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La puja republicana sigue en Nevada con cuatro aspirantes

Cruz, Rubio, Kasich y Trump, el favorito, buscarán ganar hoy en los "caucus" de ese estado, termómetro del voto latino

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PARA LA NACION
Martes 23 de febrero de 2016
Donald Trump vuelve a ser el favorito en los sondeos
Donald Trump vuelve a ser el favorito en los sondeos. Foto: AFP
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NUEVA YORK.- Al principio eran 17. Ya sólo quedan cuatro en la pelea, y tres de ellos tienen una misión que cada día parece más difícil: impedir que Donald Trump se quede con la candidatura presidencial del Partido Republicano.

Trump, el "outsider" que se ha devorado el escenario político de Estados Unidos, aparece como el gran favorito en las encuestas -cuando no- para quedarse, hoy, con la próxima cita electoral de la interna republicana, el "caucus" de Nevada. Los senadores Ted Cruz y Marco Rubio pelean el segundo lugar, seguidos por el gobernador de Ohio, John Kasich.

Nevada es un estado pequeño que no ofrece un gran número de delegados, pero este año hay tres ingredientes que aumentan el interés por su "caucus".

La pelea republicana ha quedado reducida a Trump, Cruz, Rubio, y, un poco más relegado y con menos posibilidades, Kasich (Ben Carson sigue en carrera, pero sin posibilidades de nada). Nevada es el primer estado que votará ante este escenario. Es, también, el primer termómetro del "voto latino", clave en las elecciones presidenciales. Y además es la última cita antes del "supermartes". El candidato que salga bien parado de Nevada llegará con más envión al día más importante de las primarias, el 1° de marzo.

La interna republicana tuvo un punto de quiebre el sábado último, en Carolina del Sur.

Trump logró una clara victoria, la segunda desde el inicio de las primarias, en un estado donde históricamente ha ganado el candidato que termina por quedarse con la nominación.

Jeb Bush, que arrancó como el gran favorito, puso fin a su campaña con ojos humedecidos tras conseguir un decepcionante cuarto puesto. Su fallido intento quedará en la memoria como uno de los fracasos políticos más estrepitosos de la historia del país: dilapidó US$ 130 millones y el linaje familiar ante el atropello de Trump, en un año en el cual su pobre talento como candidato y su vínculo con el establishment le jugaron en contra.

El repunte de Rubio

Carolina del Sur también terminó por encumbrar a Marco Rubio como la gran esperanza del establishment, atónito ante la posibilidad de que Trump sea su candidato. Tras lograr el segundo puesto en una reñida puja con Cruz, Rubio declaró que Carolina del Sur "fue el verdadero inicio de la primaria republicana".

Ahora, Rubio busca capitalizar el nuevo escenario y sumar delegados. No le queda mucho tiempo para acortar diferencias con Trump, y aún no ha ganado en ningún estado.

Un dato le da sustento a su candidatura: Rubio ya ha logrado marcar claras diferencias en la llamada "primaria invisible", que cuenta la cantidad de respaldos a un candidato de figuras influyentes. Rubio ya ha cosechado el apoyo de tres gobernadores y varios legisladores de peso, entre ellos, el senador Jeff Flake, de Arizona, y Orrin Hatch, de Utah. El sitio FiveThirtyEight creó un índice para medir la "primaria invisible". Rubio está primero, con 129 puntos, seguido por Cruz, con 22. Trump tiene cero.

Cruz ha perdido impulso. Ganó en Iowa, quedó segundo en New Hampshire, y Rubio lo relegó al tercer lugar en Carolina del Sur, donde se esperaba que le fuera mejor: es un estado conservador con una alta proporción de evangélicos, el núcleo de su coalición electoral.

Pero el calendario de primarias se ha movido ahora por un rato al sur del país, una geografía que lo favorece. Cruz, además, se impondrá casi con certeza en Texas en el "supermartes", al ser su estado. Texas es el bastión republicano más grande del país.

John Kasich se resiste a dejar la contienda. Tras la salida de Bush se ha declarado el "ganador de los gobernadores", al ser el único mandatario estatal en carrera. A diferencia de Cruz, apuesta a remontar cuando el calendario electoral se mueva hacia el nordeste del país y la zona de los Grandes Lagos, donde se descarta que triunfará en Ohio.

Ninguna de las estrategias de los tres candidatos puede resultar suficiente para frenar a Trump, quien aparece al frente en las encuestas en nueve de los 11 estados que votarán el "supermartes". Para ese entonces, Trump puede haber construido un impulso irreversible.

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