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Sorpresa en Italia: la semana próxima saldrá un libro póstumo de Eco

Estaba previsto para mayo, pero la muerte del autor, anteayer, apuró la edición; figuras de la vida intelectual italiana lamentaron la pérdida del filósofo

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LA NACION
Domingo 21 de febrero de 2016
Renata y Carlota Eco, la viuda y la hija del escritor, ayer en la puerta de su casa
Renata y Carlota Eco, la viuda y la hija del escritor, ayer en la puerta de su casa. Foto: EFE / Mourad Balti
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ROMA.- El mundo italiano de la cultura está de luto. La muerte, anteayer a la noche, del gran semiólogo, ensayista, filósofo y escritor Umberto Eco, en su casa de Milán, a los 84 años, deja un inmenso vacío. Eco, que luchaba desde hace dos años contra un cáncer de páncreas, será conmemorado el martes próximo a las 15 en el Castillo Sforzesco de Milán, su ciudad de adopción. No habrá capilla ardiente, sino una ceremonia de rito civil pública.

En medio de las reacciones de intelectuales, políticos, escritores, famosos y gente común por la pérdida del "escritor que cambió la cultura", según definió el Corriere della Sera en su portada, a las 16 hora local una noticia sacudió el mundo de los libros. El sábado próximo saldrá anticipadamente a la venta el último libro de Eco, Pape Satàn Aleppe. Cronache di una società liquida (Pape Satán Aleppe. Crónicas de una sociedad líquida). Lo anunciaron Eugenio Lio, Elisabetta Sgarbi, Mario Andreose y Anna Maria Lorusso, quienes dejaron la editorial Bompiani -que siempre editó las obras de Eco, del grupo Rizzoli- para embarcarse junto al escritor en la aventura de una nueva editorial, La Nave de Teseo, nacida como reacción a la fusión de los colosos Rizzoli y Mondadori, que el escritor solía llamar despectivamente "Mondazzoli".

Programado en principio para salir en mayo próximo, el primer texto póstumo de Eco había sido entregado y corregido por el autor y estaba listo para ir a imprenta. "Es un libro de ensayos de actualidad, importante, de 470 páginas, con muchos materiales", adelantó Lio. "Es muy entretenido", contó Andreose, también editor de La Nave de Teseo, anticipando que estarán las costumbres y la historia de los últimos 15 años. "Él escribía de un modo en el que estaba todo adentro: desde el entretenimiento hasta el análisis de la vida de todos los días, no sólo política, social y cultural, sino también la tecnológico, que abordaba como semiólogo de grandísimo talento literario".

Andreose reveló que en esta obra póstuma Eco también "analiza la identidad del papa Francisco: para él no es un jesuita argentino, sino paraguayo, porque los jesuitas de Sudamérica en 1600 se fueron a Paraguay como consultores de los indios guaraníes para sacarlos de la esclavitud. Tenía mucha estima por este Papa".

El peso de un nombre

Andreose y Sgarbi en un pequeño artículo en La Repubblica contaron cómo fueron las últimas semanas de vida del intelectual. "Umberto había visitado hace un par de semanas por primera vez la editorial. Estaba con su mujer, Renata. Se sentó en la sala de reuniones, que era su oficina. Estaba satisfecho, feliz de haber comenzado una nueva, enésima empresa. Hasta hace poquísimos días había participado de la puesta en marcha de la editorial", escribieron. "Corrigió los borradores de su libro. Nos solicitó que le recomendáramos al impresor usar una buena tinta. En fin, fue siempre él hasta el final", recordaron. "Adiós, capitán; gracias Umberto Eco", fue el breve comunicado con el que le rindió homenaje la flamante editorial.

Mientras en Alessandria, la ciudad natal del semiólogo, las banderas estaban a media asta y se multiplicaban los programas, citas y eventos en su homenaje, las redes sociales estallaron con cientos de miles de mensajes.

"Nomina nuda tenemos. Adiós profesor", fue el tuit del escritor Roberto Saviano, autor del best sellerGomorra, que expresó su pésame citando la última línea de El nombre de la rosa. La frase entera, "stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemos" (la rosa que era, ahora sólo existe en el nombre, nosotros poseemos sólo nombres desnudos), es una variación de un verso del De Contemptu Mundi del monje benedictino Bernardo de Cluny.

El ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini, también usó Twitter: "Nos dejó un gigante que ha llevado la cultura italiana a todo el mundo. Joven y volcánico hasta sus últimos días", escribió. "Una pérdida enorme, ejemplo extraordinario de intelectual", destacó por la misma red social el primer ministro, Matteo Renzi. "Milán está triste y está más pobre. Adiós maestro y amigo", escribió en Facebook el alcalde de la ciudad, Giuliano Pisapia. "Nos faltarás y faltará tu ingenio, tu espíritu", escribió por su parte Virgino Merola, alcalde de Bolonia, donde Eco enseñó a partir de 1961 semiótica a generaciones de estudiantes. "Fue un protagonista del debate intelectual italiano e internacional, un hombre libre, de gran pasión cívica", definió el primer mandatario, Sergio Mattarella, que no ocultó estar "especialmente dolido" por su muerte.

Dario Fo, Premio Nobel de Literatura en 1997, destacó, en declaraciones a ANSA, que Eco "siempre se salía del grupo de los aduladores, de la corte". "Fue coherente hasta el final, también en sus batallas contra (Silvio) Berlusconi. Fundó La Nave de Teseo cuando podría haber dicho «Y a mí qué me importa, hago mis libros con Bompiani; basta que me los publiquen»".

No sólo hubo repercusión entre intelectuales, políticos y famosos. También anónimos estudiantes quisieron homenajear a Eco. Federico Cavalleri, que estudia Antropología en la Universidad de Milán y vive en Como, dejó una rosa blanca debajo de su casa, en piazza Castello. "Nos enteramos de la noticia anoche y mi novia tuvo la idea de venir, un gesto".

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