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El pan nuestro de cada día se volvió casi imposible de conseguir en Caracas

Por la escasez de harina, la panaderías están racionando las ventas a la gente

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PARA LA NACION
Viernes 26 de febrero de 2016
Trabajadores de Polar, la mayor procesadora de alimentos de Venezuela, rechazaron una posible expropiación
Trabajadores de Polar, la mayor procesadora de alimentos de Venezuela, rechazaron una posible expropiación. Foto: AP / Ariana Cubillos
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CARACAS.- "Bienvenidos a la panadería Codazzi, la que no tiene pan." Roberto Rodríguez es uno de los panaderos más queridos de Los Chaguaramos, barrio de emigrantes cerca del estadio de béisbol de Caracas. Hijo de portugueses, de 45 años, con 22 al frente del establecimiento, despacha como puede la amargura de sus clientes.

Desde el lunes pasado ya no vende baguettes, alimento básico en la canasta familiar venezolana. Como él, la gran mayoría de los locales de la capital. "Sólo me quedan cuatro bolsas de harina y las necesito para abrir todos los días y servir desayunos. Para el final de la semana me prometieron 20 bolsas [45 kilos cada una], pero... Llevamos tiempo así, nosotros consumimos cada día entre ocho y 10 bolsas", explica antes de que un cliente entre a su local y pregunte si vende canillas (baguette normal, a precio regulado por el gobierno).

"No hay en todo el día", contesta Rodríguez. El hombre se marcha y va hacia otra panadería o en busca de una cola. Algo venderán. Los caraqueños parecen hoy zombis en su ciudad, caminando de un lado a otro armados con bolsas vacías. "Esto no es lo que [Hugo] Chávez prometió", farfulla otro tras observar desolado las góndolas vacías de su local favorito.

Un recorrido por la capital, de Este a Oeste, confirma que la situación es crítica. De los 12 molinos que abastecen a Caracas, cinco están cerrados y siete con existencias mínimas. Así lo advierte Juan Crespo, presidente de la Federación de Trabajadores de la Harina (Fetraharina), que ante la escasez aguda exhortó a sus afiliados a racionar el pan. La patronal estima que se necesitan 80.000 toneladas de trigo mensual para cubrir la demanda nacional, pero buena parte de los molinos hoy conserva un inventario muy bajo. El mayor productor termina hoy su trigo.

"Nosotros también racionamos, ¡claro! Ya habríamos cerrado de no ser así: dos canillas por persona y un campesino [baguette más grande]. Y siempre hay cola para comprar", confirma João Freitas, encargado de la panadería Girasol, en El Hatillo. Con casi 20 años de experiencia, también es portugués en un sector copado por sus paisanos, que fabricaron pan para venezolanos durante décadas. Desde que trabaja en la panadería nunca había pasado por una situación tan grave. "Es la primera vez, porque este modelo no funciona", explica atrevido, pero con las reservas lógicas. ¿Y cuál es el modelo que no funciona?

"El Estado es el encargado de traer el trigo", explica Rodríguez. "La importación la hace la empresa estatal CASA", precisa Crespo. Venezuela no produce harina de trigo y al existir control de cambios, impuesto hace 13 años por Chávez, todo pasa por el Estado, encargado de cambiar los devaluados bolívares venezolanos por dólares. La terrible crisis económica y la caída del precio del petróleo limitaron la entrada de divisas al país, por lo que el chavismo no tiene dólares para cambiarlos a quienes lo solicitan. "Sabemos que no hay barcos en tránsito ni órdenes de compra en proceso", sentencia Crespo.

"No sabría decirte por qué en este país dicen que todo se va a arreglar pero nunca se arregla", se queja Mauricio Fernández, dueño de la pastelería y panadería Nina, también en El Hatillo. "Tenemos todo racionado y si no llegan más bolsas, cerraremos. Todo es posible", resume.

La escasez de pan se destaca en el amargo día a día de los venezolanos. La inflación de los alimentos supera el 300%, con subidas constantes, al menos cada semana. Según distintos estudios, la mitad de los alimentos de la canasta básica no se encuentran. La canasta hoy cuesta una docena de salarios mínimos.

"Cuando en casa tenés problemas para conseguir comida, comprás unos panes y resolvés; es lo más barato. Ahora ni eso. Incluso la gente se autofinancia pagando con la tarjeta de crédito, ¡hasta los pocos panes que se venden!", dice el dueño de Codazzi.

La panadería Los Nietos es una de las más clásicas del este de la ciudad, en Altamira. El lunes no le quedaba pan y estaba a oscuras por un enorme apagón. Al día siguiente le tocó el turno al oeste de la ciudad, en la zona popular de Catia. En el Petare, una de las mayores villas miseria de América latina, grupos de vecinos se lanzaron a protestar a la calle. Llevan muchos días sin agua. Venezuela se asemeja a un enfermo al que se le encuentra una enfermedad tras otra y al que, para rematar, le diagnostican una infección hospitalaria.

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