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Valeria Bertuccelli: "Tenía muchas ganas de volver a reírme"

Sufre la exposición que impone su trabajo y se refugia en la lectura y la escritura. Pero logró amigarse con su don para la comedia. "Era muy prejuiciosa", asegura mientras presenta un nuevo film con Adrián Suar, se prueba el traje de guionista y disfruta de las giras musicales con su familia

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LA NACION
Domingo 28 de febrero de 2016
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¿Sabés cuál es una de las cosas que más detesto en esta vida? Los buscadores de coincidencias, te juro que es una cosa que no lo puedo soportar. Me enerva", dice la Tana Ferro, el personaje de Valeria Bertuccelli en Un novio para mi mujer, la comedia que protagonizó con Adrián Suar, en 2008, y con el que quedó marcada a fuego. "¿Viste la gente que está buscando coincidencias pelotudas todo el tiempo? ¿Ubicás lo que te digo? Me encuentro con la mina del 2º B ayer y me pregunta de qué signo soy. ¿De qué signo soy? Pero si no me conocés. No sé qué te importa. Sagitario, le digo. Ah, ¿qué día naciste? ¡Uy, no lo puedo creer! 19 de diciembre. Me dice: Yo tengo una amiga que nació el 21. ¿Y? ¿Cuál es la coincidencia? No entiendo, ¿de qué me estás hablando? ¿Qué carajo me importa? O sea, tenés una amiga que nació dos días después. Punto".

La Tana Ferro tomó vida propia, cuenta hoy la actriz: "La gente me sigue relacionando con ella. Me pasa de tomarme un taxi, dar una indicación y que me digan, por favor no te enojes Tana, no te enojes. Les respondo: señor, yo no soy así. El otro día lo hablaba con Antonio Gasalla, cómo ciertos personajes van más allá, como lo que le pasa a él con la abuela. Muchos me dicen la Tana es como mi mujer, como mi suegra, como mi hermana. Son personajes que calan muy fuerte en la gente."

Pasaron siete años de aquella comedia dirigida por Juan Taratuto. El tridente Bertuccelli, Suar, Taratuto vuelve dispuesto a repetir el éxito con Me casé con un boludo, que llegará a los cines el 17 de marzo.

¿Cuánto tuvo que ver la Tana Ferro con este regreso?

Con Adrián siempre pensábamos medio en broma en hacer Un novio para mi mujer 2. Nos moríamos de risa imaginando cómo serían sus vidas. Pero nunca avanzamos. Hasta que me llamó para ofrecerme otra cosa, y en el medio de esa charla le conté una idea que tenía: ¿qué le pasa a los actores que quedan pegados al éxito, a los personajes? Y de ahí, charlando surgió la idea de dos actores que se enamoran durante el rodaje y que después tienen que seguir con sus vidas. Lidiar con el crecimiento del otro, los egos. Nos divertía mucho pensar en la vida de los actores fuera del set, después de hacer un éxito. Nos empezamos a reír mucho al toque, de situaciones que son universales. Adrián dijo: Esto está buenísimo, hagamos una película. Llamamos a Pablo [Solarz, guionista de Un novio…] para escribirla. Cada 15 días nos encontrábamos para tirar ideas, escenas, improvisaciones, diálogos, estuvimos muy metidos en la construcción de los personajes, de la historia. Lo disfrutamos muchísimo. Durante el rodaje nos reímos un montón, creo que nunca me reí tanto. Disfruté mucho. Me dejé llevar.

¿En qué sentido?

Llegó en un momento en el que me siento muy desprejuiciada. Está mal que lo diga, pero me amigué con el don de la comedia. Durante mucho tiempo me peleé con eso. Era muy dura y prejuiciosa. Me obligaba a ir para otros lados, comprobar que podía hacer otras cosas. Y ahora decidí disfrutar de lo que me sale fácil. No porque me sale fácil, al contrario.

La comedia siempre fue considerada un género menor.

En las premiaciones, por lo general siempre queda relegada y los actores cómicos son vistos de otra manera después de que hacen papeles dramáticos. Es muy loco que tengan que hacer otras cosas para que los consideren buenos actores.

Robert De Niro fue a contramano, del drama a la comedia.

Es cierto, dijo yo tengo ganas de divertirme. Me pasó lo mismo, estaba con ganas de reírme y hacer reír.

Daniel Burman [la dirigió en La suerte en tus manos, con Jorge Drexler] dijo que sos la gran comediante argentina.

¿En serio? Qué genio. La comedia siempre estuvo presente. Pero de alguna manera siempre intenté balancear. Y en esta oportunidad dije que era el momento de volver, luego de un año de teatro [Escenas de la vida conyugal, de Ingmar Bergman, con Ricardo Darín dirigidos por Norma Aleandro]. Si bien la obra de Bergman tenía muchos momentos graciosos, en los que la gente se reía mucho, también tenía situaciones muy dramáticas. Lloraba mucho. Tenía muchas ganas de volver a reírme.

Me casé... es una comedia romántica que tiene como protagonistas a dos actores, Florencia y Fabián, quienes se enamoran en el set, se casan y luego, ella descubre que él no es lo que esperaba. Por lo que a Fabián no le queda otra: debe actuar un personaje para mantener la pareja. "El título fue muy peleado. En un momento iba a ser Infelices, pero finalmente abdiqué y le dije a Adrián: si tanta felicidad te da poner Me casé con un boludo, éste es mi regalo hacia vos".

* * *

Fue en mayo de 2015 cuando Valeria decidió bajarse de Escenas de la vida conyugal, uno de los éxitos de la temporada teatral, y generó un sinfín de suposiciones que obligó a la actriz a dar las razones de su alejamiento y desmentir que lo había hecho por haberse enamorado de su compañero, Ricardo Darín. La situación la angustió y mucho, pero no por eso perdió su sentido del humor y en el programa radial Perros de la calle se animó a confesar: "No me gusta que se diga que soy bombacha floja".

Fue tremendo. Qué lejos estoy de lo que pasó, pero en su momento me dolió mucho.

¿Qué fue lo que más te dolió?

Darme cuenta de los valores con los que vivimos. Cómo la verdad no tiene ningún valor. Cómo cualquiera puede decir cualquier cosa y uno tiene que salir a defenderse. Y después preguntarte si te equivocaste por salir a hablar. Tenía un contrato por seis meses de trabajo; luego renové por seis meses más. Hice un laburo de un año. Para mí es un tiempo más que suficiente para una obra. Soy un tipo de actriz y de persona que no puede hacer por siete años una misma pieza. Tiene que ver con las búsquedas. Todas las noches que subía al escenario hacía la obra de verdad. Muchos te dicen: el problema es que vos la haces de verdad, hacé el truco. Para mí no existe hacer el truco. Soy de las que lo ponen todo, de las que terminan agotadas después de cada función. Soy de las que ponen el cuerpo y el cerebro. Y en eso reside todo. Y para mí un año era más que suficiente, me sorprendió que fuera tan poco valorado, como así también el tiempo que elijo para estar con mi familia. La obra iba de martes a domingos. A las 6 de la tarde ya estaba en el teatro, porque soy de las que necesitan estar dos horas antes en el camarín. A mi hijo menor [Vicente, 8 años], lo veía media hora todos los días. Un año de esa vida para mí es mucho.

Estar más tiempo con tu familia es una de las razones por las que también te alejaste de la televisión.

Nadie sabe lo que tengo en mi casa, sólo yo lo sé y disfrutarlo para mí tiene un gran valor. Por eso escuchar que dijeran cualquier cosa, que cómo era capaz de dejar un éxito, una sala llena. Para mí la vida también pasa por otro lado, tengo que tener equilibrado el poder hacer lo que me gusta y el disfrutar de lo que más quiero. ¿Por qué tengo que dar explicaciones? ¿Por irme de gira con mi marido [Gabriel Fernández Capello, más conocido como Vicentico]? ¿Por querer estar con mis hijos? Me dolió mucho. No soy una actriz que está todo el tiempo en la tapa de ciertas revistas, tampoco estoy pidiendo favores a la prensa. Al contrario, soy de lo más canuta y reservada que hay. Hago notas sólo por trabajo.

¿Cómo te enteraste de lo que estaban diciendo?

Estaba en Chile, en la gira de mi marido. Estábamos en la cama hablando con Gabriel [por Vicentico] y Vicente cuando me enteré. Lo que hicieron conmigo fue muy violento. Uno aprende. Lo que más amor me produjo fue ver cómo mi marido y mis hijos se preocuparon. Gabriel me decía: Lo único que me duele es ver cómo estás sufriendo.

Otra de las razones por la que dejaste la obra fue para escribir tu primer guión para cine.

Sí, hasta dijeron que era una excusa y dieron indicaciones de cómo debía escribir el guión. ¿Por qué no lo escribe a la noche?¿Perdón? Lo bueno es que ese guión es una película que voy a filmar este año.

¿La vas a protagonizar?

Sí, estoy feliz. Se trata de Los buenos mueren primero, es probable que ese título cambie. Lo produce Lita Stantic y lo va a dirigir Mar Coll, una directora catalana.

Con ella trabajaste en Todos queremos lo mejor para ella (2013).

Hice un personaje chiquito. Quedé encantada. Cuando empecé a trabajarlo con Lita pensé en la idea de dirigirlo, pero iba a ser mucho, porque interpreto a un personaje que está en todas las escenas y le pasa de todo. No me animé a actuar y a dirigir mi primera película. Me preocupaba quién podía dirigir esta historia, hasta que me acordé de Mar. Siento que sus películas manejan un tono bastante parecido al de este guión, que cuenta con una base muy dramática atravesada por el humor. Un humor que me recuerda al que hacía en Las hermanas nervio [el dúo que integraba con Vanesa Weinberg en el que hacían números cómicos, con situaciones bastantes angustiosas].

¿La sordidez de los años del Parakultural aún están vivos?

Re vivos. Con Antonio [Gasalla] recordábamos aquellos años. Me encontré con él, porque quiero que haga un personaje en esta película. A Antonio lo conozco de esa época, cuando moría por trabajar con él y le llevamos con Vanesa un VHS de Las hermanas nervio para mostrarle lo que hacíamos. Le gustó y nos llevó a trabajar con él a Punta del Este. Fue en la misma época en la que hice mi primera película [1000 boomerangs, de Mariano Galperín, 1995] y donde conocí a mi marido, con lo cual las historias de actores que se enamoran en el set, suceden.

Leí por ahí que Antonio también tiene un guión que escribió y quiere llevar al cine y que había pensado en vos como protagonista.

No me contó nada. Vino a tomar el té a casa y nos la pasamos hablando de mi película y de lo años del Parakultural. Siempre lo admiré, me parece un genio.

¿De qué trata Los buenos mueren primero?

Es la historia de una persona que tiene que destruirlo todo para poder ser quién es. Es una megaactriz que está punto de estrenar una obra que marca su regreso al teatro. En el medio de esa ansiedad y a días de su vuelta, recibe un llamado en el que le cuentan que su mejor amigo está muriendo. Decide dejarlo todo y viaja a Washington para estar con él. En esos días, intensifica su manera de sentir.

¿Cuál fue el disparador?

Un poco la historia de este amigo, esta cosa tan rara que para mí tiene la muerte. Esto de acompañar a alguien que se está muriendo. Son esos días, en el medio de la tragedia, que pareciera que la vida vale la pena. Es como si encontraras el sentido de lo que realmente importa, de lo que querés ser. Uno siempre en estas situaciones dice no tengo que olvidarme de lo que es importante, de lo que es verdadero. De alguna manera tiene que ver también con lo que hablábamos antes, cómo para sostener lo importante a veces hay que destruir. Si bien es superdramático lo que le pasa a mi personaje, es muy gracioso. Está totalmente aturdida.

¿Estás metida en la cocina de la película?

Sí, estoy re contenta de cómo se está armando todo. En abril con Mar y Lita vamos a armar el casting. En junio, julio, comenzaremos a filmar en Buenos Aires y una semana en Washington. Con Mar trabajamos mucho juntas. Escucho las sugerencias de Lita. Estoy aprendiendo todo lo que pueda para después sí pensar en dirigir mi propia película.

Antes del estreno de Me casé... y del rodaje de Los buenos..., Valeria se tomó un tiempo para disfrutar en familia. Primer tour: acompañar a Florián en algunas de las presentaciones de Cállate Mark, la banda que lidera y que debe su nombre a una canción que Luca Prodan le escribió al asesino de John Lennon. "Los sigo desde que eran unos niños –confiesa–. Imaginate que venían a ensayar a casa. Tenían 13 años. Les daba chocolatada con medialunas y ahora los veo tocar. Tengo un orgullo total".

Florián mantuvo siempre un perfil bastante bajo y nunca se aprovechó de ser el hijo de para darle lugar a su propia banda.

Siempre marcó la diferencia, se mantuvo bien aparte. Si bien, él la lleva solo, le gusta un montón charlar y compartir. Me encanta que sea así.

Siguiente parada: Nueva York. "Gabi se va a mezclar el disco de Los Cadillacs allá, así que nos vamos los cuatro. Florián estuvo un mes de vacaciones, de hippie total en Colombia, pero logramos que vuelva con la familia".

La música los une en muchos sentidos.

Nos une mucho esta vida de gira. Mi viejo siempre me decía que no se podía tener el circo alrededor las 24 horas. Y sí se puede, porque salir de gira tiene mucho de esa vida de circo, la disfruto muchísimo, es una especie de zanahoria que me gusta seguir. Nos gusta sentarnos y ver cómo viene el año de cada uno, los proyectos. Antes lo hacíamos sólo Gabriel y yo, pero ahora también está Florián. Todos intentamos aparecer un poco en la fecha del otro. Está buenísimo.

Cada vez que puede, Gabriel insiste en que tenés que apostar más por la música, ya sea cantando o escribiendo.

Todo el tiempo me dice algo sobre cosas que escribo: esto está buenísimo, pero hacelo tipo canción. Pero no sé hacerlo canción. A él le resulta tan fácil. Escribí con él Saco azul [incluida en el disco de Los fabulosos Cadillacs Rey Azúcar], pero no entiendo la dinámica. También quiere que grabemos más temas juntos. Me dan ganas. Me gusta eso de elegir las canciones que nos gustan, ensayarlas, grabarlas. Son canciones que escuchamos, que tienen que ver con nuestra cotidianidad.

¿Y cantarlas en un escenario?

Me da unos nervios terribles salir a cantar.

En el Luna Park se te vio muy bien [mayo de 2015]. En los escenarios suele darse un gran encuentro familiar. Vicentico comparte un momento con Florián y con vos.

Sí, la verdad es que nos acompañamos mucho. A Gabi le digo que es tremendo pararme arriba del escenario, porque las veces que me tocó subir fue por dos temas [No te apartes de mí y Esto de quererte], cuando sentís que lo podés controlar, se terminó. En el teatro también me pasa eso, los primeros diez minutos se mueve todo y después estoy más tranquila para seguir.

¿Vicente se inclina por la música o por la actuación?

Es una cosa espectacular. Es genial. No sé qué va a hacer porque es un loco total. No para. Es superactor, y músico, es todo. Con Gabi nos preguntamos qué será en el futuro. Es una mezcla de cosas, no para. Vamos en el auto y nos pone música, nos hace descubrir un montón de cosas. Está buenísima la diferencia que tiene con Florián, 12 años.

Como mamá tenés un hijo a punto de dejar la casa, independiente, ya con 20 años, y otro con el que aún mantenés una relación idílica.

Sí, Florián está dejando la casa. Cuando vuelve de las giras es una locura. Para él está bueno estar unos días acá, reencontrarse con su cuarto, con sus cosas. Valora lo que tiene en casa porque tiene una supervida afuera. Y Vicente es tan chiquito, tan divertido, todo el tiempo te hace descubrir cosas, me hace sentir una nena.

Desde sus inicios, Bertuccelli supo mantener un equilibrio entre grandes producciones e independientes. Capaz de protagonizar una película de Martín Rejtman y ser una heroína de telenovela con Gabriel Corrado. Sin embargo, con el tiempo, supo alejarse de la televisión y centrar su energía tanto en el cine como en el teatro. "Adrián [Suar] sabe cuánto me cuesta. Me propuso un montón de cosas para volver. Me cuesta pensar en la tele, es una mezcla de cosas. Por un lado, los tiempos y por el otro, la exposición. Cada vez estoy más fóbica, estoy buscando la manera de expresarme desde otros lugares. No me imagino haciendo una tira, quizá una miniserie [hay rumores de que pueda sumarse a una producción para un canal de cable]. Tal vez, hasta pueda escribir. Siento que cada vez estoy más metida para adentro".

¿Con la escritura te animás a hacer un viaje de introspección?

De alguna manera sí. Tengo muchas ganas de escribir, siento que es otra manera de expresarme en la que no necesito poner el cuerpo. Tengo un montón de carpetitas donde voy tirando ideas, escenas. A Gabi le decía sobre una idea que estoy trabajando, que más que un guión lo imaginaba como un cuento, como un relato. Ya ni siquiera siento la necesidad de que tenga que pasar a otra cosa, a una película, sino que simplemente sea eso.

La lectura es otro de los grandes refugios de Valeria. "Descubrí recientemente a una autora francesa, Delphine de Vigan. Comencé con Las horas subterráneas y no paré. Está buenísimo que sucedan estas cosas".

De Vigan suele describir en sus novelas lo frágil que somos y resalta la soledad que convive en nosotros. ¿La soledad siempre estuvo presente en tu vida, aún siendo niña?

Siempre fui de sentime sola. Todos estamos solos. Pero mi soledad en realidad está más relacionada con la melancolía. Tengo una esencia melancólica. Creo que tiene que ver con la manera de ver las cosas, el modo de observar. A veces me gustaría ser una persona más distraída. Me pasa con los momentos más felices. Lo hablé en terapia. Tengo un recuerdo clave. La imagen me lleva a Florián llegando del colegio. Abría la puerta de mi casa, vivíamos en una casa con un jardín divino. Él entraba corriendo, yo lo veía, un momento feliz, pero yo lo transformaba en melancolía, sabiendo que se iba a convertir en un recuerdo que iba a guardar en mi corazón. Me pasa con las cosas lindas y feas. El problema es que si esta sensación está presente muy seguido, se sufre mucho. Tiene que ver con la sensibilidad de ver las cosas.

1969

Nace el 30 de noviembre, en San Nicolás de los Arroyos

1990

Da sus primeros pasos en el teatro under, en el Parakultural. Luego pisa las tablas del San Martín y el Cervantes

1994

Durante el rodaje de 1000 boomerangs, su primer film, conoció a Vicentico [Gabriel Julio Fernández Capello]. Tienen dos hijos, Florián [1995] y Vicente [2007]

1997

Debuta en TV con Carola Casini. Seguirá con Verdad Consecuencia, Cuatro amigas, Máximo corazón y Mujeres asesinas, entre otros

2008

Protagoniza junto a Adrián Suar el éxito Un novio para mi mujer. En cine ha trabajado con Martín Rejtman, Lucía Puenzo, Julia Solomonoff, Juan José Campanella y Marcos Carnevale, entre otros

2011

Obtiene el Premio Konex Diploma al Mérito como una de las cinco mejores actrices de cine de la década en la Argentina

2013

Hasta ahora, su última participación en cine: Vino para robar, de Ariel Winograd

El futuro

El 17 de marzo estrenará la comedia Me casé con un boludo, junto a Adrián Suar. Luego ultimará los detalles de Los buenos mueren primero, el guión que escribió y protagonizará. Podría volver a la televisión con una producción para una señal internacional

Asistentes de producción: Camila Pepa y Delfina Correas. Asistente de fotografía y video: Sofia Mondini. Peinó y maquilló Emmanuel Miño con productos de Perfumería Juleriaque y Schwarzkopf professional. Agradecimientos: Blackmamba, María Cher, Merci Beaucoup, Roma Renom, Salman. Antigüedades La Rueda, www.larueda.com, Av. Rivadavia 7901, tel. 4612-8668

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