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Cinco experiencias por un día

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PARA LA NACION
Domingo 21 de febrero de 2016

1 Suipacha. Quesero

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En uno o dos días se puede recorrer parte o la totalidad de la Ruta del Queso de Suipacha. Esta propuesta turística, a unos 100 kilómetros del centro porteño, ya lleva varias temporadas: es como un día de campo, con la diferencia de que se visitan varios lugares en lugar de un solo. Y no se trata sólo de quesos, porque la ruta también abarca una granja que produce embutidos de jabalí, una finca que cultiva arándanos y algún restaurante del centro de la pequeña ciudad rural. Además es posible participar los sábados en el programa Quesero por un Día, del establecimiento Piedras Blancas y con auspicio del Centro Argentino de Quesos, que invita a aprender el proceso de elaboración de una horma propia: todo comienza con una tina lista y llena de leche, para volver a casa con el queso de elaboración personal. Todo termina con una bienvenida degustación.

2 Termas de Río Hondo. Piloto

Como en algún nivel de Mario Kart pero en la vida real, el modernísimo complejo del autódromo santiagueño permite vivir la experiencia de convertirse en piloto de carreras. Se organizan regularmente Track Days, jornadas durante las cuales la pista está abierta al público que viene con su auto y participa en simulaciones de carreras luego de una serie de preparativos, charlas informativas y giras de reconocimiento de la pista. Tal como en las grandes pruebas de TC 2000. Estas experiencias se hacen en varios autódromos del país, pero cobran una relevancia muy particular en el complejo de Termas de Río Hondo, actualmente el más moderno y mejor equipado. Fue reinaugurado en 2013 y el trazado de la pista llega casi a los cinco kilómetros.

3 Mendoza. Enólogo

No podía faltar esta experiencia en la provincia cordillerana. En la tierra del Malbec, donde abundan las bodegas, las catas y las visitas, es posible ahora convertirse en enólogo durante un día para elaborar su propio vino. Una agencia local convierte así en realidad el sueño de cualquier catador con una experiencia en la bodega Norton. Se aprenden junto a los expertos todos los secretos del cepaje emblemático de Mendoza y, luego de una visita a las instalaciones para interiozarse sobre el proceso de vinificación, empieza la mejor parte: junto a un enólogo profesional, los participantes seleccionan los varietales propuestos para elaborar su propio blend, que será etiquetado para llevárselo como recuerdo. La jornada no termina allí: sigue con un almuerzo en el restaurante de la bodega, donde se aprende sobre maridajes.

4- San Andrés de Giles. Polista

Es una experiencia "only in Argentina" que muchos extranjeros de paso por las pampas integran a su estadía. La estancia La Sofía Polo Club ofrece la posibilidad de iniciarse en el polo y convertirse en polista por un día, gracias a un programa que ha sido diseñado por un jugador profesional. Aunque está abierto a todo público, es recomendable tener algunas nociones de equitación para aprovechar este bautismo deportivo. A lo largo de distintos momentos los jinetes aprenden los golpes básicos y las posturas para pasar a simulacros de partidos luego del almuerzo. Si esta primera experiencia fue más una comunión que un bautismo, La Sofia propone luego programas más intensivos que van desde dos días a dos semanas.

5 - Delta del Tigre. Apicultor

Se pueden hacer muchas cosas en el Tigre. Por lo general se piensa en remar o practicar algún otro deporte de agua. Pero también es posible participar en la propuesta de Marta Mattone, la dueña del complejo Mi Casa en el Tigre. Marta es apicultora y acerca a quien lo desee al fascinante mundo de las abejas. En su predio tiene numerosos panales que cuida a diario y produce distintos tipos de miel en función de las épocas del año y las flores de cada momento. Quienes se animan a convertirse en apicultores ocasionales tienen que protegerse con un traje y seguir las instrucciones de la dueña de casa, que se maneja entre los enjambres con total maestría. Detrás de ella, se participa en las tareas de cosecha de miel y mantenimiento de las colmenas, para luego volver al complejo de cabañas y degustar un té endulzado con. miel, por supuesto.

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