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La guerra a la langosta, una plaga subestimada que puede tomar venganza

Hay preocupación en los productores del Norte por el crecimiento exponencial de la población del insecto y por la posibilidad de sufrir pérdidas en los cultivos

Sábado 23 de enero de 2016
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LA NACION
Una de las nueve patrullas de Senasa que recorren la región afectada y fumigan los focos que denuncian los productores
Una de las nueve patrullas de Senasa que recorren la región afectada y fumigan los focos que denuncian los productores. Foto: CRA

Parece mentira, pero la plaga de la langosta volvió a ser la tapa de este suplemento. En su momento, por los daños a gran escala que causaba en buena parte de la pampa húmeda, fue la plaga más devastadora que enfrentaron los productores.

Desde el mismo inicio de nuestra historia la langosta estuvo presente: los primeros colonizadores que habitaban la recién fundada Buenos Aires se encontraron que el paso de la langosta les llevó sus plantaciones de mandioca. En 1875 la plaga destruyó el 75% de la cosecha de maíz de la provincia de Santa Fe. Para los colonos fue por muchos años el mayor obstáculo a vencer. En un abrir y cerrar de ojos desaparecían cultivos y lotes de alfalfa.

El tono dramático de lo que estaba en juego se puede encontrar en el lema utilizado en la campaña emprendida en 1934 por la Comisión Nacional de Defensa contra la langosta. Decía nada menos que: "el país está en guerra contra la langosta y el país debe vencer". Durante la presidencia de Juan Domingo Perón se llegó a utilizar los aviones Junkers de la Fuerza Aérea para combatir las mangas de langostas.

Fue relevante hasta que la eficacia de los sucesivos controles logró dominarla. Terminó por desaparecer como noticia. Pero no como plaga ya que es endémica. Equivocadamente se creyó que la langosta era uno de los tantos problemas resueltos por el agro que pasan al olvido.

La realidad de estos días, con 700.000 hectáreas afectadas y focos en seis provincias, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Salta y Córdoba, está demostrando que a la langosta no conviene subestimarla. Es un error que se terminará pagando caro.

La dimensión que actualmente tiene la plaga en cuanto al número de langostas y su extensión territorial genera mucha preocupación. Los productores y técnicos del Senasa ya la bautizaron como "la peor plaga de langostas de los últimos 50 años". Para algunos dirigentes rurales significa una bomba de tiempo que en 20 días puede llegar a explotar con consecuencias impredescibles. El plazo de tres semanas para controlar la plaga y evitar mayores daños corresponde al tiempo que demandará el pasaje del estado de langosta saltona al de langosta voladora.

Si fracasan los controles y la langosta comenzara a volar y a formar mangas puede llegar a difundirse a otras provincias. Los metros que la langosta avanza en estado de saltona se transforman en kilómetros cuando es voladora. Según estimaciones puede volar 40 kilómetros por día.

"Si no se realizan los controles adecuados, la plaga se puede desmadrar", afirma Juan Pablo Karnatz, pro secretario de CRA.

Sin control en el inicio

Ya en julio del año pasado la langosta había dado señales de alarma. La población observada en la región donde pasa el invierno en estado adulto, el triangulo que se encuentran las provincias de Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca, era mucho mayor que la de los últimos años.

En el Senasa explican que se trató de un invierno atipico en cuanto a mayores temperaturas y humedad que predispusieron el crecimiento exponencial que tuvo la población de la langosta. En cambio, los productores acusan al gobierno de Cristina Kirchner de haber directamente discontinuado el programa de control de la langosta.

Lo cierto es que del invierno pasado a esta parte no existieron las respuestas adecuadas. Cuentan que a un foco de langosta denunciado por un productor de Loreto, Santiago del Estero en 2015, el personal de Senasa se presentó dos días después. Recién ahora el problema de la langosta se tomó en serio.

Senasa, los organismos provinciales y las entidades de los productores comenzaron a trabajar de manera coordinada y con mayores recursos. En las últimas reuniones que mantuvieron, en particular la realizada en Frías, Santiago del Estero, se le declaró formalmente la guerra a la langosta. Al momento son 9 las patrullas, con dos personas equipadas con motomochilas para la fumigación y el monitoreo, las que recorren la región afectada. Un reciente informe de Senasa señala que en 48 horas se controlaron 38 focos de langosta en las provincias de Catamarca, Santiago del Estero y Córdoba. Por ahora los daños provocados por la plaga no se registran en los cultivos sino sobre pasturas y campo natural.

La pregunta que se hace todo el mundo es: ¿serán suficientemente eficaces los controles para que el problema de la langosta no pase a mayores? Por ahora no hay una respuesta que pueda ser tranquilizadora. Si se entiende que la plaga actúa bajo el efecto bola de nieve, en el que se adquiere mayor volumen y capacidad de daño cuanto mayor es el espacio recorrido, los temores están por demás justificados. Además hay que consignar que la langosta pelea en esta guerra con un aliado de peso: el monte. De las 700.000 hectáreas afectadas, más de la mitad son monte de muy dificil acceso. Allí guarecida, la langosta puede completar su ciclo de saltona a voladora y multiplicar su población. Y dato no menor, aumentar su voracidad. Una langosta cuando se agrupa y forma la manga consume 3 gramos, lo que pesa, por día. Se calcula que una manga tiene alrededor de 50 millones de langostas. Datos tan aterradores como la visión que aseguran haber tenido los productores de Fernández, en Santiago del Estero, de mangas de 7 kilómetros de frente por 3 kilómetros de profundidad.

La plaga bíblica vuelve a ser una amenaza de peso para los productores. Aunque se sabe como combatirla, por ahora nadie canta victoria.

Urgencia para controlarla

Los dirigentes rurales con temor a que crezca la plaga

Juan Pablo Karnatz

Prosecretario CRA

"Es preciso que primero Senasa despliegue un amplio operativo de control y después se articulen los presupuestos. "

José Lobo Viaña

Presidente Sra. de Tucumán

"A este problema hay que cortarlo de raíz. Debemos reducir inmediatamente la población de esta plaga para poder controlarla."

sEBASTIÁN rOBLES

prESIDENTE DE cartuc

"No hubo una respuesta acorde a la situación en la anterior gestión de Senasa. Necesitamos que esto cambie y se actúe sin dilación."

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