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El zika desata todo tipo de rumores y debates en Brasil

La expansión del virus por otros países alimentó versiones sobre su relación con la microcefalia en bebes y con un síndrome que provoca parálisis

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LA NACION
Domingo 21 de febrero de 2016
En Río se multiplican los controles por el zika
En Río se multiplican los controles por el zika. Foto: EFE / Marcelo Sayão
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RÍO DE JANEIRO.- Primero fueron las vacunas, después los mosquitos genéticamente modificados y, la semana pasada, los larvicidas. Ante la epidemia de zika que se expandió por casi todas las Américas, nuevos brotes de rumores surgen constantemente sobre la relación de este virus con dos de sus sospechadas consecuencias más graves: el aumento en Brasil de bebes recién nacidos con microcefalia -malformación del cráneo y el cerebro- y el incremento de casos de adultos con el síndrome de Guillain-Barré -que provoca parálisis progresiva- en Brasil, Colombia, Venezuela, Surinam y El Salvador.

"Sabemos muy poco sobre el zika y eso hace que enfrentemos esta tremenda guerra de rumores e información falsa que lo único que hace es crear pánico", destacó a LA NACION el biólogo Luciano Pamplona, secretario general de la Sociedad Brasileña de Dengue y Arbovirus.

A ciencia cierta, lo que está comprobado es que el zika, al igual que el dengue y la chikungunya, es transmitido a la sangre de los infectados por picaduras del mosquito Aedes aegypti. Investigadores de la brasileña Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) confirmaron la presencia del virus también en saliva y orina, aunque no está comprobado aún que se pueda contagiar a través de estos fluidos, mientras que expertos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés) de Estados Unidos estudian la posible transmisión sexual del virus después de hallarlo en pruebas de semen.

Lo que no se sabe es por qué han aparecido tantos casos de microcefalia en Brasil, concentrados en el nordeste, especialmente en hijos de mujeres que tuvieron zika en el estado de Pernambuco, y no así en otros países, como Colombia y Venezuela, que también registraron una epidemia del virus.

"El 80% de las personas con zika no manifestaron síntomas clínicos [fiebre, sarpullido y picazón, conjuntivitis y dolores musculares], así que no fueron diagnosticadas y no se pudo prever el riesgo de que el virus pasara de la madre al feto por la placenta en los tres primeros meses de gestación", dijo Pamplona, y recordó que en Brasil es muy reciente la obligación de reportar los casos sospechosos de zika. En la mayoría de los países, todavía no es así.

Casos

Según los últimos datos del Ministerio de Salud de Brasil, donde se cree que hay entre 500.000 y 1,5 millones de personas infectadas con zika, de los 4443 casos sospechosos de microcefalia por el virus fueron confirmadas partículas virales en 508 mujeres, se descartó en 837 y el resto está aún en análisis. Curiosamente, Colombia registró hasta el momento 31.555 casos de zika, pero ninguno de microcefalia.

Este contraste llevó a que se esparciera primero el rumor de que una vacuna habría sido la causante de los casos de microcefalia brasileños; fue descartado. Después se indicó que el problema habría sido causado por mosquitos genéticamente modificados en Brasil por la empresa británica Oxitec, pero esa teoría tampoco tenía base ya que aquellos Aedes aegypti fueron lanzados en Piracicaba, en el sureño estado de San Pablo, y no en el nordeste del país. Y cuando luego se apuntó contra el larvicida pyriproxifen, usado en muchas redes de agua corriente, no se tuvo en cuenta que ha habido bebes con microcefalia en lugares donde el larvicida no se aplica y no se presentaron casos en sitios donde sí es muy común.

"Hasta que no tengamos más información probada, al menos en Brasil, toda la evidencia apunta a que hay un fuerte vínculo entre el zika y la microcefalia. Lo que hay que hacer para prevenir más casos es controlar el mosquito transmisor y profundizar las investigaciones sobre el virus y desarrollar una vacuna cuanto antes. Si no, las consecuencias serán devastadoras", advirtió la neurologista Vanessa van der Linden, del hospital Barão de Lucena, en Recife, que fue la primera médica en hacer sonar la alarma sobre la explosión de casos de microcefalia, a mediados del año pasado.

Van der Linden explicó que se estima que el zika ingresó al nordeste de Brasil alrededor de la época del Mundial de fútbol de 2014, y que tuvo su pico de infección en Pernambuco entre marzo y mayo del año pasado. Hoy, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que a principios de mes declaró la emergencia global de salud, el virus se propagó al menos por 28 países de América.

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff ya desplegó 220.000 militares para revisar hogares y espacios públicos, y crear concientización en las escuelas. Las Iglesias también se movilizaron para enfrentar el mayor debate en torno a la posibilidad de que el país revea su legislación en contra del aborto en casos de embarazadas infectadas a las que se le confirme que tendrán hijos con microcefalia.

Pese a que su hijo, Luiz Felipe, nació en Recife cuatro meses atrás con microcefalia, la empleada de comercio Rafaela Oliveira dos Santos (20 años) dijo a LA NACION que ni ella ni su marido pensaron nunca en abortar o en darlo en adopción.

"Aceptamos que tenemos un hijo especial, que necesitará más cuidados y tendrá limitaciones. Lo que no aceptamos son los prejuicios de la gente", subrayó.

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