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El espíritu de Central fue demasiado para River

En un partidazo, la mejoría del equipo de Gallardo quedó diluida al no poder sostener una ventaja de dos goles ante un rival con coraje

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PARA LA NACION
Lunes 22 de febrero de 2016
Arzura, Vangioni, Ponzio y Mayada, en un final con gestos preocupados para River
Arzura, Vangioni, Ponzio y Mayada, en un final con gestos preocupados para River. Foto: Marcelo Manera
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ROSARIO.- Entre las ansias de recuperación de River y la pujante actualidad de Rosario Central se armó un partidazo, con todos los condimentos y un final que tuvo en vilo a la multitud que colmó el Gigante de Arroyito. Porque Central parecía encaminarse a una derrota. A media hora del final perdía 3-1, con el factor desmoralizante de que Larrondo convirtió en contra el tercero de River. Justo el delantero cuya influencia creció a partir de que Ruben no viene teniendo muchos minutos.

Pero este Rosario Central es refractario al desaliento. Juega y tiene mucha fuerza interior. Larrondo tuvo su revancha, no se quedó en la pesadumbre del gol en contra. Suyos fueron los dos goles para alcanzar el 3-3 y demostrar que por algo hace 18 partidos que Rosario Central no pierde como local. A la vera del Paraná es poco menos que inexpugnable.

Fueron 20 minutos finales en los que nada parecía detener a Central. Ni el corte momentáneo de luz que siguió al descuento para el 2-3. Una pausa que le venía como anillo al dedo a un River que sentía el esfuerzo y desgaste que había hecho en el primer tiempo. Un equipo al que Gallardo intentó inyectarle energías con los ingresos de Mayada y Arzura para levantarle obstáculos a un rival que se le venía con todo, con las proyecciones de los laterales, con la inventiva del ingresado Cervi, con el aliento incesante de sus hinchas.

Empató Larrondo en el quinto de los nueve minutos adicionados debido a la interrupción por el inconveniente eléctrico. Y en los pies de Larrondo estuvo el 4-3 en el cierre, pero -ya agotado y sin la claridad mental para ver a un compañero mejor ubicado- le salió un remate defectuoso. Telón para un partido que reivindicó al fútbol como un espectáculo emotivo, impredecible, sujeto a los vaivenes de los aciertos y errores.

No dejó de ser un golpe para River, que no consiguió un triunfo necesario, imprescindible. Llegaba a Rosario entre la espada y la pared, con tres puntos de nueve posibles y la amenaza latente de quedar prematuramente relegado en un torneo que en su corto recorrido no ofrecerá muchas posibilidades de recuperación.

Tuvo una mejoría, pero se quedó sin aire ni piernas para sostenerla hasta el final. A veces la evolución no pasa por innovar, por otras búsquedas, sino por retomar el plan original. Fue lo que intentó River. Lo esperaba este Rosario Central con etiqueta de ser, para una buena parte de la cátedra, el mejor equipo del momento. Pero el conjunto del "Chacho" Coudet estuvo desconocido en algunos pasajes, con rendimientos individuales muy por debajo de lo que venía siendo habitual. En lo que parecía ser el escenario menos propicio, River empezaba a levantarse, mostraba carácter y templanza para salir del bache. Y lo hizo retomando algunos viejos conceptos. El primero de ellos pasó por una alineación más convencional y acorde con el patrón de juego habitual. Ponzio salió de la zaga central, donde algunos problemas de ubicación y de falta de oficio habían debilitado a la defensa en partidos recientes. Entró Mammana, que había estado con la cabeza puesta en su frustrado pase a Fiorentina. Ponzio volvió al medio para armar con Domingo el doble pivote que Gallardo había desestimado en los últimos encuentros, en búsqueda de una mayor posesión y circulación de la pelota. La idea era buena y generosa, pero no cuajó. River se desequilibraba fácilmente, sufría mucho en las transiciones.

El otro regreso a las fuentes fue la alineación de la pareja atacante titular, a la que recurre Gallardo para las citas más importantes, como lo era la de anoche. Mora y Alario son la carta de gol desde que empezaron a coincidir en la Copa Libertadores. Y en ellos dos estuvo parte de la explicación de los tres goles. Porque Alario hizo el primero de cabeza, Mora el segundo, tras recibir una asistencia de su socio; y el tercero fue un cabezazo de Alario que Larrondo desvió en un intento de despeje.

Sin un enganche clásico al estilo Pisculichi (suspendido) o D'Alessando (lesionado), River dispuso a dos medias punta abiertos: Viudez y Pity Martínez. Con buena presión para recuperar y sorprender desacomodado a Central, el primer tiempo de River fue promisorio. Después no supo defender una ventaja de 3-1. Ahora se le viene la Copa Libertadores, con las dudas que acumuló en el torneo local.

Rosario, una estación difícil desde 2009 para los millonarios

ROSARIO.- El empate agónico del delantero de Central, Marcelo Larrondo, ahogó el festejo del conjunto de Marcelo Gallardo, que no puede imponerse en el Gigante de Arroyito desde el 15 de febrero de 2009 por el torneo Clausura. En aquella oportunidad, el conjunto millonario, que tenía como entrenador a Néstor Gorosito, venció por 2-1, con goles de Martín Galmarini y de Cristian Fabbiani. Además, con esta igualdad, Central, de la mano de Coudet, extendió su racha invicta como local a 18 partidos.

La vocación de ataque vs. el empuje canalla

Planteo ofensivo de River

La presión que ejerció el visitante, bien ejecutada por los jugadores, fue importante para provocar errores en la defensa local (uno, crucial para el primer tanto) y mantener lejos de su arco a Central, hasta que las circunstancias del desarrollo desbarataron la puesta en práctica de la idea de Marcelo Gallardo.

Eficacia de delanteros

Más allá del recambio y de la amplitud del plantel, los atacantes titulares de River son Lucas Alario y Rodrigo Mora. Y ambos respondieron: fueron punzantes, agresivos, autores de los goles en el primer tiempo. El ex de Colón anotó con un cabezazo de pique al piso; el uruguayo, tras un enganche y una asistencia del propio Alario.

Pinola, desconocido

Líder de la defensa por personalidad y firmeza, el zaguero tuvo un primer período como para el olvido. Lento, inseguro, perdió la pelota en el segundo gol.

Tres jugadores clave

Giovani Lo Celso fue el único que complicó a River en la etapa inicial. Luego, sobre todo ya con el resultado 1-3, se le sumaron Marcelo Larrondo y Gustavo Colman, y entre los tres terminaron arrinconando a un rival que, una vez sobrepasado por el empuje de Rosario Central en pos del empate, ofreció chances.

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