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Guillermo Alonso, con planes ambiciosos para sus "joyas"

A cargo de los museos de la ciudad, quiere acercar nuevos públicos

Viernes 05 de febrero de 2016
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LA NACION
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"Los procesos de investigación del acervo es lo que a la larga prevalece", sintetiza Guillermo Alonso, director de Museos, Patrimonio y Casco Histórico de la ciudad, al plantear que su área se abocará con énfasis en que cada uno de los 11 museos porteños se dedique a investigar y a publicar estudios sobre las obras que atesora y a rever sus modos de exhibir sus joyas para que sean cada vez más atractivas para el público.

Ésa es una de las metas que se ha fijado al asumir su cargo, hace pocas semanas, y dejar La Abadía Centro de Arte y Estudios Latinoamericanos, espacio que ayudó a crear y que dirigió apenas un par de meses. La otra meta es concursar las direcciones de los museos porteños y organizar sus gestiones para que cuenten cada uno con un director general, un director artístico y un director de administración.

Por estos días, sólo dos museos tienen directores provisionales: el Museo Eduardo Sívori y el Museo del Humor (Muhu). Tras 20 años al frente del Museo Sívori, María Isabel de Larrañaga se retiró a fines de agosto pasado. Provisionalmente cumple esas funciones la jefa del Departamento de Extensión Cultural y curadora Graciela Limardo. El Muhu está a cargo de Hugo Maradei.

Sin embargo, parece más cercana la redefinición de los guiones curatoriales, la manera en que se exhiben las obras, que el llamado a concurso de directores. "Los concursos tomarán bastante tiempo", admite Alonso, que fue el primer director escogido por concurso público del Museo Nacional de Bellas Artes y que ocupó ese cargo entre fines de 2007 y principios de 2013.

Alonso maneja la fusión de tres áreas que hasta diciembre pasado eran autónomas (Museos, Patrimonio y Casco Histórico). Tiene a su cargo unos 20 edificios, casi 700 empleados y un presupuesto anual de $ 200 millones.

"Tenemos que generar instituciones con mayor autonomía y que los museos sepan cuál es su presupuesto, su misión y su responsabilidad. Necesitamos objetivar el criterio de toma de decisiones. Los proyectos museísticos tienen que ser visibles. Y uno de los grandes desafíos, como audiencia de museos, son los jóvenes", explica Alonso.

La gestión no se agota en impulsar los museos porteños. Hay dos áreas bien distintas, pero que pueden ser postales únicas de Buenos Aires, sobre las que trabajará en los próximos años: el casco histórico de la ciudad y el distrito de las artes de La Boca. "En los últimos 50 años, en Europa, en algunas ciudades de la región y en Buenos Aires se ha trabajado mucho sobre los cascos históricos. El área de la Avenida de Mayo, la avenida Alem y San Telmo es la principal memoria histórica documental de la ciudad. Y en La Boca hay una gran potencialidad", concluye.

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