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El método de un artista múltiple

Pellegrini, un DT elástico en lo táctico y estricto en lo disciplinario, va por otro título antes de dejar el City

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LA NACION
Sábado 27 de febrero de 2016
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Hay muy pocos casos como el de Manuel Pellegrini. No porque se trate de un ingeniero que aplicó sus conocimientos al fútbol. No es la primera vez que la pasión por la táctica y la estrategia le gana a carreras más convencionales. El tema es que él supo recuperarse de un arranque demoledor. Porque el hoy conductor de Manchester City, que mañana disputará una final más con su equipo ante Liverpool, por la Carling Cup, es el entrenador chileno más reconocido a nivel mundial y en la Argentina trascendió, sobre todo, porque fue campeón con San Lorenzo y River. Pero lo más valorable suyo fue haberse reinventado luego de un golpe que habría puesto punto final a la carrera de muchos. En su primera experiencia como DT se fue al descenso con la Universidad de Chile. Fue el 15 de enero de 1989. Sin embargo, no sólo no finalizó con ese tropiezo, sino que encima terminó dirigiendo a Real Madrid.

Francisco Sagredo Baeza, en su libro "El Método Pellegrini", lo describe como una persona distante, seria, pero siempre respondiendo de manera educada ante cada pregunta o inquietud periodística. "Muchos piensan que la ingeniería me sirvió por el tema de las estadísticas o los cálculos. Me gustan mucho las estadísticas y las uso, porque las creo útiles para tomar decisiones. Pero en lo que realmente me ha servido mi carrera de ingeniero es para enfrentar lo que me presenta el fútbol. La ingeniería es una forma de afrontar los problemas a través de un orden prioritario. Tiene que haber una secuencia para generar una solución exacta a las circunstancias que el fútbol nos enfrenta. Ese camino la ingeniería lo facilita, porque te ordena la mente; esa es su gracia", comenta Pellegrini, una forma de empezar a conocerlo.

No debe ser fácil para nadie trabajar sabiendo que su ciclo tiene fecha de vencimiento, que los dirigentes ya tienen a su reemplazante y que éste es nada menos que Josep Guardiola. Así transita hoy sus últimos meses como técnico del City. Pero Pellegrini puede irse sumando más logros: mañana jugará la final de la Carling Cup y podría clasificar a su equipo por primera vez en la historia a los cuartos de final de la Champions League: en la ida superó como visitante a Dínamo de Kiev 3-1. De rostro serio, pocas cosas lo sacan del eje.

Desde lo táctico, el ingeniero nunca fue complicado en el City. Se manejó por lo general con tres esquemas: 4-4-2, 4-2-3-1 y 4-1-4-1. "El cómo te paras se define mucho en función de los jugadores con los que cuentas. En la temporada 2014/2015, por ejemplo, hubo un momento en que no teníamos atacantes, debido a las lesiones de Agüero, Dzeko y Jovetic. Ahí hubo que armar un esquema echando mano a lo que había. Dejamos solo a Milner, que no es delantero, y armamos una especie de 4-1-4-1", explica Pellegrini.

En la actualidad, puede jugar con un solo punta o dos, pero lo que intenta siempre es ubicar una línea de mediocampistas que puedan enrocar posiciones con facilidad y que tengan mucha presencia ofensiva, que lleguen a pisar el área para asistir o finalizar ellos las jugadas. Por eso, además de Agüero, son clave David Silva, De Bruyne, Fernandinho, Jesús Navas, Yaya Touré y Sterling. "Yo busco un desorden ordenado. Normalmente, el orden es mantener a los jugadores en su posición fija. Los equipos mantienen a sus jugadores en esas posiciones fijas y eso, a mi juicio, facilita la defensa rival. Yo busco que ocupemos los espacios por sorpresa, no estacionando a los futbolistas en posiciones fijas. Ahí está la libertad del desorden ordenado".

¿Cuánto influye el rival para decidir el equipo? Lo mínimo e indispensable. "Se maneja la información de las claves del próximo adversario, pero lo que a mí me interesa es imponer nuestra forma de jugar, nuestra propuesta, sin importar quién sea el rival de turno".

En materia de liderazgo, supo tomar decisiones fuertes en su carrera. Fue quien le puso punto final al ciclo de Raúl en Real Madrid, aunque el español siempre destaca que lo hizo con respeto. Y el DT siempre elogió su profesionalismo. También tuvo que hacer respetar las reglas con una figura como Juan Román Riquelme en Villarreal. El chileno dice que no es complicado, y que cada uno sabe a qué se expone en función de las decisiones que toma. Como ejemplo, vale una anécdota con Sebastián Abreu, en San Lorenzo. El titular era Bernardo Romeo (hoy manager azulgrana), que en el libro de Sagredo Baeza explicó: "Pellegrini no te permitía relajarte. Te daba la confianza si andabas bien, pero uno sabía que tenía que matarse para mantener la titularidad". En un momento del certamen de 2001, el uruguayo era titular, pero perdió el puesto por un viaje a Montevideo por el cumpleaños de su hija Valentina. ¿Qué sucedió? La neblina retrasó el vuelo de regreso y Abreu llegó tarde a la práctica siguiente en Buenos Aires. El técnico lo llamó aparte y le explicó que el titular volvía a ser Romeo, y que él sólo era convocado por que no tenía otro futbolista. Cuando Abreu se enojó y trató de justificar su tardanza, Pellegrini le dijo: "Abreu, no se enoje conmigo. Yo no le quité la camiseta de titular, usted la perdió solo". Hay más casos con otros futbolistas.

Hubo tres razones por las cuales fue elegido como entrenador del City. La forma en que juegan sus equipos, su manera de manejarse y gestionar grupos y su forma de ser. Txiki Begiristain, director deportivo, cree que la clave de que fue uno de los pocos sudamericanos en lograr instalarse en Europa fue su capacidad de adaptarse. Y ahora está en la antesala de disputar su tercer título en Manchester.

Tiene cábalas, aunque no es un obsesivo: "No le dedico 24 horas del día al fútbol; además, creo que si lo hiciera sería un peor técnico. ¿Por qué? Un entrenador debe saber de otras cosas para poder manejar un grupo. Hay que leer de otros temas, estar preparado para relacionarse y empatizar con disímiles personalidades de jugadores, dirigentes y periodistas. Abrir la mente con otras técnicas de conocimiento. No creo que la fórmula correcta sea estar encerrado todo el día viendo videos, porque tengo muchos otros intereses que me apasionan en paralelo a mi profesión". Así es como fue a clases de canto para que le enseñen a impostar la voz y no quedar afónico luego de cada partido. Será por eso que si a Manuel Pellegrini le ofrecieran una segunda vida, dice que no le gustaría ser DT, que preferiría ser un artista: escritor, pintor o escultor.

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