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Las réplicas llegaron al Molinón

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PARA LA NACION
Jueves 18 de febrero de 2016
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MADRID.- En Molinón, el estadio del Sporting de Gijón, se fundó hace más de 35 años un canto fundamental de la historia del fútbol español. Sucedió cuando el Madrid fue allí a jugar después de que en la jornada anterior al Sporting, jugándose la Liga con los blancos, le expulsasen a dos jugadores que no pudieron alinear contra el Madrid. La grada estalló cuando el Real se adelantó: "Así, así, así gana el Madrid". Desde entonces, cuando el Madrid gana a causa de decisiones polémicas rivales, o el Madrid gana porque juega mejor, se escucha el canto: unas veces por parte del rival, otras por parte de los madridistas.

Bajo ese raro embrujo, esotérico porque el entrenador de Messi, Luis Enrique, es sportinguista de corazón, salió ayer el Barça a recuperar una jornada de Liga atrasada. Lo hizo poniendo en el campo a su llave inglesa, que es rosarina: Leo Messi. El 10 ha olido la primavera y se revuelve en un lecho de flores y almendras. Metió el primero, metió el segundo. Los dos con pases de Luis Suárez. La delantera del Barça en otras circunstancias parecería un chiste: ¿adónde van un brasileño, un argentino y un uruguayo? El caso es que son tan amigos que empiezan a molestar. A sus rivales, concretamente. En lugar de Luis Enrique, áspero y explosivo, parece que los entrenara Gandhi. Quizá por eso.

Leo venía de hacer uno de sus mejores partidos en España, o sea de su vida, ante el Celta. Después de diez años, escribir esta frase es una salvajada, pero eso es lo que ocurrió. Y como en los peores terremotos, tras un espectáculo célebre de terrible escala Richter, lo que ocurrió en Gijón fueron réplicas: réplicas al ángulo, réplicas dentro del área, réplicas de asistencias. Messi erupcionó ante el Celta y la resaca se llevó por delante al Sporting. Ya era el máximo goleador de la historia de la Liga, por delante de la leyenda Telmo Zarra, pero ahora le pone a su cifra más de 300 goles. Como Indurain, cuando doblaba en las contrarrelojes, el imperio Messi amenaza con no reflejar nunca sus ruinas a los contemporáneos.

(*) Periodista y escritor español

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