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Agente de tránsito: el servicio, ante todo

Domingo 21 de febrero de 2016
Micaela Castillo controla el tránsito en la avenida 9 de Julio
Micaela Castillo controla el tránsito en la avenida 9 de Julio. Foto: Julián Bongiovanni
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En la ciudad de Buenos Aires unos 1200 agentes de tránsito controlan las calles todos los días del año, con turnos de siete horas y hasta 12 los fines de semana. Están en las zonas donde lo requiera una situación de emergencia o en aquellas con mayor circulación de vehículos y personas. El Metrobus de la avenida 9 de Julio es una de ellas: allí trabajan al menos 40 de esos agentes.

"Estamos siempre en la calle, con lluvia, calor, frío o viento: el servicio hay que cumplirlo igual", resume Micaela Castillo, parada en la estación Obelisco Norte, en la esquina de 9 de Julio y Tucumán. "Es algo que viene con nuestro trabajo, porque cuando nos metimos en esto sabíamos cuáles eran las condiciones."

Desde la calle les hace señas a los automovilistas, contesta las preguntas de turistas desorientados y se saca las dudas mirando una pequeña guía que guarda en un bolsillo. Así pasa las horas y se olvida del sol que multiplica el calor al reflejarse en el asfalto, en el hormigón de los edificios y en los miles de vehículos que circulan por la zona.

Foto: LA NACION

"Nuestra receta es tomar mucha agua, hidratarnos cada diez minutos. Con los compañeros nos turnamos para refrescarnos sin descuidar el servicio. Después volvemos a la calle", sintetiza, con la cara rojiza, azotada por la elevada temperatura de un jueves al mediodía.

Como otras personas que tienen su lugar de trabajo expuesto a las condiciones climáticas, Micaela piensa que "el calor aplasta al cuerpo" y que, en cambio, "el frío se soporta mejor" después de los primeros minutos. Para sobrellevar el día, cuenta, la alimentación es importante. "La comida tiene que ser liviana, una fruta o una ensalada. No podés comer un guiso porque después uno no se puede levantar", agrega, riendo.

Hace dos años, cuando decidió ser agente de tránsito, el factor climático no fue un impedimento: "Fue por una vocación de servicio. Las ganas de ayudar y servir a esta comunidad fueron más grandes".

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