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El fútbol de Central es de lo más rendidor

Tres días después de ganar el clásico rosarino, extendió su buen momento en Avellaneda; demostró que es más candidato que este Independiente que, por ahora, está lejos de serlo

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PARA LA NACION
Jueves 18 de febrero de 2016
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Si cada equipo jugara como se visten sus técnicos, a Rosario Central lo dirige Mauricio Pellegrino, y a Independiente, el Chacho Coudet. Camisa blanca, el jean impoluto, sus zapatos: un equipo con cinco jugadores que tocan rápido, que se apoyan, que rotan, un equipo que ayer ganó 2-0 y es líder con nueve puntos de la Zona 1 del Transición. En el otro corralito, una chomba gastada, el jean ancho, una sudadera que alguien le prestó: un equipo transpirado e impaciente, que quiere atacar siempre con dos pases y uno de ellos encima es frontal, un equipo al que le obligamos a ser candidato antes de verlo jugar. Central mandó a la papelera todos los links que se apuraron en entusiasmarse con Independiente. Candidato es quien juega al fútbol. Y al fútbol juega Central.

El equipo de Pellegrino puede alegar el engaño de los ataques: sus ataques. Aún en el primer tiempo, Álvarez la perdió, Aquino se la sirvió a Benítez y Benítez se la sirvió al palo. Nueve minutos después, Denis le concedió a Rigoni las tapas de los diarios: el volante se lo limpió al arquero y Pablo Álvarez se sacó una selfie recuperando la pelota en la línea. Independiente podrá alegar eso, y también que el partido se quebró con una falta y un penal, pero eso sólo sería un autoboicot. Aun pateando cuatro o cinco veces al arco, Central demostró que, jugando, transpira menos que Federer. Pinola es el primer atacante, porque achica y recupera y el equipo ya está más allá de la mitad, mientras Larrondo, Colman, Aguirre y Cervi son los pesados de la secundaria que les sacan las galletitas a un compañerito del curso y se la empiezan a pasar. El ataque del líder es un rondo a dos toques. La previa de un picadito en una playa de Brasil.

Méndez, que es el termómetro de Independiente, jugó mal, pero los que tenían la misma camiseta que él se le mostraron poco. Aquino y Benítez estaban para romper, se asociaban poco.

Foto: LA NACION

Pinola es el dueño desde el fondo, por espíritu y por cómo achica en un equipo en el que todos juegan en 35 metros de la mitad hacia adelante. Y lo hacen de primera. Independiente todavía busca a su líder en un torneo que apura con su corto recorrido, que al que se despierta tarde se queda abajo del tren.

Las diferencias excedieron lo que podrá verse en un resumen: mientras Benítez eliminaba a Salazar (porque Central deja a sus laterales mano a mano) y tenía un pase disponible, Aguirre encaraba por la izquierda y sus compañeros estaban todos ahí nomás.

Mientras Independiente solo quería llegar al arco sin tener muy en claro cómo, Central jugaba y abría vías hacia el Ruso Rodríguez. El fútbol (el buen fútbol) es, a veces, una cuestión de ofertas y distancia. Después, después están las noticias: que si Central juega la Copa se cansará para el torneo local (y ayer no fue titular Ruben). Después, después está el final obligado (Independiente debe ser campeón), antes que mirar el juego. Apurado, frontal, sin opciones, el equipo de Pellegrino ya ganó, empató y perdió. Lo bueno de estar apurado es que el domingo llegará ya.

Un equipo que funcionó como tal y otro que decepcionó

El camino real

Central ratificó que es uno de los mejores equipos del momento. Defensivamente no sufrió demasiados sobresaltos. Con la pelota fue un reloj: posesión, rotación constante y un Larrondo que enloqueció a los centrales con sus giros y salidas del área.

Efecto clásico

El triunfo ante Newell's significó un envión anímico para que Central se adueñara de Avellaneda. Ni siquiera la rotación que dispuso Coudet fue un impedimento para que el equipo desarrollara su idea y superara a un rival que suele hacerse fuerte de local.

Un penal dudoso

Baliño fue excesivamente riguroso al interpretar falta de Toledo sobre Álvarez en el penal que convirtió Larrondo. Independiente protestó la sanción.

El candidato no aparece

Independiente estuvo nervioso y poco a poco terminó absorbido por la ansiedad de su público. El gol de Larrondo fue el comienzo del fin para el Rojo. Derivó en un caos generalizado que se plasmó en el gol de Jonás Aguirre, en un contraataque de tres contra uno. Más allá del historial positivo con Pellegrino, Independiente aún parece sufrir la presión del cartel de candidato.

Pellegrino: "Es bueno tener que enfrentar a Racing en cuatro días"

El comienzo de campeonato de Independiente no se ajusta a las expectativas, ni en juego ni resultados. Mauricio Pellegrino pidió "tener mucha calma" ante la impaciencia creciente de los hinchas al final del partido. Para el director técnico, la próximidad del clásico, el domingo, representa toda una oportunidad: "Debemos reaccionar. Es bueno tener que enfrentar en cuatro días a Racing. No sólo por lo que significa el rival, sino porque a nosotros nos va a servir para reencontrar aspectos importantes. Tendremos más variantes porque recuperaremos a Leandro Fernández y con el correr de los partidos espero que (Diego Vera) se pueda poner mejor". Pellegrino reconoció que el equipo todavía no está en el nivel que con que concluyó 2015: "Es un cúmulo de cosas. Espero que algunos jugadores se reencuentren con su nivel".

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