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Otro Boca, al que se aferraba Arruabarrena para no irse

Con un muy buen Tevez y un 4-1 a Newell's en su mejor rendimiento del año, el campeón emerge de las tinieblas de las últimas semanas y les da la razón a los referentes y al director técnico, que se unieron y confiaron en salir adelante

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LA NACION
Domingo 21 de febrero de 2016
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Si en San Juan había tenido una leve pero perceptible reacción, lo de anoche fue una mejoría ostensible. Como salir de las tinieblas en las que deambulaba para encontrar la luz, el rumbo. Con goles, despliegue y fútbol. Con un primer tiempo demoledor para este Newell's indescifrable. Todo volvió a encajar en esos primeros 45 minutos de Boca: el juego, la precisión, el ritmo y las individualidades. Con Tevez al mando de las acciones, tan incisivo como en el semestre anterior. El Vasco Arruabarrena confiaba en que Boca era capaz de una producción como la de anoche sin que tuviera que mediar su renuncia o un despido. Se quedó para empezar a ver la recuperación que va tomando forma.

A este Boca que le costaba hacer goles hizo el primero antes de que se cumpliera un minuto de juego. Fue de Bentancur, el juvenil por el que tanto apuesta el director técnico. Y a los cinco minutos ya estaba 2-0 con un tiro libre de Tevez que tuvo una floja respuesta de Unsain. Todo encarrilado después de semanas de andar a los tumbos. Un 3-0 en 45 minutos para que la confianza y el optimismo vuelvan al cuerpo.

Un lógico declive en el segundo tiempo, sin llegar a empañar la producción general ni atenuar la alegría vivida en la Bombonera. Boca no hacía cuatro goles desde junio de 2015, justamente contra Newell's (4-0).

Tratando de encontrar una solución para salir del encierro, Arruabarrena eligió caminar por el sendero menos complejo. Nada de ensayos, todo más terrenal. Sin ingeniería, con cada pieza en su lugar. Una mano de los jugadores más grandes y una cuota de frescura, la dosis perfecta para comenzar a creer que el campeón está recuperando la memoria. Sin fórmulas de laboratorio, apenas la salida de Osvaldo por lesión y el ingreso de Lodeiro. Palabras justas y medidas, excusas al margen. Algunos, como Orion, habían dicho que el descanso había sido demasiado largo; otros como Gago, que siempre estuvieron convencidos de la idea y hasta Tevez aseguró que había muchos anti Boca. Lo concreto es que lo que no tenía el equipo era confianza y sentía que no estaba demasiado claro cómo debía comportarse para ganar.

Un buen resultado es suficiente para todo. Dos, incluso, es la cantidad perfecta para alimentar cualquier ilusión en el mundo Boca. Muy volátil todo. Tres puntos pueden actuar como un antibiótico de amplio espectro, porque dos éxitos hacen ir desapareciendo los síntomas Barros Schelotto, así como también los malestares de supuestas diferencias entre, por ejemplo, el Apache y el DT. Todo se acomoda, tanto que en la Bombonera nadie miró de reojo la determinación de sostener al juvenil Molina, como así tampoco bajaron murmullos por tener una mitad de la cancha con más vocación ofensiva y poco balance defensivo. Una de las principales heridas en el comienzo de 2016. Porque Gago, aún en vías de volver a su mejor nivel tras la grave lesión, se sostiene en el equipo, de la misma manera que Bentancur se quedó en la formación inicial aún cuando toma riesgos que suelen generar desequilibrios.

Se alinean los planetas para el Vasco y todo, hasta el más mínimo detalle, hace la diferencia. Porque las acciones de Tevez que hasta hace un puñado de días terminaban en la tribuna ahora vuelven a causar el mismo daño que en 2015, cuando regresó de su viaje fantástico por el Viejo Continente para volver a ser campeón en donde mejor lo comprenden. Ahí donde decir "very dificult" es motivo de festejo y no de burla. No importa ahora si Tevez se peleó con su esposa o si vive con Osvaldo en el hotel Faena, eso es apenas un par de minutos en los programas de chimentos.

Comienza la aventura de la Libertadores y seguramente Arruabarrena deberá encontrar la forma de encastrar las piezas para arrancar de la mejor manera posible. Es que la Copa es la obsesión en la Ribera, para eso se gastaron millones de dólares, por eso se repatrió a Osvaldo y se sumó a futbolistas como Jara, Silva, Insaurralde y Fabra. Pero claro, para evitar un escenario inestable, era necesario que sucediese lo que anoche se vio en la Bombonera, un equipo aún más convencido que lo que estuvo en San Juan, donde ganó con autoridad. Porque en este Boca todo se sostiene desde los estados de ánimo, la inspiración individual y algunos ratos de buen juego. Así fue campeón. Ahora lo que persigue es una forma de expresarse y poder sostenerla. Ante Newell's, empezó de demostrar que ya no mira con desconfianza la propuesta. Al contrario, que lo defiende en el campo. Lo que no es poco.

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