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Una pasajera fue abandonada en la autopista por los choferes de un micro

Protestó por desperfectos en su ómnibus; la mujer viajaba con su hijo de 4 años y denunció que fue maltratada por los conductores

Jueves 25 de febrero de 2016 • 18:36
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PARA LA NACION
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La mujer denunció que fue maltratada por los choferes
La mujer denunció que fue maltratada por los choferes.

Los que prometían ser unos relajados días de vacaciones en la costa se convirtieron en momentos de desesperación y un abrupto final del receso para una mujer y su hijo de cuatro años. El martes 26 por la noche, Marisa Pérez abordó a las 0:45 en Puente Saavedra un ómnibus de la empresa Álvarez Hermanos con destino a Villa Gesell, en compañía del menor de sus hijos, Tiziano. Apenas subió al micro, la mujer advirtió que el interno 126 de la mencionada empresa presentaba un estado poco confiable: ruedas lisas, chasis golpeado, una unidad de varios años sin agua en los baños y con instalaciones vetustas y sucias. Pero las sorpresas recién empezaban: Marisa había adquirido dos boletos con servicio "cama", aunque al momento de subir descubrió que la categoría era un simple "semi cama"; sin aviso previo debían conformarse con una categoría menor, aún habiendo pagado por una de mayor valor.

"Cuando circulábamos por la autopista Perito Moreno, el micro se detiene por un rato y uno de los choferes se baja y golpea algo varias veces", relató Marisa. Diez minutos más tarde, retomaron viaje, aunque no por mucho tiempo. A la altura del peaje de Dock Sud, el micro, con patente ETA 686, debió detenerse nuevamente en una estación YPF cercana por desperfectos técnicos, según lo que comunicó el chofer a los pasajeros.

Allí los dos choferes a cargo del autobús descendieron con bidones que iban llenando y trayendo de vuelta a la unidad, varias veces. Media hora más tarde se dirigieron al pasaje: la indicación fue que debían aguardar a que llegara otro micro para continuar el viaje a la costa. Fue entonces que Pérez se mostró disconforme con la situación y solicitó a los choferes que aseguraran su regreso a Capital Federal, alegando que no era conveniente permanecer en medio de la Autopista Buenos Aires-La Plata con su hijo de cuatro años.

La respuesta de los choferes no se hizo esperar: a las carcajadas, tildándola de "loca" y sugiriéndole que visite con urgencia a un psiquiatra, le preguntaron en tono irónico: "´¿Y no querés que también te hagamos un asado?", a lo que Marisa respondió con seriedad y firmeza que exigía los regresaran a Capital. En el ínterin, desde su celular marcó el 911 en tres oportunidades, pero jamás fue atendida.

Cuando finalmente, tras dos horas de espera en plena autopista y en medio de un acalorado clima de discusión que acompañaba el del ambiente, arribó el coche que supliría el servicio del averiado, la mujer se negó a seguir viaje con los choferes que la habían maltratado y exigió bajaran sus valijas: "En ese momento me piden los tickets, que estaban abrochados a los boletos, y los rompen en pedazos", contó con amargura Marisa. En un ataque de llanto, y ante la total pasividad de los 25 pasajeros restantes, la mujer fue abandonada a su suerte junto a su hijo en la calurosa madrugada. Su marido debió auxiliarla en un remis.

Pocas horas después, Pérez se comunicó con la empresa Álvarez para denunciar lo acontecido, donde le respondieron que debía enviar un correo electrónico relatando los hechos. Hasta el momento no obtuvo respuesta a esos correos, que fueron tres.

En una breve charla con La Nación, un responsable de la compañía admitió haber recibido los mails e informó que "en los próximos días se enviará una respuesta", en tanto que estaban analizando la denuncia.

La damnificada también se contactó con la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), donde le informaron que, al haberse producido el hecho en jurisdicción de la provincia de Buenos Aires, debía radicar la denuncia en la Dirección Provincial de Transporte. Allí tampoco atendieron el teléfono hasta ahora.

"Más allá de que me arruinaron las vacaciones, me produce mucha impotencia el maltrato por parte de los choferes y la empresa, aparte de la falta de solidaridad de los pasajeros, en especial porque mi hijo era el único menor en el micro. Quiero que la denuncia prospere para que siente precedente y además para que al menos me devuelvan lo que pagué de pasajes", dijo Marisa, quien aún intenta superar el mal momento vivido.

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