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Brasil: en Río de Janeiro la sensación de inseguridad aumentó por la crisis

A pesar de la disminución de hechos delictivos, la situación se complica por el panorama económico que enfrenta el país; el crimen de la turista argentina genera preocupación en la ciudad que será sede de los primeros Juegos Olímpicos en América del Sur

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LA NACION
Miércoles 17 de febrero de 2016 • 16:04
La sensación de inseguridad en Brasil preocupa particularmente en Río de Janeiro, que será sede de los primeros Juegos Olímpicos en América del Sur
La sensación de inseguridad en Brasil preocupa particularmente en Río de Janeiro, que será sede de los primeros Juegos Olímpicos en América del Sur. Foto: Archivo
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RIO DE JANEIRO.- El asesinato de la turista argentina Laura Pamela Viana, en la madrugada de hoy en las arenas de la playa de Copacabana, volvió a poner bajo la lupa el tema de la seguridad en Río de Janeiro, que en agosto será sede de los primeros Juegos Olímpicos en América del Sur.

"Fue un crimen cobarde. Hacía cuatro años que no sucedía un latrocínio en Copacabana. La policía estaba presente y capturó a los asesinos a 500 metros de la escena del crimen. Ambos habían sido detenidos antes por la policía dos veces, uno de ellos el mes pasado, pero fueron liberados. Hay fallas en un sistema que suelta a las personas capaces de cometer tal atrocidad", señaló a LA NACION José Mariano Beltrame, secretario de Seguridad del estado de Río de Janeiro.

Beltrame es considerado el arquitecto del llamado "proceso de pacificación de las favelas" cariocas, que con miras al Mundial de Fútbol de 2014 y a las Olimpíadas de este año busca recuperar el control de esas empobrecidas comunidades dominadas por bandas de narcotraficantes. Hasta ahora fueron instaladas 42 Unidades de Policía Pacificadora (UPP's), comisarías comunitarias permanentes que atienen directamente a las poblaciones de esos barrios, donde antes los agentes sólo entraban para actividades puntuales.

Aunque todavía hay muchos problemas en la relación de las UPP's con los vecinos, episodios bastante regulares de brutalidad policial y enfrentamientos con bandas de narcotraficantes que intentan recobrar su dominio territorial, las cifras de criminalidad tanto en la ciudad como en el estado de Río de Janeiro han venido en constante declive. De acuerdo a las cifras del Instituto de Seguridad Pública (ISP), 2015 cerró con 1202 homicidios frente a los 1237 que hubo en 2014, y con 37.133 casos de robos a transeúntes en comparación con los 39.687 del año anterior. En el estado, en tanto, los homicidios cayeron de 4942 para 4197 mientras que los robos descendieron de 80463 para 65.560.

Pese a esta tendencia positiva en las cifras, la sensación de inseguridad en Río ha crecido en el último año, en gran parte debido a la crisis económica que sufre Brasil, con brotes de criminalidad en la zona del centro histórico y también en las playas turísticas. En los días de más calor del verano pasado y del actual, después de más de una década, volvió a asustar a los bañistas el fenómeno de los "arrastões", robos masivos perpetrados por grupos de delincuentes que avanzan corriendo por las playas -principalmente en la zona de Arpoador, en Ipanema- y huyen con todo lo que puedan conseguir. Para enfrentarlos, las autoridades han desplegado ahora cada fin de semana 700 agentes policiales que patrullan la "orla" (rambla).

Asimismo, en mayo del año pasado, causó conmoción general el asesinato a puñaladas de un ciclista que pedaleaba por la popular Laguna Rodrigo de Freitas y fue abordado por dos menores que le robaron su bicicleta. El crimen llevó a que se dispusiera una mayor presencia policial en el lugar, considerado uno de los más seguros de la ciudad.

"Casos como el crimen de la Lagoa o ahora el del asesinato de la turista argentina, que tienen mucha repercusión en la prensa, llevan a que aumente la percepción de inseguridad pese a los datos concretos de caída de homicidios y robos", señaló a LA NACION Florencia Fontán Balestra, argentina que vive hace varios años en Río y trabaja como investigadora del Instituto Igarapé, especializado en temas de seguridad.

Según la experta, la sensación de inseguridad se alimenta también de la crisis económica y de la fragilidad institucional que atraviesa Brasil; esa "angustia social" lleva a que tanto cariocas como turistas se sientan menos tranquilos con las noticias sobre el avance de la criminalidad en lugares antes considerados seguros o con el aumento evidente de personas sin techo viviendo en las calles en esta ciudad olímpica.

"Las autoridades vienen realizando grandes progresos en materia de seguridad, pero igual Río está a años luz de ser una ciudad segura", afirmó y apuntó que hoy la ciudad tiene una tasa de homicidios de poco más de 18 por cada 100.000 habitantes, cuando, en comparación, en la ciudad de Buenos Aires es de alrededor de 6 por cada 100.000 habitantes.

Temor entre los turistas

Pocas horas después del asesinato de la chaqueña Laura Pamela Viana, no había en Río casi turistas que no se hubieran enterado del crimen en las arenas de Copacabana. Sobre todo los argentinos, que por estos días predominan en la ciudad.

Recién llegado, el entrerriano Agustín Dalurzo, 24, había escuchado la noticia en el hostel Mojito, en Ipanema, donde se está hospedando con unos amigos.

"Nos advirtieron que es una ciudad insegura, que es mejor no andar por lugares donde no hay mucha gente, como de noche por la playa", indicó el joven que trabaja en marketing de una empresa cervecera.

A su lado, su amigo Jairo Rottoli, 28, comerciante de Villa Elisa, que ya llevaba varios días en Río, contó que se sintió inseguro al caer la tarde en el Centro, después de visitar el nuevo Museo del Mañana, en la zona portuaria.

"Pasó un chico y me tocó el bolso que llevaba; me iba a encarar pero justo aparecieron otras personas que me dijeron que tuviera cuidado porque había muchos ladrones. Me recomendaron no resistirme si me llegan a intentar robar", contó.

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