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Porteños de pura cepa: buscan que no se pierda el ritual de la silla en la vereda

La iniciativa "Volvamos a la calle" circula por estos días en redes sociales y ya cosecha miles de seguidores; dos veinteañeros contaron a LA NACION cómo y por qué quieren recuperar esta tradición, retratada por Arlt en una de sus "Aguafuertes"

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LA NACION
Miércoles 17 de febrero de 2016 • 00:30
La cita es el viernes 19 de febrero, a las 20
La cita es el viernes 19 de febrero, a las 20. Foto: Facebook / Volvamos a las calles
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Agostina tiene apenas remembranzas de lo que es disfrutar de la calle cuando cae el sol en pleno verano; jugar con bombitas de agua en Carnaval; o correr y esquivar sillas en la vereda; mientras los grandes conversan entre cebadas, bizcochitos de grasa y tortitas negras o se entregan simplemente a ver a la gente pasar.

De ese ritual argentino, que todavía mantienen contadas zonas de Buenos Aires y conservan algunas provincias, la separan veinte años; una infancia que atesora en recuerdos, en pequeños "flashes" que asoman con fuerza cada febrero y que la devuelven a una etapa de oro. Las escenas la transportan al barrio porteño de Monte Castro, a la puerta de la casa de su abuela, donde los vecinos solían tomar mate y comentar las novedades de la jornada, casi como si se tratara del newsfeed de Facebook o del timeline de Twitter, y los gestos fueran los emoticones, Me Gusta o favoritos de hoy.

"Agostina se resiste a que la vereda, la silla y su dinámica se muden a Facebook "
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Con apenas 25 años y a pesar de estar ligada a la generación Y, Agostina se resiste a que la vereda, la silla y su dinámica se muden a las redes sociales, y que el contacto con el otro se reduzca a un mero intercambio, impersonal y sin rostro, a través de una pantalla.

"Hace unas semanas salimos con mi hermana Tamara a tomar un helado y nos pusimos a hablar de ésto, de cuánto se había perdido salir a las veredas o conocer al vecino, cómo nos fuimos encerrando y lo mal que habíamos hecho", relata a LA NACION al explicar cuál fue el disparador de la iniciativa online que busca traer al presente ese pasado, que empieza a volverse borroso para muchos.

El proyecto empezó tímidamente en redes sociales y hoy alcanza a miles de interesados
El proyecto empezó tímidamente en redes sociales y hoy alcanza a miles de interesados. Foto: Facebook / Volvamos a las calles

La consigna

"La propuesta es simple: si salimos a la calle, como en los viejos tiempos, todos, podemos recuperarla. Dejemos de quedarnos adentro mirando televisión y salgamos de nuevo. Abramos la puerta y sentémonos en la vereda", invita el evento que, casualmente, circula por estos días en Facebook para multiplicar el efecto contagio.

Ella no está sola en la cruzada. Junto con Damián, de 27 años, cuñado y aliado en la idea de recuperar viejas y sanas costumbres porteñas, decidieron fijar arbitrariamente una fecha (el viernes 19 de febrero, a las 20) y tantear qué sucede con este "experimento social". Por ahora, las reacciones fueron positivas y el alcance -reconocen- más masivo de lo que proyectaban: hay más de 230.000 invitados, 20.000 asistentes y 26.000 interesados en participar.

"La convocatoria generó enseguida reacciones positivas y algunos dicen ya haber empezado"
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"Qué lindo sería volver a los tiempos de antes". "Muy buena idea, somos fans de la vereda". "Basta de tanto encierro" "A sacar las sillitas", entre otros, forman parte de los mensajes que se colaron en el muro de la red social durante la previa. Un grupo de ansiosos asegura haber empezado con el ritual: "Ya arranqué, hasta hago reuniones en la vereda con amigos y vecinos", y, en el medio, están también los que dicen no haber perdido la práctica pero que la repetirán esa noche con el deseo de que perdure para siempre.

Como principiantes en este tipo de convocatorias, los organizadores de "Volvamos a la calle" parecen algo desconcertados. "No pensábamos que íbamos a llegar a tanta gente. Creíamos que iba a ser algo entre nuestros amigos y, de repente, encontramos gente de todas partes del país que se nos unió", comentan entusiasmados a este medio, al tiempo que grafican: "Nos sorprendió, además, la buena onda con la que nos respondieron y ver cómo se organizaron en los distintos barrios. Hay mateadas en La Boca o en Moreno, o gente que compartió fotos mostrando que ya lo hacen, como en Villa del Parque, en el pasaje Noruega, donde hace días hubo un asado entre todos los vecinos".

-¿Qué expectativas tienen para el viernes? ¿Hay otros planes similares en mente?

- Nos gustaría que sea algo que trascienda la fecha del evento y quede instaurado, que volvamos a la calle realmente, a matear en la vereda. Nos gustaría que la gente empiece a hacerlo a diario, otra vez.

La silla de Roberto Arlt

Para Arlt, se trata de una
Para Arlt, se trata de una. Foto: Archivo

Roberto Arlt dedica una de sus "Aguafuertes", escritas entre 1928 y 1933 en el diario El Mundo de Buenos Aires, a la "Silla en la vereda", como un emblema de las noches de verano, que "afirma una modalidad ciudadana".

En palabras del escritor argentino, la costumbre de las familias "estancadas en las puertas de sus casas" completa la postal del "barrio profundamente nuestro".

"Y junto a una puerta, una silla. Silla donde reposa la vieja, silla donde reposa el jovie. Silla simbólica, silla que se corre treinta centímetros a un costado cuando llega una visita que merece consideración, mientras que la madre o el padre dice:

"- Nena; traete otra silla;

Silla cordial de la puerta de calle, de la vereda; silla de amistad, silla donde se consolida un prestigio de urbanidad ciudadana; silla que se le ofrece al propietario de al lado; silla que se ofrece al joven que es candidato para ennoviar; silla que la nena sonriendo y con modales de dueña de casa ofrece, para demostrar que es muy señorita; silla donde la noche de verano se estanca con una voluptuosa linuya (pereza), en una charla agradable, mientras estrila la d´enfrente o murmura la de la esquina (.) Silla donde se eterniza el cansancio (.) En el respiro de las fatigas, soportadas durante el día, es la trampa donde muchos quieren caer; silla engrupidora, atrapadora, sirena de nuestros barrios".

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