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Un argentino en la entrega de los Oscar

Radicado en Los Ángeles, es el guionista de Chau, Beyond the Lines, que compite como mejor corto documental

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PARA LA NACION
Sábado 27 de febrero de 2016
El corto en competencia se podrá ver próximamente por Netflix
El corto en competencia se podrá ver próximamente por Netflix. Foto: Maximiliano Amena
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El sueño de Marcelo Mitnik era vivir en Nueva York. Fanático de Woody Allen, un personaje clásico de esa ciudad, siempre disfrutó del famoso chiste sobre Los Ángeles que Alvy Singer dispara en Annie Hall, aquella fabulosa película de 1977: "No quiero vivir en una ciudad cuyo único aporte cultural es poder girar a la derecha con el semáforo en rojo". Sin embargo, ya hace quince años que vive en la costa oeste de los Estados Unidos, justamente en esa ciudad gigantesca y multiétnica de la que se burlaba el neurótico personaje encarnado por Allen. Y no lo pasa nada mal: "Es una ciudad única, maravillosa -dice ahora-. Hay una Los Ángeles mediática, la que luce como una especie de agujero negro cultural. Eso es un lugar común. A mí me llevó nueve meses conectarme con la ciudad, pero una vez que lo logré, empecé a descubrir todos sus beneficios: la gran diversidad étnica y la variadísima oferta de cine, música y gastronomía. Es la ciudad con mayor cantidad de museos per cápita del mundo. Y encima tiene un ritmo muy relajado, muy diferente al de Nueva York, donde todos te atropellan por la calle y te ponen mala cara".

Mitnik tiene 46 años, nació en Córdoba, se fue a estudiar cine a la prestigiosa UCLA y es el autor del guión del cortometraje documental Chau, Beyond The Lines, dirigido por la estadounidense Courtney Marsh y nominado al Oscar. Chau es el nombre de un joven vietnamita que nació con severas malformaciones debido a la contaminación que produjo el agente naranja que el ejército de los Estados Unidos diseminó por buena parte del territorio del país asiático durante los 70. El ataque químico con herbicidas y defoliantes fabricados por empresas como Monsanto y Dow Chemical tenía el objetivo de impedir que las fuerzas vietnamitas se ocultaran en la tupida selva de su país, cuyas características conocían de memoria. Y afectó, dicen algunos estudios, a cerca de cuatro millones y medio de personas. Chau es uno de los 500.000 chicos que sufrieron en su propio cuerpo las consecuencias de aquel acto de salvajismo. "Conocí a Courtney, la directora del corto, en un festival. A ella le encantó En las nubes y yo me volví loco con su film Zary -cuenta Mitnik-. Ahí nació nuestro vínculo. Y ahora acá estoy, pensando en la ropa que tengo que conseguir para la ceremonia del domingo. No lo puedo creer... Soy un fan de los Oscar. Siempre veía las entregas por televisión. Incluso aquel año que nadie en la Argentina compró los derechos de televisación, la seguí por radio. Creo que tenemos alguna chance de ganar, pero intuyo que los grandes favoritos son A Girl In The River: The Price Of Forgiveness y Body Team, que además tienen el apoyo de HBO".

Mitnik también escribió el guión de En las nubes, un corto protagonizado por el neoyorquino Jeremy Glazer y los argentinos Martín Piroyanski, Valeria Blanc, Verónica Hassan y María Canale, que fue exhibido en más de 80 festivales internacionales y cosechó cerca de 30 premios. Y de hecho estuvo esta semana en la Argentina por un tema relacionado con esa película: "Me nominaron para un Cóndor de Plata, y aunque suene extraño, es para mí una satisfacción superior a la del Oscar. Primero porque es un film que escribí y dirigí yo. Pero además porque ser reconocido en tu propio país es un halago especial, sobre todo si vivís hace tanto tiempo en el exterior".

Cuando llegó a Los Ángeles, Mitnik tenía muchas ganas de estudiar guión y muy pocos recursos: "Tenía 30 años. Llegué con 2000 dólares y me compré una laptop porque era necesario tenerla para trabajar en la universidad. En esa época eran carísimas: gasté 1600 dólares en esa compra. Me quedaron 400 y los usé para el depósito que me exigían para alquilar un departamento. El alquiler costaba 625 dólares por mes y conseguí un trabajo en el que me pagaban 675; me quedaban 50 dólares por mes para vivir. Así fue la primera etapa allá, pero lo pasé bárbaro: estaba haciendo lo que quería en el lugar que quería, esa universidad que es, probablemente, la mejor de todas para un aspirante a guionista".

En la UCLA, Mitnik hizo primero un curso de guión de tres años y después logró el difícil ingreso al máster de posgrado. Había apenas 12 vacantes, y sólo una destinada a un extranjero. Fue él, que muy pronto consiguió trabajo como guionista y también empezó a incursionar en la fotografía con buena estrella: ganó el primer premio en el concurso Visions of Los Angeles.

Sobre el trabajo en la industria del cine de los Estados Unidos, Mitnik destaca "la altísima profesionalización de cada rubro: hay muchos guionistas que pueden vivir de su trabajo; de hecho, es lo que hice yo los últimos años. Eso es fundamental para que la industria argentina progrese. Por otra parte, cuando comparamos lo que se produce en la Argentina con lo que se produce allá, hay que poner el foco en algunos detalles. La mayor parte de las buenas series americanas que ves tienen pocos capítulos (10 por temporada, promedio) y un equipo de varios guionistas. En la Argentina se hace una tira de 80 capítulos con un equipo súper reducido, es dificilísimo que salga bien de punta a punta. Y hacer 80 horas de buena comedia es imposible. Nosotros hicimos un casting de un año para decidir el elenco de En las nubes. Y vinieron muchas actrices que trabajan en la TV argentina. La mayoría hacía lo que se hace en las tiras: intentaban todo el tiempo llenar el espacio, agarraban una frase y la estiraban como un chicle, porque tenés que grabar 80 capítulos. Pero ese modo de trabajar es el enemigo número uno del timing que necesita la comedia. Quizá Larry David puede improvisar y acertar el 90% de las veces, pero no es lo común. Vean Getting On, la serie de HBO, y tendrán un ejemplo acabado de lo que es un buen guión, que facilita y favorece el trabajo de un actor".

Este año, los planes de Mitnik son acotados: la escritura de un guión para una película que lo entusiasma pero de la que aún no puede dar demasiados detalles ("hay argentinos y mexicanos involucrados", suelta) y el trabajo en el que será su primer largometraje: "Cuando hice En las nubes, la idea era conocer gente y armar equipo para esta película que quiero filmar en la Argentina. Es un drama psicológico con elementos de thriller, algo que en Estados Unidos etiquetan como home invasion. Recién estoy empezando, así que no tengo mucho para contar. Hay muchos actores argentinos que admiro y con los que me gustaría trabajar: Ricardo Darín, Rodrigo de la Serna, Joaquín Furriel... Lo único seguro es que quiero hacerla acá porque la gente que trabaja en cine en la Argentina tiene un sentido de comunidad que en Estados Unidos no existe. Allá termina de rodarse la película y, adiós, se acabó todo".

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