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Nueva York más cerca

La moda gana las calles de Manhattan, con locaciones en distintos puntos de la ciudad, con un street style que supera en atracción a las propuestas de pasarela y apps que permiten comprar lo que se ve en los shows

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LA NACION
Jueves 18 de febrero de 2016
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NUEVA YORK.- Un clima crudamente frío alberga esta temporada la semana de la moda que termina hoy en Nueva York. Siete días de esta gran cita con una variedad de propuestas cada vez más transgresoras. Ni los 25 grados bajo cero de sensación térmica pudieron detener la celebración de los desfiles; sí porque cada show se festeja y no sólo con celebrities, sino con puesta siempre llamativas y en distintas partes de la ciudad. Como hace ya un año, no se realiza en el Lincoln Center del Upper West, sino que se relocalizó.

Para esta edición, las sedes son Skylight en Moynihan Station (un antiguo correo postal, hoy utilizado para eventos, en la Avenida 8 y la calle 33), MADE en Milk Studios y Skylight Clarkson SQ. También hubo diseñadores que eligieron salirse del libreto y presentarse en otros lugares, como Kayne West que mostró lo suyo en el Madison Square Garden; Moncler con su presentación al aire libre, y Calvin Klein que se instaló en el Brooklyn Bridge.

Como todos los años, no faltan las etiquetas más renombradas, como Lacoste, Donna Karan, Marc Jacobs, Michael Kors, Jason Wu, Carolina Herrera, Alexander Wang, Hérve Léger y Tommy Hilfiger, entre otros. También, como se volvió costumbre, el fashion week vino acompañado de grandes sorpresas. Rihanna se escapó por unos minutos del escenario para subirse a la pasarela presentando su primera colección junto a la marca deportiva Puma, Fenty x Puma, uno de los eventos más codiciados de la semana, porque muchos quisieron estar y pocos pudieron. Se inspiró en la tradición y cultura callejera del Japón y la mezcló con tonos góticos, volúmenes y proporciones exageradas, desafiando las siluetas masculinas y femeninas; mucho quimonos, joggins de tricot, camisetas tipo corset con cordones, vestidos y enteros.

Diane Von Furstenberg eligió presentar su colección de modo atípico: cambió pasarela por fiesta y música en un contexto súper desestructurado que se prestó a la selfie por todos lados. Polo Ralph Lauren, por su parte, recibió a sus invitados con Ralph's Coffee para ayudar a combatir las bajas temperaturas.

Tapados de abrigo de pies a cabeza, los imponentes guardias para cada desfile escaneaban códigos de barra en los smartphones de los invitados. De este modo, la tecnología dice presente ganándole terreno a las creativas invitaciones personales que empiezan a darle paso a sus versiones digitales. Tal es la imposición techie, que está disponible una aplicación móvil en la que se puede seguir cada detalle de los desfiles, incluyendo la posibilidad de seguirlos en vivo. El desfile del marido de Kim Kardashian, Kanye West, fue de los más vistos, con más de 20 millones de visitas.

Algunas marcas también inauguraron el lo veo, lo compro (see now, buy now): la posibilidad de comprar lo que uno ve en la pasarela, sin necesidad de esperar hasta que se cumplan los seis meses en que el producto esté disponible en tiendas. Tommy Hilfiger, por su parte, diseñó un Insta-pit, un sitio exclusivo al final de la pasarela donde los modelos posaban para bloggers e influencers para ser fotografiados junto a ellos y ser subidos a redes.

¿Lo visto? Tendencias antagónicas, de un grunge punk, como el de Alexander Wang, a lo sobrio, de Carolina Herrera. Los tapados oversize siguen ganando, así como los abrigos de piel de cordero y gamuza; suma un mix de texturas y detalles de cadenas y bordados. Las botas de cuero de caña alta, protagonistas. Sin duda, regresarán los 90 y un punk sofisticado que se hace fuerte. En colores, pintan los tonos de azul con el mostaza.

De la pasarela a las veredas. La NYFW es técnicamente la presentación de los desfiles. Sin embargo, la moda que se ve por las calles neoyorquina atrae más, concita más flashes que los desfiles; y son trend topic en cada portal de moda, porque miles de fotógrafos hacen guardia en la entrada y salida de cada desfile para captar los looks más atrevidos e inspiradores.

Si hacer reserva para comer en los restaurantes más codiciados de Nueva York es siempre una tarea compleja, todo se acentúa en esta semana. Restaurantes over-booked, otros cerrados para eventos privados y, como si eso fuera poco, la coincidencia con el Día de San Valentín. Para los amantes de las estadísticas, sigue generando más movimiento económico que el Super Bowl.

CAROLINA HERRERA: "Quiero mujeres hermosas, pero reales, no en el pasado... Soy muy pro nueva tecnología; debemos ir hacia el futuro, y mostrarlas de manera diferente", anunció Carolina Herrera y cumplió. Experimentó con bordados 3D de flores de cuero y minilentejuelas que flotaron a centímetros de la superficie de sus largos vestidos, y logró esa fluidez buscada. Y ese romanticismo sofisticado lo mostró en el histórico museo The Frick Collection, en el Upper East Side, que reflejó y acompañó muy bien su propuesta. Blanco, crema, rosa pálido y, menta, monocromos y estampas delicadas en una colección especial para una gala.

LACOSTE: Un retro futurismo que continúa con referencias deportivas de los 60. La propuesta de Felipe Olivera Baptista sigue con prendas urbanas versátiles, funcionales y confortables. Chaquetas puffer y abrigos de piel de oveja reversibles con cierres -que dividen la prenda en dos partes- combinados con vestidos tejidos con acentos en mostaza, naranja, rosa, rojo y amarillo. Piezas y detalles de vinilo de trench, la icónica chemise a parkas y botas, los must. Suéteres y pantalones colorblock en tonos neutros de aire vintage. Como siempre, un buen maridaje entre lo deportivo y lo urbano.

VICTORIA BECKHAM: Menos sexy. Sin tacos. Inusual en esta diseñadora. Pero lo hizo. Victoria Beckham propuso utilizar textiles y tejidos clásicos como el Príncipe de Gales o jacquards para envolver el cuerpo femenino con faldas baloon por debajo de la rodilla, algunos vestidos tejidos en cortes irregulares con volumen y otros de silueta adherente. La figura en general fue la del reloj de arena, con juegos de volumen y acentos en la cintura. Mostró los hombros con strapless y calzó a sus modelos con zapatos bajos en punta.

DIANE VON FURSTENBERG: Esta vez Diane von Furstenberg prefirió no subirse a la pasarela sino armar una fiesta de música disco para mostrar Love Power, una colección inspirada en los 70 con ropa urbana. Y la llevaron las modelos del momento, Karlie Kloss, Gigi Hadid, Kendall Jenner e Irina Shayk. Sus característicos vestidos cruzados, en versión de lentejuelas, faldas cortas, blusas con lazos y de mangas superlargas, pantalones de seda de pata ancha, monos en sus excéntricos estampados de color, abrigos de piel, de cuero y mucha bota.

ALEXANDER WANG: Una celebración poco ortodoxa para una iglesia; la locación elegida por Wang fue el templo bizantino Saint Bartholomew, donde instaló cruces, mosaicos con detalles dorados, para mostrar lo que lo hizo famoso: ir más allá y rebelarse, se sabe que no le interesa ser políticamente correcto, y así se animó a estampas cannabis en abrigos pesados, faldas de vestidos y blusas para un look callejero, deportivo, grunge. Mucho cuero cortado a láser, transparencias y su nueva marca de joyería contemporánea en cuero y cadenas.

RAG & BONE: Percusión en vivo en Brooklyn para mostrar una colección súper urbana, especial para andar por NY en moto. Marcus Wainwright y David Neville propusieron recorrer la ciudad con piezas oversize, asimétricas, recortes y mucho patchwork. Desestructurar es lo de ellos y lo hicieron en suéteres holgados, remeras XL irregulares, mucho pantalón, pisteros y al tobillo, con chaquetas de cuero y varias parkas. Algo de sastrería con guiños a los 90, una paleta fría con piezas y detalles en tonos vibrantes.

TOMMY HILFIGER: La náutica americana de los 40 desembarcó en una escena propia del Titanic, con modelos a bordo que transformaron por unas horas al Park Avenue Armory en un transatlántico de lujo. TH apuesta cada vez más a las presentaciones multimedia, e invitó a muchos influencers que colapsaron Instagram. Buen maridaje de lo masculino y femenino, en trajes marineros, pijamas de seda estampados y tapados de lana oversize de estilo militar con zapatos brillantes. Más con tops a rayas de cuero y faldas de seda y pantalones de pata ancha. También se vieron estampas inspiradas en los tatuajes de marineros que en su conjunto creaban un espíritu relajado.

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