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Hay que ver The Man in the High Castle

Te contamos de qué se trata esta excelente serie

Jueves 11 de febrero de 2016 • 15:42
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PARA LA NACION
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1. Una realidad de pesadilla

La historia en The Man in the High Castle comienza en 1962, en un mundo en el que los nazis y los japoneses ganaron la segunda guerra mundial. Con Hitler en el poder, el Eje dividió Estados Unidos a modo de trofeo compartido, fragmentando el país en tres sectores: uno dominado por Alemania (Greater Nazi Reich), otro por Japón (Japanese Pacific States), y un último bloque declarado zona neutral, y que sirve en muchos casos de refugio para aquellos que, como dice uno de los personajes de la ficción, "nacieron con el color o la religión equivocada para este nuevo mundo". En ese contexto, un grupo de hombres y mujeres forman una resistencia, que desde la clandestinidad lucha contra los fascistas que invadieron su país. Una joven mujer, cuya hermana muere asesinada, termina involucrada en esa lucha al descubrir una película que muestra cómo Estados Unidos ganó la guerra y los Aliados derrotaron a las fuerzas del Eje. Esa filmación, producto de una realidad alternativa o de un montaje, solo se sabe que fue creada por el llamado "hombre en el castillo".

2. Un tono amargo

No hay muchas series de televisión que tengan el tono pesimista de The Man in the High Castle. La historia retrata una vida en la cual las esvásticas son medallas que los oficiales llevan con orgullo, y en la que los asesinatos y las torturas forman parte de una cotidianidad terrible que llevó a todos los ciudadanos a vivir con una paranoia asfixiante. En ese nuevo orden mundial se sucede esta historia oscura, que involucra jerarcas nazis, dobles agentes y civiles comunes y corrientes que deben aguantar una realidad que los sofoca. Y lo más logrado de esta historia, es ese tono de amargura que inunda cada episodio. The Man in the High Castle, es una serie que no da concesión, y que a través de una ucronía muestra el lado más brutal de una invasión, atrapando al espectador y llevándolo a un mundo de verdadera pesadilla.

3. Una reconstrucción increíble

Más allá de sus personajes oscuros y su halo desolador, uno de los grandes ganchos de esta serie, es su (alternativa) reconstrucción de época. Al situar la acción a comienzos de los sesenta, y contextualizando la historia en distintos lugares de Estados Unidos, la ficción muestra un sinfín de pequeñas y grandes diferencias con respecto a la realidad "oficial". Edificios inundados con simbología nazi, viejos afiches proclamando la resistencia ante el enemigo, noticieros que muestran a un Hitler anciano y referencias a una bomba atómica que el Eje lanzó en Washington (y que le valió el ganar la guerra). Todos esos elementos reconstruyen meticulosamente una época inexistente, que por momentos sorprende y por momentos aterra, logrando armar así un perfecto clima de paranoia que termina siendo el verdadero corazón de la serie.

4. El genio detrás de la obra

The Man in the High Castle, está basada en el libro homónimo de Philip K. Dick, una eminencia en el campo de la ciencia ficción (aunque justamente esta historia no pertenezca necesariamente a ese género). Dick publicó la novela en 1962, y no solo le significó al autor un éxito de críticas (ganó el premio Hugo al año siguiente), sino que esta obra sirvió también como modelo a seguir para futuras novelas que presentaran ucronías, convirtiéndose así en una suerte de brújula para ese subgénero. Según el propio autor, para esta historia una de sus máximas inspiraciones fue el libro Lo que el tiempo se llevó, una novela de 1953 que imaginaba un resultado distinto en la guerra civil norteamericana, y las consecuencias que esa nueva realidad traía aparejadas. El autor también habló de la enorme importancia que tuvo en la creación de El Hombre en el Castillo, el popular I Ching. Si bien Tagomi, un oficial japonés pieza clave en la historia, varias veces lo utiliza cómo brújula para tomar decisiones, el propio K. Dick afirmó haber usado ese libro a la hora de tomar rumbos argumentales. En una entrevista concedida en 1974, el autor dijo: "Utilicé el I Ching para El Hombre en el Castillo porque muchos de sus personajes lo usaban. En cada momento en el que alguno hacía una pregunta, tiraba las monedas y dibujaba las líneas de los hexagramas que obtenían. Eso gobernó la dirección en la que fue el libro".

5. Una ficción maldita

Una historia que muestra un pasado alternativo, protagonizada por un grupo amplio de personajes movilizados a través de distintos lugares, era desde su propia concepción, un proyecto ambicioso. Desde hace tiempo se quiere llevar a la pantalla esta historia, pero no fue hasta la intervención de Ridley Scott, que la cosa empezó a tomar forma concreta. En 2010, el director de la reciente Misión Rescate, anunció que junto a la BBC produciría una miniserie de cuatro episodios basada en la novela The Man in the High Castle, pero eso no prosperó y la serie volvió a caer en el limbo. En 2013, el canal SyFy dijo que tomaría la posta, pero eso tampoco avanzó. Finalmente en 2014, Amazon anunció que produciría junto a Scott el piloto de la ficción, con la intención de convertirla en serie. Con un primer episodio perfecto, el proyecto recibió luz verde y se ordenaron nueve capítulos más, logrando así una primera tanda de diez episodios. La reciente confirmación de una segunda temporada por venir, resulta ser una noticia excelente teniendo en cuenta que The Man in the High Castle, es sin lugar a dudas una de las mejores series televisivas de estreno.

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