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Antiprincesas: un espejo para chicas lejos de los castillos

Una colección de libros infantiles rompe los estereotipos femeninos

Jueves 04 de febrero de 2016
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Frida, Parra y Azurduy, mujeres ejemplares
Frida, Parra y Azurduy, mujeres ejemplares. Foto: Gza. Editorial

LA PLATA. -"Es nena y tiene bigotes, vamos a ponerle Frida", le dice a su mamá una nena en Lomas de Zamora cuando ambas deciden adoptar una perra de la calle. Es que hace unos días leyeron juntas el primer número de la colección Antiprincesas, de la editorial Chirimbote. Y así la niña conoció la vida de Frida Kahlo.

#Chaumevoy, dice Blancanieves en la esquina superior derecha de la primera página del libro sobre la artista mexicana. La colección empieza con la vida de Kahlo y con la frase "para jugar hay que ensuciarse". Además de utilizar fotos históricas e ilustraciones para atraer a sus lectores, cada libro tiene su animal preguntón. El de Frida es un perro.

"Mirá, Violeta es como vos", dice una niña colombiana de 3 años, y le muestra a su madre el dibujo de Violeta Parra tocando la guitarra junto a sus dos hijos. Esta colección, la primera de la editorial, busca romper el estereotipo de las princesas de Disney y contar las historias de mujeres como Frida Kahlo, Clarice Lispector y Juana Azurduy en cuentos para niños y niñas. Historias que intentan alejarse de la mujer que vive en un castillo y espera a su príncipe azul.

Frida, Parra y Azurduy, mujeres ejemplares
Frida, Parra y Azurduy, mujeres ejemplares. Foto: LA NACION / Gza. Editorial

El hilo que une los tres primeros libros de la editorial Chirimbote es contar historias de mujeres reales. "Un poco porque como somos periodistas y nos dedicamos a la escritura teníamos ganas de llevar esas historias para los más chicos. Después pasó que nos terminó representando como un espejo diferente para que se reflejaran nuestras niñas latinoamericanas", cuenta Nadia Fink, la escritora y periodista.

Aunque el título de la colección empieza con un "anti", la idea no es "odiar" a las princesas, sino presentar otra opción. Porque en la editorial saben que Disney se fue aggiornando con el paso del tiempo, pero reniegan del estereotipo de la belleza física que sigue vigente. La piel tersa, el pelo peinado y largo. Las princesas deben ser lindas. "Tratamos de contrarrestarlo con estas mujeres que son bellísimas pero porque han sabido construir su propia vida sin necesidad de ser rescatadas", insiste Nadia.

Una mamá que tiene una nena con síndrome de Down que cuenta que Frida Kahlo es un ejemplo de superación para su hija. Otra niña que se enganchó con Violeta Parra porque la ve parecida a su madre música. Cada vez que presentan los libros, los lectores les cuentan las reacciones de los niños y niñas ante los cuentos. Aunque hace menos de un año que los textos de Nadia Fink y las ilustraciones de Pitu Saá están en la calle, las repercusiones son muchas.

Frida, Parra y Azurduy, mujeres ejemplares
Frida, Parra y Azurduy, mujeres ejemplares. Foto: LA NACION / Gza. Editorial

"El nombre surgió jugando. No creemos que el contenido sea anti, creemos que es propositivo. No estamos a favor de que no existan más las princesas, ni que se quemen las princesas. Pensamos que son parte de la cultura y estamos haciendo un aporte para quienes no se sientan identificadas con ese modelo", dice Fink. En la calle se encontraron con sorpresas, con padres que compraban los libros no por estar ideológicamente identificados, sino por estar "podridos" de las princesas.

"Estábamos podridos de las princesas", les dijeron un grupo de padres después de una presentación de la editorial. Cuando iban a una juguetería o librería en busca de un regalo para sus hijas, todo lo que encontraban eran princesas. Por eso esto, que es distinto, los atrae. No porque crean, quizá, que Juana Azurduy pueda ser un ejemplo para su hija, pero sí porque ya no quieren que lo sean las princesas de Disney.

La idea empezó en enero de 2015. En mayo ya tenían el primer libro en la calle. "Violeta y Frida estaban investigadas, entonces, fue más fácil; Juana nos llevó más tiempo", cuenta Nadia. El diseñador, Martín Azcurra, decidió, el verano pasado, que tenían que ser libros interactivos, porque los chicos están hoy muy estimulados por las nuevas tecnologías. Así, en los libros se ven fotos de época, ilustraciones coloridas, flechas que llevan, como un hipervínculo, a definir ideas difíciles de explicar. Sus autores describen la forma de lectura así: "Leer a los saltitos".

Habrá más antiprincesas. La próxima será Clarice Lispector, la escritora brasileña que escribió La hora de la estrella y Agua viva, entre otros. Después le seguirá una argentina, porque lo que quieren es rotar por países. Más tarde le tocará el turno a una colombiana: Policarpa Salavarrieta, una mujer que participó por las luchas en la independencia, considerada en Colombia una heroína, un símbolo de libertad.

Otros modelos

La colección tenía un público claro: chicos de 6 a 12 años. Pero lo cierto es que hay dos nichos que no pensaron y que ya están usando los textos y sus actividades. Uno, el de los jardines de infantes. Otro, las adolescentes que se ahorran de leer largas biografías.

¿Cuáles serían, entonces, las características de una antiprincesa? Trascender a su época, no quedarse con los roles designados en épocas y sociedades y destacarse en alguna actividad. Juana Azurduy en las luchas por liberación, Violeta Parra en la música y Frida Kahlo en la pintura. Otro detalle que sus autores quieren destacar de estas mujeres es la construcción colectiva. "Eso las pone por fuera de este final feliz que tiene que ver con el matrimonio o continuar con el legado familiar", explican.

Aunque su mamá lo quisiera, Nadia Fink no era una princesa como las de hoy. Tiene 39 años, en su niñez Disney no había desarrollado esta idea de la perfección en las mujeres, de las que esperan a su príncipe azul y entonces ahí, sí, les llega la felicidad. Por eso a Nadia le gustaba jugar a ser varón, porque se quería divertir, porque no quería quedarse esperando.

"Mi hija Lara se crió con pelotas, autitos, muñecas y vestidos. Su camino fue divertirse e ir encontrando lo que a ella más le gustaba", dice ahora la periodista.

Después de leer la vida de Frida Kahlo, una nena sorprende a su madre: "Quiero hacer mi cumpleaños de Frida". Y ahora la mujer busca por todos lados vasos y servilletas de la pintora mexicana.

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