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El PSOE y Podemos, todavía lejos de un acuerdo

La investidura de Sánchez, en duda si el partido de Iglesias no le brinda su apoyo; habrá otra reunión

Martes 23 de febrero de 2016
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MADRID.- A Pedro Sánchez se le agota el tiempo y no halla la fórmula mágica para convertirse en el próximo presidente español. Otra vez los indignados de Podemos se interponen en sus planes al resistirse de manera tajante a apoyar un pacto de gobierno "transversal" que integren también los liberales de Ciudadanos.

Si ese veto se mantuviera, Sánchez tendría garantizado el fracaso en la sesión de investidura convocada para el miércoles de la semana próxima, en la que necesitará el voto de la mayoría de los integrantes del Congreso.

Los delegados del socialismo y de Podemos se sentaron anoche por primera vez a negociar un posible acuerdo de gobernabilidad, pero después de cinco horas de discusión el escollo continuaba y decidieron volver a encontrarse hoy. En otra sala, a la misma hora, Sánchez se citaba en secreto con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, con quien tiene muy avanzado un entendimiento.

"Somos sinceros y coherentes. Solamente con los partidos de izquierda no habrá investidura. Vamos a negociar a izquierda y a derecha, porque es la única forma en que se puede alcanzar el cambio", dijo anoche Antonio Hernando, vocero parlamentario del PSOE.

Íñigo Errejón, número dos de Podemos, había salido de la reunión con un mensaje optimista, pero con un discurso que choca de lleno con la voluntad de Sánchez.

"Lo que vimos hoy es la foto de una posible coalición progresista", anunció. Sin embargo, enfatizó que su partido exige entrar al futuro gobierno y excluir a Ciudadanos del acuerdo.

En ese caso, para sumar la mayoría parlamentaria sería necesaria la abstención de los partidos independentistas de Cataluña, algo que el socialismo descarta de plano.

La dependencia de Pablo Iglesias, líder de Podemos, es el gran drama de los socialistas en medio de la crisis política que golpea al país desde las elecciones sin ganadores del 20 de diciembre pasado. ¿Es un socio posible o un verdugo encubierto, que sueña con arrebatarle el dominio de la izquierda española?

A medida que se acerca la sesión de investidura, en el PSOE se inclinan por la segunda opción. Sospechan que Iglesias especula con una investidura fallida que obligue a mediano plazo a repetir las elecciones (serían el 26 de junio).

Sánchez salió segundo en diciembre, con el 22% de los votos. Tiene 90 de 350 diputados.

El rey Felipe VI le encargó formar gobierno después de que el presidente en funciones y primero en los comicios, Mariano Rajoy (PP), declinó la misión al no contar con apoyos suficientes.

El líder socialista se propuso entonces negociar un pacto moderado con Ciudadanos (40 bancas) y otras fuerzas menores, pero necesita alguna clase de apoyo de Podemos (65 escaños) para que le salgan las cuentas.

Iglesias exige que se forme una coalición de gobierno progresista con él como vicepresidente y al mando de ministerios clave. Entre sus reclamos hay medidas que el PSOE considera inasumibles, como convocar un referéndum en Cataluña sobre la independencia.

Hasta la semana pasada se negaba siquiera a sentarse a negociar si Sánchez no abandonaba la vía Ciudadanos. Finalmente aceptó abrir el juego, en una mesa de la que participaron también Izquierda Unida (IU) y los nacionalistas valencianos de Compromís.

Sánchez desconfía de una coalición con Podemos, muy resistida por los barones regionales del PSOE, por el poder económico español y por Europa. Además, si cediera demasiado ante el partido de los indignados, espantaría a Ciudadanos, lo que también lo condenaría a perder la votación.

Su apuesta cada vez menos disimulada consiste en forzar la abstención de Podemos en la sesión de investidura.

Descuenta el no de los 123 diputados del PP. Rajoy lo ratificó por enésima vez ayer: les anunció a sus dirigentes de confianza que dará pelea por retener el cargo si Sánchez fracasa.

Calculadora en mano, el candidato socialista se aferra a una hipótesis estrafalaria pero no imposible para alcanzar la mayoría. Implicaría sumar a Ciudadanos (40), el Partido Nacionalista Vasco (6), Compromís (4), IU (2) y Coalición Canaria (1). Lograría así 143 votos. Si Podemos se abstuviera, conseguiría la investidura por apenas un voto de ventaja.

¿Por qué Iglesias lo dejaría ser presidente sin recibir nada a cambio? Los socialistas esperan que a Podemos le pese la presión de quedar en el mismo bando que el PP y ser considerado culpable de eternizar el bloqueo político, y de impedir un cambio de rumbo en España.

"Habrá un gobierno progresista en nuestro país si ninguna de las fuerzas del cambio vota lo mismo que el PP", señaló anoche Hernando.

En última instancia, la sesión de investidura se vive como una instancia previa de la campaña para las eventuales elecciones que deberían convocarse si antes del 3 de mayo ningún candidato lograra el voto de confianza de la mayoría parlamentaria.

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