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Se salió de su libreto y estuvo desconocido

En su debut, San Lorenzo intentó hacer un partido de control en la altura de Quito y le fue mal; Liga hizo su trabajo y lo derrotó por 2 a 0, con dos golazos del argentino Diego Morales

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LA NACION
Miércoles 24 de febrero de 2016
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Cambió el libreto, jugó a algo diferente de lo que venía intentando y el debut en la Copa Libertadores se le hizo amargo a San Lorenzo. El atenuante fueron los 2800 metros de Quito, ese factor que tanto incomoda y perturba a los equipos argentinos. Que los lleva a tomar recaudos y precauciones que, por lo general, son insuficientes.

San Lorenzo asumió desde el comienzo que no iba a ser ese equipo intenso y agresivo que desbordó a más de un rival en el torneo local. El que llegó al triunfo en finales electrizantes, con ataques en aluvión. A Ecuador fue con un plan diferente. Se paró 20 metros más atrás de lo que suele ser el modelo Guede, pero fracasó en lo que era su consigna: controlar la pelota para no tener que correr detrás de ella con el consecuente desgaste.

Esta Liga de Quito que desde hace poco es dirigida por el "Bichi" Borghi, se impuso a un conjunto argentino con la misma receta que lo hacía cuando el director técnico era Edgardo Bauza: va esmerilando la resistencia del adversario, le ocupa el campo, lo prueba con remates de media distancia, con centros cruzados, con jugadores más veloces. Arrinconó a San Lorenzo hasta que consiguió la ventaja con un golazo del media punta argentino "Cachete" Morales, que desde la posición de N° 10 aceleró sin que Ortigoza le pudiera seguir el paso, eludió a Prósperi y antes de que llegara al cierre el zaguero central, sacó un remate al ángulo. Con una jugada similar, pero esta vez desde el callejón del N° 8, imparable para tres marcadores, el ex volante selló la victoria ecuatoriana en tiempo de descuento.

Foto: LA NACION

Fue derrota y un comienzo que a San Lorenzo le hizo recordar los padecimientos que lo persiguen en las etapas clasificatorias. Está acostumbrado a sufrir. Una vez fue con final feliz, en 2014, cuando pasó a los octavos de final en una última fecha infartante, en la que necesitó una combinación de resultados. De estar en la cornisa se encaminó a la gloria de su primera Libertadores. Cuando el año pasado debió defender el título, no pasó el primer filtro, quedó eliminado en una durísima zona que compartió con Corinthians, San Pablo y Danubio.

Lo de ayer certifica las sensaciones que tuvo desde que se conoció el sorteo: la clasificación tendrá un alto precio, no será una bicoca. Los otros dos rivales, Gremio y Toluca, ponen difícil cualquier pronóstico.

Entre amistosos de verano y competencias oficiales, fue el primer cotejo de la era Guede sin goles a favor. Si no marcó no fue por falta de puntería o porque haya convertido en figura al arquero Domínguez, sino porque no tuvo juego ni profundidad. Esperó , fue contemplativo , se vio superado desde el comienzo, luego derrotado y sin capacidad de reacción. El San Lorenzo que venía desplegando velas ayer quedó planchado, tan inmóvil como si flotara en aceite.

Sólo tuvo algo del San Lorenzo que conquistó el título en 2014: un impresionante Torrico, que con varias atajadas evitó lo que pudo ser una de esas derrotas que erosionan el ánimo y la confianza. Fuera de Torrico, San Lorenzo tiene bastante por hacer en la Libertadores.ß

"Queríamos ir para adelante, pero nos costaba la vuelta. Mejoramos en el segundo tiempo, nos faltó la puntada final. Liga, en la altura, hace bien su juego"

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