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El parque Lezama otra vez sucumbe al mal uso y al vandalismo

El espacio verde fue restaurado y reinaugurado en mayo de 2015; menos de un año después, ya hay intrusos, esculturas rotas o grafitadas y un descuido generalizado

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LA NACION
Jueves 18 de febrero de 2016
El templete del parque Lezama fue grafitado y hay intrusos viviendo dentro
El templete del parque Lezama fue grafitado y hay intrusos viviendo dentro. Foto: Fernando Massobrio
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A menos de un año de la reinauguración del histórico parque Lezama tras largos meses de obras para su restauración, el vandalismo vuelve a jaquear cotidianamente distintos objetos del espacio verde, mientras los vecinos denuncian que falta mantenimiento y un adecuado sistema de riego del césped. En las últimas semanas, sufrieron daños el templete y la Diana Fugitiva que alberga también las esculturas de Rómulo y Remo, y el patio de juegos infantiles.

"No, adentro no. Parate ahí afuera", le dijo una mujer a su hija ante la intención de la adolescente de tomarse una foto en el templete de la plaza, en presencia de LA NACIÓN. "Es un asco. Está todo sucio", susurró la madre. Por más que intentara evitarlo, detrás de la joven la cámara captaría los dos colchones sucios que yacían en el suelo de la estructura y los grafitis estampados en sus ocho columnas. También había vestimenta desparramada y residuos, porque el lugar está intrusado.

La escultura de la Diana Fugitiva o Siringa, emplazada dentro de la construcción en estilo grecorromano, también lucía descuidada. Ayer, todavía tenía rastros de la pintura colorada que la cubrió casi en su totalidad días atrás. Apenas los vecinos detectaron esa anomalía, lo comunicaron a las autoridades del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, que realizaron un operativo de limpieza con hidrolavadoras, según confirmaron. Las columnas permanecen descascaradas y escritas.

A escasos metros de esta estructura se encuentra el grupo escultórico de la Loba Romana. Los alrededores del monumento se convirtieron en un barrial. Durante la visita de LA NACIÓN, dos mujeres lavaban sus prendas en una canilla abierta detrás de la escultura y el agua se desparramaba en ese tramo de la plaza. Una mano de cada gemelo habían sido vandalizadas; ambas piezas fueron luego repuestas por el gobierno porteño, pero ayer una de ellas había vuelto a ser arrancada.

No fue la primera vez que ocurrió. Hace un año, mientras avanzaba la puesta en valor del parque, fueron robadas las estatuas de Rómulo y Remo. Su restitución costó unos $ 100.000 y reabrió el debate, nunca saldado y nuevamente sobre el tapete, sobre el enrejado perimetral del Lezama.

La limpieza de grafitis y el reemplazo de cartelería, cestos y mobiliario dañados por el vandalismo en los parques públicos le cuesta a la Ciudad entre $ 5 y $ 7 millones por mes, indicaron fuentes de Ambiente y Espacio Público. Aclararon que, en el caso particular del espacio verde de San Telmo, "como tiene más mantenimiento que otros lugares, se invierten en él $ 430.000 mensuales". Según agregaron, "hay tres guardianes de plaza las 24 horas todos los días".

Reclamos

Tras varios años de abandono, en junio de 2014 comenzaron las obras para reacondicionar el parque, que tiene poco menos de ocho hectáreas de superficie. En mayo del año siguiente, volvió a ser abierto al público. Con una inversión de $ 28 millones, se renovaron los solados internos y las veredas perimetrales, se recuperaron los copones de mármol de Carrara que acompañan los pasajes internos y se instaló nuevo mobiliario.

"No existe un plan para el mantenimiento integral del parque Lezama después de semejante inversión millonaria", se quejó Alberto Martínez, de la asociación Mirador del Lezama. "Desde un principio les advertimos a los funcionarios que la obra no podía quedar expuesta al vandalismo. No obstante, los guardianes estuvieron por poco tiempo", agregó el vecino. Ayer, LA NACIÓN observó a dos cuidadores trabajando, pero los usuarios de la plaza indicaron que se van de 20 a 8.

Martínez detalló a LA NACIÓN que, además, de la placa en homenaje a Sabato que estaba colocada en la esquina de Brasil y Defensa, frente al emblemático Bar Británico, sólo quedó la base. "Y la cartelería de la plaza está deteriorada", indicó. Los baños públicos del parque continúan cerrados y los sanitarios químicos colocados sobre la vereda de Defensa no hacen placentera la caminata.

Desde la Asamblea Parque Lezama también advirtieron sobre la falta de mantenimiento. "Hace rato que denunciamos la falta de riego en algunas zonas y la excesiva agua que inunda otros lugares", dijeron sus integrantes. La licitación de la renovación del parque incluía un sistema de riego. "Pero cada vez que intentamos verificar su existencia no tuvimos éxito", agregaron.

Fuentes oficiales indicaron que el sistema fue instalado pero que "no funciona porque Edesur aún no realizó el correspondiente tendido eléctrico". Hasta tanto, el riego se realiza de manera manual.

Los asambleístas son los principales detractores de la posibilidad de enrejar el predio, mientras que muchos vecinos prefieren que el parque Lezama sea cerrado en horario nocturno para resguardarlo. Sobre todo a partir de los nuevos hechos de vandalismo.

El patio para niños, que también fue equipado con nuevos juegos y piso de caucho reciclado, sufrió recientemente la desaparición de tres hamacas; hoy ya fueron reemplazadas.

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