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Prueba de fuego: Evo vuelve a desafiar su capacidad para adaptarse a todo

Afectado por una serie de escándalos, el presidente boliviano, que superó varias crisis, somete hoy a un referéndum la posibilidad de presentarse a otra reelección en 2020; pese a su alta popularidad, según los sondeos podría imponerse el no

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LA NACION
Domingo 21 de febrero de 2016
Foto: LA NACION
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En el referéndum al que están convocados hoy 6,5 millones de bolivianos, el presidente Evo Morales está enfrentado a una situación paradójica. El masivo apoyo popular en las urnas lo ha convertido en el líder más longevo en el poder en América latina, con un envidiable índice de aprobación de alrededor del 56%. Pero, si se confirman los sondeos preelectorales, los votantes podrían decirle que no en la consulta a una nueva reforma constitucional que le permitiría postularse en 2020 para un cuarto mandato.

El propio Evo admitió la posibilidad de una derrota en el referéndum días atrás: "Si el pueblo dice que no, ¿qué podemos hacer? No vamos a hacer un golpe de Estado, tenemos que irnos callados", dijo.

Según la última encuesta de Ipsos Bolivia, el no se impondría sobre el sí por escaso margen: 41% a 40%. Los indecisos suman 19%.

Pero las cartas nunca están echadas definitivamente para un hombre como el líder aymara, que aún tiene cuatro años de gestión por delante y que en esta década en la presidencia mostró una ductilidad de la que carecieron otros líderes latinoamericanos representantes del socialismo del siglo XXI.

Sin embargo, en los últimos meses el presidente ha cometido una serie de torpezas políticas casi incomprensibles que parecen confirmar aquella frase del escritor irlandés George Bernard Shaw en cuanto a que "a los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido... y por las mismas razones".

En esta oportunidad, por primera vez en tantos años de gobierno los escándalos de corrupción golpean directamente a Evo.

"El presidente no ha sabido trasladar su gran habilidad en el manejo de los conflictos de la vida política al manejo de las crisis cuando lo público se mezcla con lo privado", explicó a LA NACION el analista político boliviano Gustavo Pedraza.

El último gran tropiezo de Evo está relacionado con un multimillonario contrato del Estado con una firma china en la que trabaja su ex pareja Gabriela Zapata (ver aparte), y que podría ser considerado tráfico de influencias. Evo respondió que la relación con la joven había terminado en 2007 y que ya no se habían visto más. Pero luego apareció en las redes una foto de ambos en 2015. Ahí el presidente afinó su memoria y recordó que cuando se tomó aquella foto circunstancial, en el carnaval de Oruro, efectivamente la joven le había resultado una "cara conocida".

"Lo que la sociedad asume es que el presidente mintió, y que así como miente en cuestiones de la vida privada puede hacerlo en el ámbito público. Y ese daño a su credibilidad es irreparable", afirmó Pedraza.

También enfrenta otros dos escándalos: uno por un desfalco en el llamado "fondo indígena" y otro por el falso título universitario de su vicepresidente, Álvaro García Linera.

Pese a todo, la ventaja del no en los sondeos es escasa. En su cierre de campaña, Evo acudió una vez más a sus indiscutidos logros económicos en un país donde, gracias a la fuerte inyección de dinero por la venta de gas y minerales, el PBI creció de 8000 a 33.000 millones de dólares, y el ingreso per cápita pasó de 1200 a 3000 dólares. Además, una cuarta parte de la población dejó de ser pobre para incorporarse a la clase media, el gasto en supermercados se multiplicó por seis y el consumo en restaurantes, un 850% en esta década.

Y toda esta avalancha de consumo se da en un país cuyas cuentas provocan la envidia de la región, con superávit fiscal y reservas de divisas cercanas al 50% del PBI, uno de los porcentajes más altos del mundo.

Las encuestas de opinión muestran que los escándalos de corrupción mermaron el apoyo al sí para reformar la Constitución, en especial en los sectores medio y alto.

"Las denuncias tuvieron influencia en las grandes ciudades, sobre todo en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, y entre la población joven y las clases económicas medias y altas, con acceso a Internet. En el resto del país, sobre todo las áreas rurales, la victoria del sí es amplia", explicó a LA NACION Carla de la Torre, coordinadora de proyectos de Ipsos Bolivia.

Sobreviviente

Pero si hay algo que ha demostrado Evo en esta década es una admirable capacidad para superar las crisis y salir victorioso. En 2008, apenas dos años después de llegar al poder, el gobierno se enfrentó a la llamada Media Luna, los departamentos del Oriente, ricos en hidrocarburos y agroganadería, y hasta enfrentó el riesgo de secesión.

A fines de 2010 superó la llamada "crisis alimentaria", en la que una serie de factores climáticos obligaron al país a importar arroz y azúcar. Dos años más tarde, reprimió de manera violenta la llamada Marcha del Tipnis, por una ruta que atravesaba territorio indígena. Y al año siguiente dio un viraje político de la izquierda más dura hacia el centro con un acuerdo con los empresarios para favorecer las exportaciones.

La gestión de todos estos conflictos le permitió un triunfo con el 62% de los votos en las elecciones de 2014. Sin embargo, el ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas (1993-1997) cree que la actual crisis es diferente.

"El presidente está en una coyuntura muy complicada porque la moneda más privilegiada que usó todos estos años fue la confianza. Y esa moneda ahora se rompió", dijo Cárdenas a LA NACION.

"El gobierno ha sido muy hábil para hacer propaganda de la bonanza económica del país como un logro de su gestión, más que una coyuntura internacional favorable. Pero ahora entró en juego la cuestión de la honestidad y la credibilidad", agregó.

Aun en el peor escenario para el gobierno en el referéndum de hoy, Evo tiene cuatro años de gobierno por delante y enfrenta una oposición muy débil.

Y aunque no descartó la posibilidad de una derrota, Evo dijo que está "segurísimo" del triunfo. Como desde hace años, se muestra orgulloso de lo hecho hasta ahora. "Pueden sacarme del Palacio del Quemado, pueden matarme, pero yo puedo decir misión cumplida por la refundación de una nueva Bolivia."

Una década de triunfos y sinsabores

2006

Tras foguearse en política como líder sindical, Evo se convierte en el primer presidente indígena de Bolivia, con el 54% de los votos; al comienzo del mandato, decreta la nacionalización de los hidrocarburos

2008

Las regiones opositoras realizan protestas para exigir al gobierno más autonomía y recursos económicos; Evo expulsa al embajador de Estados Unidos por "conspiración"

2009

Logra la reelección con el 64% de los votos, luego de haber impulsado con éxito la reforma constitucional que le permitiría más adelante presentarse a un tercer mandato

2010

Sus propias bases salen a la calle a protestar por la fuerte suba de precios que decretó para los combustibles; Evo revoca la medida y explica que él "manda obedeciendo"

2012

Se produce un quiebre con parte de sus seguidores indígenas tras la represión policial y militar de una marcha que se oponía a la construcción de una carretera en medio de la selva

2014

En otro rebote de confianza ciudadana, triunfa por tercera vez en las presidenciales con el 61% de los votos

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