Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Bolivia y Brasil, hermanos desconocidos

Muy buenos relatos llegan desde Santa Cruz de la Sierra; un ensayo acorta distancias entre argentinos y brasileños

SEGUIR
LA NACION
Domingo 31 de enero de 2016
0

Un escritor para descubrir. El boliviano Maximiliano Barrientos (Santa Cruz de la Sierra, 1979) es ya reconocido en su tierra, donde recibió el premio Nacional de Literatura de Santa Cruz, pero es todavía una feliz sorpresa para el lector argentino. Eterna Cadencia publicó Una casa en llamas, breve libro de cuentos que rezuman la sangre de los que mueren de manera violenta, las alucinaciones que preanuncian la muerte, los últimos recuerdos, que acaso sean aquellos imborrables por fundacionales, traumáticos o felices. Barrientos pinta el desamparo y la locura con un lenguaje austero que logra perturbar, y sin perder el pulso narrativo. Sus personajes son seres dañados, sobrevivientes de infancias rotas, atenazados por sueños pesadillescos o por las trampas de una memoria mentirosa que los obliga a actuar y así, segregar el pathos de estos relatos sombríos.

Hasta hace pocos días, en el Museo del libro y de la lengua se pudo visitar la muestra Galaxia Borges. Museo de la eternidad, inspirada en la sensibilidad de creadores que merodearon el tema en sus múltiples modulaciones, desde Borges hasta Fritz Lang. Fruto de la exposición fue un delicioso catálogo, elaborado a modo de diccionario enciclopédico, que va de la "a" de "Aleph" a la "v" de "Viaje a la semilla" en entradas más o menos extensas a cargo de diversos autores. Entre los nombres examinados, "anillo", por ejemplo, le sirve a María Redondo para referirse a La ciudad ausente, de Ricardo Piglia, y "conspiración" ("actividad de varias personas que se complotan contra otros o para perseguir un fin") remite tanto al Borges de "Tema del traidor y del héroe" como al Bioy Casares de Diario de la guerra del cerdo. También, la explicación sobre la diosa frigia Cybeles deriva en una reflexión sobre El banquete de Severo Arcángelo, de Leopoldo Marechal. De este modo, el librito que nació para acompañar al visitante de una muestra perdura gracias a su impronta lúdica y a la vez didáctica.

Ahora que miles de argentinos retozan en las playas brasileñas, es un buen momento para adentrarse en el ensayo de Vicente Palermo La alegría y la pasión (Katz) en el que el sociólogo analiza comparativamente las idiosincrasias de ambos pueblos y cómo éstas decantan en democracias diferentes, modos distintos de relacionarse con la ley, con la propia historia y con la vida cotidiana. Entre las fuentes que alimentan su trabajo, Palermo señala su propia experiencia de vida en los dos países. Y reconoce que el tono ensayístico le permitió escribir con más libertad. Desde las primeras páginas pulveriza un lugar común del discurso regional: la Argentina y Brasil no son "hermanos", ni siquiera (por lo menos aún) aliados estratégicos. "No tenemos los mismos padres y tampoco tenemos una historia en común", explica, e invita a sincerarnos: "El grado de desconocimiento recíproco es todavía fenomenal. Cabe presumir razonablemente que tenemos intereses comunes y sobre todo que podemos tener, si somos capaces de conseguirlo, una convergencia de intereses muy prometedora en el futuro, pero lograrla depende del arte político y del esfuerzo, y el peor comienzo es darla por descontada".

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas