se hizo, a través de las redes sociales, por la afinidad de Dupláa y Echarri con el kirchnerismo?

-Creo que corresponde a la cara de una misma moneda. Respeto a mis compañeros, son apasionados, viscerales, pero no creo que haya que mezclar los tantos. Lo del boicot me parece que es una ridiculez, como también me parecía una ridiculez lo que pasaba antes, cuando uno no podía disentir, opinar de otra manera. Es lo mismo. Es una minoría la que impulsó este boicot, pero tuvo repercusión porque resulta tan violento y retrógrado que llama la atención, nada más.

"Lo del boicot me parece que es una ridiculez, como también me parecía una ridiculez lo que pasaba antes, cuando uno no podía disentir, opinar de otra manera. Es la cara de una misma moneda."
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-En 2015 protagonizaste Piel de Judas junto a Susana Giménez... ¿Cómo fue esa experiencia?

-Increíble. Me encantó estar ahí y me divertí mucho. Susana es una diva pero no se esfuerza por serlo en lo más mínimo. La enseñanza que me dejó es que las cosas que te llegan lo hacen porque tienen que llegar. Ella es plenamente genuina, y todo lo que tiene y lo que es se lo ganó naturalmente, siendo ella misma. Fue un gran aprendizaje.

-Hacer de mala en la obra de Susana, ¿te trajo problemas en la calle, con sus fanáticos?

-(Risas) ¡No! Todos me preguntaban por ella, lógicamente no les interesaba otra cosa. Y yo estaba chocha de contarles. Fue una preciosa experiencia y, con el tiempo, cada vez que veo algo de ella, experimento una enorme satisfacción por haber podido compartir esos meses de trabajo.

-¿Qué proyectos laborales tenés para este año?

-Por ahora sólo pienso en disfrutar de las vacaciones. Hay algunas cosas dando vueltas pero no me desespero. Estoy en calma, empecé a estudiar guión y tengo ganas de experimentar con otras cosas. También, a medida que pasan los años, cada vez tengo menos ganas de exponerme.

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