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Asesinaron a una turista argentina en la playa de Copacabana

La chaqueña Laura Pamela Viana, de 25 años, fue acuchillada en un robo durante la madrugada; dos detenidos

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LA NACION
Jueves 18 de febrero de 2016
Laura Viana y su esposo, Sergio, en la playa, un día antes de su asesinato
Laura Viana y su esposo, Sergio, en la playa, un día antes de su asesinato. Foto: Facebook
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RÍO DE JANEIRO.- Como tantos otros turistas argentinos que de-sembarcaron aquí este verano, la chaqueña Laura Pamela Viana, de 25 años, quería disfrutar a pleno de la Cidade Maravilhosa. Fue por eso que anteanoche, después de una tarde de fuerte lluvia, dejó a su marido y a su pequeño hijo en el departamento que habían alquilado en Copacabana y, junto a tres amigas compañeras de viaje, bajó a la playa a tomar unas cervezas hasta la madrugada. Esa decisión le costó la vida.

Mientras charlaban sobre la arena húmeda, encantadas con el reflejo de las luces cariocas sobre el mar, el grupo de chicas fue abordado por dos jóvenes brasileños que, primero, les pidieron cigarrillos y, luego, una cerveza de la heladerita que las argentinas llevaban. Después, empezaron a molestarlas con comentarios. Viana y sus amigas -Guadalupe Desmaret, Laura Palma y Samanta Torres- se pusieron nerviosas e intentaron volver hasta la rambla de la Avenida Atlántica, muy cerca del lujoso hotel Copacabana Palace. Intempestivamente, uno de esos sujetos sacó un cuchillo y apuñaló a Viana en el pecho antes de robarle el bolso que cargaba.

Sus amigas consiguieron escapar, avisaron a un patrullero que se encontraba cerca y llamaron a una ambulancia. Pero Viana había perdido ya mucha sangre y murió en el hospital Miguel Couto, en Leblon.

"Fue un crimen cobarde. Hacía cuatro años que no sucedía un latrocinio [robo seguido de muerte] en Copacabana. La policía estaba presente y capturó a los asesinos a 500 metros de la escena del crimen. Ambos habían sido detenidos por la policía dos veces antes, uno de ellos el mes pasado, pero fueron liberados. Hay fallas en un sistema que suelta a las personas capaces de cometer tal atrocidad", resaltó a LA NACIÓN José Mariano Beltrame, secretario de Seguridad del Estado de Río de Janeiro, donde el crimen generó gran conmoción. Los detenidos son Paulo Henrique Coelho, de 22 años, y Douglas Gonzaga, de 33.

Oriunda de Fontana, localidad vecina a Resistencia, Viana trabajaba en un call center y había llegado a Río el fin de semana anterior para descansar con su marido, Sergio Plutt, de 28 años, su hijo Alejo, de cuatro, y sus amigas. Aunque los rostros de los adultos estaban pálidos y sus ojos arrasados por las lágrimas mientras ayer hacían trámites en el Consulado argentino para la repatriación del cuerpo, al chico prefirieron no revelarle lo sucedido. Sólo le dijeron que su mamá había tenido que volver a trabajar; esperarán hasta volver a Chaco para contarle la verdad, con ayuda de un psicólogo.

"Estamos haciendo todo lo posible para que liberen el cuerpo cuanto antes y puedan volver a la Argentina ; esperamos que sea dentro de las próximas 24 horas", señaló ayer al mediodía el cónsul general argentino, Marcelo Bertoldi, quien asistió al grupo y destacó que se trató del episodio más violento que haya tenido que enfrentar con turistas argentinos desde que está en esta ciudad, hace cuatro años. "Este verano, con el gran número de turistas argentinos, tuvimos muchos casos de robos, pero la mayoría no pasó de simples arrebatos o hurtos", aclaró. Subrayó la recomendación a los turistas de evitar la playa de noche.

El comisario Fabio Cardoso, de la División de Homicidios, confirmó a LA NACIÓN que los atacantes, pobladores de los suburbios de Río y con antecedentes por robo y tenencia de drogas, habían sido identificados por las tres testigos argentinas después de que fueron detenidos. Confesaron el crimen y ahora enfrentan penas de hasta 60 años de prisión. Anoche, la policía seguía buscando en la playa el arma homicida, que habría sido arrojada al mar.

La seguridad, cuestionada

Por el popular lugar donde sucedió, el crimen volvió a poner bajo cuestionamiento la seguridad en Río, que del 5 al 21 de agosto será sede de los Juegos Olímpicos, los primeros a realizarse en América del Sur. Si bien desde 2008, gracias al "proceso de pacificación" de las favelas antes dominadas por el narcotráfico, la ciudad ha reducido notablemente sus índices de criminalidad (pasó del récord de 4081 homicidios en 1994 a 1202 el año pasado, el menor registro desde 1991), los problemas permanecen y últimamente se han visto magnificados por la sensación de inseguridad que acarrea la crisis económica que vive Brasil, y por la atención de la prensa internacional en esta ciudad olímpica.

Hasta el momento, en Río fueron instaladas 42 Unidades de Policía Pacificadora (UPP), como se llama a las comisarías comunitarias permanentes que atienden directamente a las poblaciones de las favelas, donde antes los agentes sólo entraban para actividades puntuales. La convivencia no siempre es fácil; hay conflictos entre los agentes de las UPP con los vecinos, episodios regulares de brutalidad policial y enfrentamientos con bandas de narcos que intentan recobrar su dominio territorial.

Además, debido a la crisis económica, hay cada vez más gente sin techo durmiendo en las calles. Y ha habido recientes brotes de criminalidad en lugares antes considerados seguros, como las playas, con robos masivos perpetrados por grupos de delincuentes.

Los dos presos por el crimen

Douglas Gonzaga (izq.), de 33 años, fue uno de los dos asaltantes que atacó a Laura Pamela Viana. Lo detuvieron cuando habría intentado vender objetos robados a la víctima

Paulo Henrique Coelho Moreira (der.), de 22 años, es señalado como presunto autor material del crimen

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