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Cameron ya se enfoca en la campaña para seguir en la UE

Promoverá la permanencia en un referéndum que convocó para el 23 de junio; dijo que el país "será más fuerte" si continúa en el seno del bloque

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LA NACION
Domingo 21 de febrero de 2016

PARÍS.- Menos de 24 horas después de haber logrado un acuerdo que, según él, confirió a su país "un estatus especial", el primer ministro británico, David Cameron, convocó ayer a un referéndum para el 23 de junio y se lanzó a la batalla para convencer a sus compatriotas de votar a favor de la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea (UE).

"Gran Bretaña será más fuerte, más segura y más próspera en el seno de una UE reformada", afirmó en la puerta del 10 de Downing Street, sede del gobierno, durante un breve discurso pronunciado al término de una reunión de gabinete de dos horas.

"Estamos frente a una de las decisiones más importantes de nuestras vidas", advirtió Cameron, que juega en esa consulta popular su sitio en la historia del país.

La mayoría del equipo gubernamental aprobó durante esa reunión el acuerdo obtenido por el primer ministro anteayer en Bruselas con sus 27 pares europeos, que modifica las relaciones de Gran Bretaña con el resto del bloque. Sin embargo, pocos minutos después de su declaración, algunos ministros abiertamente euroescépticos se apresuraron a declarar que harán campaña para salir de la UE.

Seis de ellos posaron para una foto frente a la sede de "Vote Leave" (Vota Partir), símbolo de su apoyo a la campaña por el "Brexit" (salida de Gran Bretaña). Se trata de los secretarios Michael Gove (Justicia), Ian Duncan Smith (Trabajo), Chris Grayling (líder de la Cámara de los Comunes), Theresa Villiers (de Irlanda del Norte), John Whittingdale (Cultura, Comunicación y Deportes) y Priti Patel (Empleo).

Si bien el acuerdo negociado en Bruselas fue recibido con escepticismo por la prensa conservadora, Cameron recibió el apoyo de los tres miembros más influyentes de su gabinete: Philip Hammond (Relaciones Exteriores), George Osborne (Tesoro) y Theresa May (Interior), notoria pro "Brexit".

"La UE está lejos de ser perfecta y este acuerdo debe formar parte de un proceso permanente de cambios y reformas. Pero, por razones de seguridad, de protección contra el crimen y el terrorismo, de comercio con Europa y acceso a los mercados mundiales, nuestro interés nacional es seguir siendo miembros del bloque", declaró May.

Cameron afirmó que todos los responsables gubernamentales podrán defender libremente su posición. Con seguridad, los británicos escucharán en los próximos meses "muchos argumentos apasionados", agregó. Sin embargo, advirtió que "la última palabra la tendrán los electores".

Un gran interrogante persiste sobre la posición que asumirá el euroescéptico Boris Johnson, extravagante y popular alcalde conservador de Londres hasta mayo próximo, que sueña con suceder a Cameron.

Por el lado de los fanáticos euroescépticos, no hay dudas posibles. Ése es el caso de Nigel Farage, líder del partido eurofóbico y antiinmigración UKIP. "El 23 de junio será una ocasión de oro. ¡Luchemos por recuperar el control de nuestro país!", lanzó en un tuit luego del anuncio del premier.

Para Farage, el acuerdo concluido por Cameron "no vale ni siquiera el papel en el cual está escrito, en la medida en que no aborda las principales preocupaciones" del pueblo. "Es decir, los 55 millones de libras [71 millones de euros] que cuesta cada día nuestra adhesión a la UE y su incapacidad para controlar la inmigración", lanzó.

En todo caso, Cameron inició ayer la etapa más peligrosa de su carrera, aun cuando clame que acaba de fortalecer la posición de Gran Bretaña en el seno de la UE.

Su idea de lanzar ese referéndum, que nació con la intención de satisfacer al ala más euroescéptica de su partido, corre el riesgo de terminar con su carrera política, ya que las intenciones de voto a favor del "Brexit" avanzan a pasos agigantados. Según un último sondeo hecho por el instituto Factmint publicado ayer, sólo el 36% del electorado se manifiesta a favor de la permanencia en el bloque; el 39% quiere partir, y el 25% no se pronuncia.

Una victoria del no a Europa en el referéndum del 23 de junio sería un auténtico tsunami para el gobierno.

Además, el partido le negará a Cameron incluso la posibilidad de conducir las negociaciones que pondrán término a la pertenencia de Gran Bretaña a la UE, un proceso que duraría dos años.

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