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A lomo de elefante

Un recorrido original para conocer el Fuerte de Amber, en el norte de la India

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LA NACION
Miércoles 24 de febrero de 2016
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Ranjit me había prometido que era tan placentero como navegar sobre un lago espejado. Y me había prometido que estábamos sólo a 30 minutos del lugar. Así fue como me encontré rumbo al famoso Fuerte Amber, a una decena de kilómetros de Jaipur, la capital de Rajastán, en el noroeste de la India.

Hacía unos días que me había embarcado en un viaje en auto para recorrer una de las regiones más importantes del subcontinente indio y aprender un poco más sobre la historia y cultura de esta zona liderada durante siglos por los rajput, término que proviene del sánscrito y que significa Hijo de Rey, linaje marcial y guerrero que también tuvo mucha influencia en otros territorios cercanos.

A lo largo y ancho del Rajastán se pueden encontrar palacios que demuestran el poder que detentaban los Marahas, los cuales se iban agrandando a medida que las familias reinantes ganaban soberanía. Verdaderas estructuras de ensueño construidas por los más grandes arquitectos de la época sin fijarse en los costos y que hoy no sólo siguen siendo enormes residencias privadas, sino que también atraen a infinidad de visitantes durante todo el año.

Además de tener la oportunidad de conocer estas magníficas obras de la arquitectura india por dentro e invitado por sus dueños, también quería recorrer parte de los alrededores.

Y para eso estaba Ranjit, mi inseparable sombra durante mis 25 días de viaje por la India. Alto, espigado y siempre portando una camisa de manga corta luciendo los más estridentes colores y diseños. Cada uno de los días, conociendo ya mi hiperkinesia, pensaba en diferentes formas de tener mi mente ocupada, ya sea a través de exóticas comidas o toneladas de información.

Hasta que llegó el día en el que cambió toneladas de datos fácticos por toneladas de carne y músculo en movimiento.

Imagínense salir temprano del hotel, buscar a su conocido vehículo, no verlo, pensar un rato dónde lo han dejado estacionado, recordarlo y que en su lugar haya un pensativo (esa fue la primera impresión que se me vino a la mente) paquidermo...

Sí, el colosal animal conocido familiarmente como elefante que tranquilamente bebía agua de una pequeña fuente, mientras su mahout -entrenador y cuidador- le pasaba un grueso cepillo por sus cuartos traseros. A su lado y portando una pícara sonrisa, Ranjit.

Mi cara reflejaba incredulidad. No todos los días uno se levanta, sale a la calle para comenzar el día y se da de narices con un animal así.

My good friend, de esta manera comenzó a contarme mi amigo el plan del día: "Todo muy simple, nos vamos en elefante a ver el fuerte-fortaleza de Amber, una de las construcciones y complejos palaciegos más importantes del estado. Construido sobre las ruinas de un antiguo templo dedicado al Sol y una de las defensas más importantes de la zona. Nuestro querido mahout ha crecido entre elefantes, son parte de su familia y está feliz de poder ser nuestro guía personal por las próximas horas, así que arriba, a disfrutar, en media hora estamos ahí... Nada más placentero en una mañana como esta".

Así iniciamos el recorrido hacia esta maravillosa mole construida sobre una colina rocosa que se dejaba ver inmensa e imponente. El paisaje de las montañas de color ocre, el río que fluía apaciblemente como acompañándonos en nuestro recorrido y la perspectiva que tenía sobre el lomo del elefante era única.

Con lo que no había contado era con el interminable bamboleo producido por el andar del animal.Por la posición en la que estaba sentado estuve caminando en zig zag por unos buenos minutos.

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