Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El talento de Pisculichi desató a River, que terminó goleando

Aunque le costó al principio, el conjunto millonario debutó en la Copa con un 4-0 a Trujillanos; un tiro libre del enlace destrabó el partido; de otra pelota parada suya llegó el segundo gol, obra de Luis González; Alonso decoró el resultado

Viernes 26 de febrero de 2016
0

VALERA, Venezuela.- River comenzó el camino hacia el bicampeonato de la Copa Libertadores con una goleada. El talento de Leonardo Pisculichi y el olfato goleador del uruguayo Iván Alonso le alcanzaron para vencer en esta ciudad a Trujillanos por 3-0. Todos los goles llegaron en el segundo tiempo, cuando el conjunto millonario logró soltarse y definir el resultado a su favor.

A River le costó un tiempo acomodarse a Trujillanos, el rival del estreno en la Copa Libertadores. El marco, el calor, el árbitro y la cancha conspiraron contra su mejor versión. El equipo dirigido por Marcelo Gallardo, hay que decirlo, también colaboró: le falta frescura. Quizás, una marcha más en ataque. Hace rato que ya no es aquel conjunto avasallante que enamoraba a sus hinchas y asombraba a los rivales.

Este River puede lucir inconexo, como en el primer tiempo. Le pueden fallar todos sus circuitos de juego y tirar pelotazos. No dejará de lado la actitud, pero el estilo Gallardo es otro: pelota al piso y fútbol asociado. Cuando el rival, como hizo Trujillanos, le anula los receptores de los pases, la cuestión se complica.

Entonces, aflora la inteligencia, ese diferencial que aportan los futbolistas que conjugan talento con cerebro. En Venezuela fue Pisculichi el que apostó por las neuronas. Entendió que había que patear al arco y que, a falta de jugadas colectivas, lo importante era llegar al gol. Hubo que esperar hasta el segundo tiempo para que la apuesta diera sus frutos. Hubo una falta a Lucho González y allí fue Pisculichi. Hasta en Caracas sabían que le iba a pegar al arco. Lo que no intuyeron era la dirección y la potencia del remate. Tampoco lo adivinó el arquero Díaz. Y River destrabó un partido que hasta ese momento era hosco. Rocoso. Una travesía en un pantano.

El gol le dio tranquilidad, porque el conjunto venezolano había mostrado demasiado poco como para pensar en que podía complicar el resultado. River sabía que la victoria -salvo una catástrofe defensiva impensada- no corría riesgos. Se sacó el lastre de asegurar el triunfo y encontró el segundo gol. El mismo método, con una resolución distinta: tiro libre de Pisculichi, doble rebote en Díaz en el arquero y pase a la red de Luis González. El 2-0 se transformó en un marcador acorde con la diferencia de jerarquía entre ambos equipos. El campeón de América comenzaba el camino hacia la reválida del título con un triunfo.

Lo que quedó hasta el final del partido fue saber si River conseguía convertir otro gol, que llegó gracias a un tanto de Iván Alonso tras un centro de Mercado. River había dejado de lado las dudas del primer tiempo y ya era un equipo dominador y seguro de sí mismo. Lo leyó Gallardo, que se dio el gusto de quitar de la cancha a Pisculichi -lo reemplazó Martínez-. La imagen tibia y dubitativa de la primera parte había dado lugar a una versión mejorada del campeón continental. El bombazo de Alonso sentenciando la goleada terminó de pulirla.

¿Trujillanos? Intentó lo que pudo y como pudo, pero chocó contra la defensa de River y, en algún caso, las manos de Barovero.

Más allá del trámite del primer tiempo, en el que un River incómodo no supo cómo crearle problemas al equipo venezolano, la inteligencia de Pisculichi le bastó para desatarse y construir la victoria. Un triunfo que vale en lo simbólico (comenzar con un triunfo) y en lo anímico: es el único equipo argentino que ganó de visitante en esta primera fecha de la Copa Libertadores.

1. Pisculichi, pelota parada

La conversión impecable de un tiro libre por parte del talentoso volante abrió el partido, que River no había podido destrabar a lo largo de todo el primer tiempo por falta de ideas. Con la ventaja se tranquilizó y a partir de ahí manejó con suficiencia los tiempos del encuentro.

2. Poco juego asociado

Una hora había transcurrido hasta la apertura del marcador, en gran parte debido a la ausencia de concepto colectivo en la producción riverplatense. Durante el período inicial sufrió demasiado la falta de conexión de los volantes con Driussi y Alonso.

3. Los factores externos

El mal estado de la cancha, lo que parece ser una costumbre en los terrenos de juego venezolanos, conspiró también contra el rendimiento del equipo argentino. El arbitraje del ecuatoriano Zambrano tampoco contribuyó: generalmente lejos de la jugada, quiso ganar protagonismo retando a Marcelo Gallardo

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Las más leídas