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Del Potro sorprende y ya está en las semifinales

Con mucha autoridad, en 1h20m, derrotó al francés Chardy, N° 30 del mundo, por 6-2 y 6-3, en Delray Beach; ganó sus tres partidos sin ceder sets y esta noche se medirá con Querrey

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PARA LA NACION
Sábado 20 de febrero de 2016
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DELRAY BEACH.-Juan Martín del Potro se sigue sorprendiendo a sí mismo en Delray Beach, donde en una recuperación relampagueante continúa tildando objetivos de manera impensada. El hombre cuya única ilusión hace siete meses era volver a jugar un partido de tenis, eliminó a Jeremy Chardy, 30º del mundo, por 6-2 y 6-3 en 1h20m.

Parece irreal que el mismo jugador que hace menos de una semana reconocía, en un mano a mano con LA NACION, que ya no lo obsesionaban los triunfos ni lo lastimaban las derrotas y que su único objetivo era poder entrenar el día siguiente a su debut frente a Denis Kudla, esté en las semifinales de un torneo profesional, donde enfrentará al estadounidense Sam Querrey, 61º en el ranking ATP, que batalló dos horas y media para superar a Tim Smyczek. Jamás habrá imaginado semejante "comeback", ese apodo que le estamparon por sus triunfos teñidos de épica en el US Open 2009. Aunque parece pronto, tal vez sea el capítulo definitivo de una historia trazada por su indomable resiliencia.

La victoria frente a Chardy, apelando a la semiótica, tal vez sirva para empezar a ponerle fin a tanto sufrimiento. Es que el francés, sin saberlo, fue testigo de la génesis de la molestia que mantuvo al argentino alejado durante tanto tiempo de las canchas. Fue en el Masters 1000 de Cincinnatti 2012 cuando debió modificar por primera vez su revés, pegando con más slice de lo habitual. Las molestias en su muñeca izquierda empezaban a afectar su juego. Entre aquel prolegómeno de un calvario y el sorprendente retorno del tandilense en Delray Beach, Chardy volvió a convertirse en víctima. Aquella, con Delpo ya con un Grand Slam y una medalla de olímpica de bronce a cuestas, parecía una obviedad. Éste parece un milagro. Es que después de vencer con contundencia a rivales de segundo orden, la complejidad del escenario creció exponencialmente frente a un primera línea. Pero Del Potro salió airoso otra vez, agrandándose ante la exigencia.

Foto: LA NACION

"Mi lucha no es contra el rival, mi lucha es contra la mano, contra el revés, contra mis sensaciones físicas" reitera, paciente, el argentino. Es que amén de Chardy, Del Potro midió también su realidad física afrontando dos partidos con apenas 24 horas de diferencia. Otro rubro en el que inesperadamente rindió, una prueba más del portento físico que fue y aún sigue siendo.

Acostumbrarse al circuito no es únicamente estar a la altura tenísticamente, sino también físicamente. Once meses de inactividad repercuten en todos los rubros y, mientras Del Potro intenta rescatar del pasado su revés, deberá sumar minutos en la cancha para acoplarse al ritmo del circuito.

El revés lastimó con intermitencias aunque, aún cuando no está en plenitud, también parece representar a un enigma indescifrable para rivales que no encuentran el método para imponerse a él, incluso cuando el tandilense sólo lo usa para defenderse.

Después de un comienzo errático por parte de ambos, el quinto game pareció escribir el rumbo del partido. Del Potro pidió un challenge que Chardy reclamó como tardío. El umpire consintió al argentino y el ojo de halcón le dio la razón, pero el argentino ofreció repetir el punto a un francés que ya estaba en su silla aún quejándose. En el game siguiente, como si hubiera quedado desorbitado, Chardy perdió su servicio. El resto fue un trámite y el argentino terminó apretando el puño no sólo por quedarse con el set, sino por el tiro de gracia: un revés paralelo que picó sobre el fleje.

El segundo set mantuvo el mismo pulso. Del Potro impuso no sólo su juego, sino también su jerarquía. El francés, quien en la previa había mimado al argentino con sus declaraciones, se perdió entre el respeto y su propia frustración, revoleando una y otra vez la raqueta. Cuando Chardy amagaba con una remontada, 2-4 y con varias chances de break a su favor, Delpo desarticuló todas y cada una de sus oportunidades.

Esta noche, otra vez en el horario principal, volverá a una semifinal después de dos años: fue en Sydney 2014 frente al ruso Dmitry Tursunov. El triunfo por 6-4 y 6-2 lo depositó en una final en la que se consagraría frente al australiano Bernard Tomic. Delpo, quien recibió un wild card para el Masters 1000 de Indian Wells, puede empezar a trazarse nuevos objetivos.

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