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¿Cómo piensa el empleo la Generación Z?

Para ellos el trabajo pierde importancia y el desafío es buscar la felicidad

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PARA LA NACION
Martes 23 de febrero de 2016
Foto: Alma Larroca
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Lograr el pleno empleo ha sido históricamente uno de los objetivos centrales de cualquier política económica. En una charla en TEDxVienna, un graduado de Singularity University llamado Federico Pistono señala una de las grandes contradicciones de nuestra sociedad actual: en vez de aprovechar a las computadoras para descargarnos de tareas, hasta aquí hemos usado las nuevas tecnologías para estar conectados en todo momento y lugar, y así poder trabajar aún más.

La visión de dejar el trabajo en manos de máquinas es muy antigua, como prueba esta increíble cita de Aristóteles: "Si cada instrumento pudiese, en virtud de una orden recibida o, si se quiere, adivinada, trabajar por sí mismo, (.) si las lanzaderas tejiesen por sí mismas; si el arco tocase solo la cítara, los empresarios prescindirían de los operarios y los señores de los esclavos."

En un provocador libro titulado Los robots van a dejarte sin trabajo, pero está OK, Pistono menciona esa cita y provoca diciendo: "Hace 2000 años teníamos la visión pero no las herramientas. Hoy tenemos las herramientas pero no la visión."

Foto: Alma Larroca

Por esa razón, propone invertir la ecuación: fijar como meta el pleno desempleo, dejando más y más el trabajo en manos de robots y software, liberando nuestro tiempo para tareas más edificantes. "No podemos ganar la carrera CONTRA las máquinas, pero sí ganar nuestra propia carrera CON ellas", asegura.

Dejar de trabajar presenta desafíos individuales y sociales enormes que van más allá de la disponibilidad y el reparto de los bienes. Buena parte de los adultos argentinos descendemos de inmigrantes que huyeron de Europa empujados por el hambre o la persecución.

Nuestros abuelos llegaron a esta tierra sin nada más que su fuerza de voluntad y sus ganas de progresar. Su meta fue enviar a sus hijos a la universidad para que pudieran tener una vida mejor que la de ellos. Esos valores influenciaron de manera sutil pero profunda nuestra manera de vivir, haciendo que para muchos de nosotros el trabajo sea un valor, pero también un imperativo. Y la vagancia nos parezca uno de los peores defectos.

A quienes crecimos en ese contexto nos resulta imposible imaginar cómo sería vivir sin trabajar. El trabajo está centralmente ligado a nuestro sentido de propósito y nuestro proyecto de vida. Sin embargo, los más jóvenes parecen estar rompiendo ya con ese mandato.

Los integrantes de la generación Z, término que se usa para designar a quienes hoy rondan los 20 años, parecen, mirados desde nuestra óptica, poco comprometidos con el empleo e inconstantes. Las áreas de recursos humanos se esfuerzan en vano por retener a los más talentosos. En su búsqueda de la realización personal el trabajo parece ocupar un lugar secundario que a los mayores nos preocupa e irrita.

Es posible que ellos, de manera intuitiva, estén viendo antes que nadie el mundo que viene. En mejor sintonía con los tiempos que se avecinan, la generación Z empieza a visualizar un mundo donde no haya que "ganarse la vida". Donde la vida ya esté ganada, el trabajo pierda importancia y el mayor desafío sea la búsqueda de la felicidad.

Si este verano tuviste la posibilidad de tomarte vacaciones, quizá al terminar hayas fantaseado con lo lindo que sería poder dejar todo y vivir el año así. La oportunidad de concretar ese anhelo quizá esté más cerca de lo que parece. Y si te cuesta imaginar una vida donde la realización no dependa tanto del trabajo, ¡tal vez necesites tener una larga charla con algún joven de 20!

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